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El lamentable estado del interior del hotel okupado en el sur de Tenerife tras los incendios, los robos y mucha basura

El creador de contenidos Ricardo Marichal recorre el Hotel Callao Sport junto al hijo de la propietaria para mostrar cómo han quedado las instalaciones

Basura en una de las zonas del Hotel Callao Sport

Basura en una de las zonas del Hotel Callao Sport / Ratatour

Santa Cruz de Tenerife

La okupación del Hotel Callao Sport, en el sur de Tenerife, llegó a su fin la semana pasada tras el desalojo por partes de los cuerpos de seguridad de los pocos okupas que quedaban dentro del complejo. Tras el aviso de desahucio, fueron yéndose poco a poco hasta quedarse con poco más de una decena de personas en su interior. Tras meses de sinsabores, los propietarios vuelven a disponer del hotel... pero esta vez en un estado de grave deterioro.

El creador de contenidos Ricardo Marichal ha colgado en su cuenta, Ratatour, un vídeo que cierra su trilogía en este hotel. Tras haber intentado grabar sin éxito y haber ido una segunda a grabar con los okupas, en esta ocasión ha sido el hijo de la propietaria quien ha acompañado a Marichal para ver cómo ha quedado el interior del recinto. El establecimiento, cerrado desde 2020 a raíz de la crisis provocada por la pandemia, no se encontraba abandonado y contaba con sistemas de seguridad activos en el momento en que se produjo la entrada inicial.

Una de las terrazas con un nido de moscas en el Hotel Callao Sport

Una de las terrazas con un nido de moscas en el Hotel Callao Sport / Ratatour

De acuerdo con la información facilitada por la familia dueña del complejo, la okupación comenzó tras la rotura de cámaras y alarmas, lo que dejó el edificio desprotegido y permitió la entrada progresiva de decenas de personas. A partir de ese momento, el hotel pasó a ser utilizado como lugar de residencia improvisada, sin suministro regular ni condiciones mínimas de salubridad.

Viviendo en un vertedero

Vistas las imágenes del vídeo, partes del complejo se convirtieron en un vertedero. Incluso zonas en las que muchos okupas dormían estaban llenas de basura. Las cocinas, el spa, los baños... en cualquier sitio donde se mirase había basura y colchones amontonados. El interior del hotel presenta habitaciones destrozadas, maquinaria industrial robada, cableado arrancado, zonas comunes quemadas y acumulación de residuos, lo que ha obligado a realizar labores de limpieza y evaluación de daños de gran envergadura.

Uno de los baños del complejo hotelero con colchones

Uno de los baños del complejo hotelero con colchones / Ratatour

Durante el tiempo que duró la okupación, se registraron al menos tres incendios, uno de ellos con un herido grave que tuvo que ser ingresado en la UCI. Según explican los propietarios, uno de los fuegos se habría originado por instalaciones eléctricas manipuladas de forma precaria, mientras que otro estaría relacionado con una disputa por el uso de una habitación.

Más gastos para un negocio familiar

Los propietarios estiman que, solo en gastos derivados de suministros, impuestos, abogados y tasas, las pérdidas superan ya los 100.000 euros, sin incluir aún la valoración completa del material robado o destruido. Además, denuncian que la mayoría de los okupantes identificados serían insolventes, lo que dificulta cualquier posible reclamación económica.

La familia, que gestionó el hotel durante más de una década antes de su cierre, subraya que no se trata de una gran cadena hotelera, sino de un negocio familiar, y lamenta que la situación haya derivado en una destrucción total del proyecto. Aseguran que continuarán por la vía legal para depurar responsabilidades y reclaman una reflexión sobre la respuesta institucional ante los casos de okupación ilegal en Canarias.

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