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La borrasca Emilia deja "mucho ruido y menos daños de los esperados" en Tenerife

Las fuertes rachas de viento, con picos de hasta 146 kilómetros por hora en algunos puntos de Tenerife, provocaron la caída de ramas y árboles, afectando al tráfico y a los servicios en la isla

Imagen de la nevada que cayó ayer en el Teide.

Imagen de la nevada que cayó ayer en el Teide. / E.D.

Jorge Dávila

Jorge Dávila

Santa Cruz de Tenerife

Nunca es bueno lanzar las campanas al vuelo. Sobre todo, sin tener en cuenta las dificultades meteorológicas derivadas de la borrasca Emilia que se esperaban para las primeras horas de la madrugada de hoy. Todo está aún en el aire, pero el balance que deja la jornada de ayer se puede resumir en una frase: mucho ruido y menos daños de los esperados. No hace falta decir que la suma de percances dejó una amplia lista de destrozos y servicios atendidos por los recursos de emergencias, pero por fortuna no hubo que lamentar desgracias personales. Es cierto que la gran mayoría optó por pasar en casa envuelto/a en una buena manta una jornada marcada por el viento, lluvias intermitentes y nieve en las cotas más altas de Tenerife, La Palma y Gran Canaria. Un par de días como el de ayer, en el que las calles se vaciaron, y la campaña de Navidad se va al garete.

Antes del amanecer el viento no dejó de silbar [en algunos puntos de la geografía tinerfeña se alcanzaron velocidades superiores a los 146 kilómetros por hora], las calzadas se inundaron de hojas y ramas de árboles y los operarios del 1-1-2 se emplearon a fondo para canalizar un sinfín de avisos asociados con la inestabilidad meteorológica: sólo el Cabildo de Tenerife confirmó 85 incidencias tras la activación del Plan Territorial Insular de Emergencias (PEIN) y una noche de comunicaciones de idas y vueltas con los 19 ayuntamientos tinerfeños que pusieron en funcionamiento sus planes de protección (PEMU). Entre las siete y las nueve de la mañana se dio un ligero respiro, pero enseguida la actualidad volvió a la carga con un ritmo frenético sin bajar la intensidad hasta primeras horas de la tarde. El follón volvió al anochecer.

En las cumbres del Tenerife, La Palma y Gran Canaria se registraron copiosas nevadas

La presencia de nieve en el Teide, con varias capas de hielo consolidadas y más de cinco centímetro de copos en ElPortillo antes de las cinco de la mañana, fue otra de las noticias de un sábado con varios episodios de lluvia generosa, pero nada que ver con los registros que se obtuvieron el 13 y 14 de noviembre cuando se recogieron 112,8 litros por metro cuadrado en el Roque de Los Muchachos y 111 en El Paso, ambas localidades de la isla de La Palma: Claudia mojó mucho más la tierra que Emilia.

A pesar de las granizadas puntuales y el denso manto de nieve que ya dominaba las montañas de Izaña, casi todos los servicios que se estaban realizando en Tenerife estaban conectados con las fuertes rachas de viento que azotaban la vertiente norte: en el sur la alarma por mal tiempo estaba algo más contenida. Como consecuencia de esas fuertes ventoleras desapareció la cristalera de un balcón en un edificio (Bel Air) de gran altura ubicado en las inmediaciones de la calle Valois (Puerto de la Cruz) sin que se registraran heridos. A esa hora el Cabildo mantenía activos a más de 374 efectivos y los avisos ya habían crecido hasta los 235.

Pendientes del mar

Otro de los puntos de interés durante toda la jornada de ayer giró en torno al litoral de Garachico, Puerto de la Cruz y Tacoronte, tres puntos críticos donde el fuerte oleaje podía causar estragos. El día no fue sencillo, pero había pánico ante la posibilidad de que la cosa se pudiera salir de madre. La pleamar diurna se comportó de manera nerviosa y, más de una vez, metió el susto en el cuerpo a los curiosos. Al final, la marea se apaciguó y todo quedó a la espera de lo que pudiera ocurrir en las primeras horas de la madrugada del domingo. Ante la previsión de que algo malo sucediera se mantuvo la prohibición de circular por la TF-445 (avenida Marítima) y el tráfico fue desviado por una de las arterias interiores. Y es que algunos modelos meteorológicos indicaban que las olas podrían alcanzar hasta los siete metros de altura y arrastrar consigo piedras de pequeño y mediano tamaño. Igualmente, estuvieron vallados tramos de las vías que dan acceso al barranco de Masca y a la punta de Teno.

El temporal condiciona más de una quincena de operaciones aéreas por la fuerte intensidad de las rachas de viento

El Servicio de Carreteras del Cabildo de Tenerife informó de varios incidentes de tráfico sin heridos de gravedad, el más espectacular una salida de carretera con vuelco que se solventó con cierta agilidad. El resto de las anomalías estuvieron relacionadas con la caída de pequeños árboles o ramas y unos desprendimientos que fueron atendidos por operarios insulares. Otro de los factores que limitó el número de atestados fue la movilidad moderada que se registró en las dos autopistas de la Isla (TF-1 y TF-5).

Hasta primeras horas de la tarde de ayer el Cabildo sumaba 235 incidencias, ninguna de carácter grave

A pesar del escenario tormentoso que se vivió durante la mañana y tarde de ayer en las inmediaciones del aeropuerto de Los Rodeos, la actividad en su terminal no se vio excesivamente mermada aunque en general la provincia acumuló en torno a una quincena de anomalías que acabaron por condicionar algunas de las rotaciones con Tenerife Norte: entre las rachas de viento más fuertes que se registraron en el Archipiélago se posicionaron los aeródromos de Gando (113 kilómetros por hora), La Palma-Mazo (96 km/h) y Tenerife Norte (88 km/h). Las navieras también suspendieron conexiones en todas las Islas. Tras varias horas de descanso, donde llegó a brillar con timidez el sol en el área metropolitana tinerfeña, los truenos sonaron con rotundidad en Anaga y el anochecer se presentó acompañado por una fina lluvia y una caída importante de las temperaturas: antes de las 20:00 horas en La Laguna el termómetro marcaba 13º y bajando. Una prueba irrefutable de que las cimas del Teide estaban vestidas de blanco. La madrugada proponía pijama y edredón.

El temporal afecta a aeropuertos y puertos

El paso de la borrasca Emilia por el Archipiélago condicionó la actividad en los aeropuertos y en algún puerto canario durante la jornada de ayer. En la provincia tinerfeña hubo incidencias [cancelaciones, desvíos y retrasos] en Tenerife Norte, La Palma, La Gomera y El Hierro. Además, las instalaciones de Tenerife Sur tuvieron que recibir algún vuelo que inicialmente debía aterrizar en Los Rodeos dada las malas condiciones meteorológicas que se encontraron los pilotos a la hora de tomar tierra: el protocolo indica que tras la segunda aproximación fallida hay que poner rumbo con destino a las instalaciones de Granadilla de Abona. Las fuertes rachas de viento que afectaron a los aeródromos de Gando (113 kilómetros por hora); de la Villa de Mazo (96 km/h) y La Laguna (88 km/h) obligaron a realizar algunos ajustes en la programación. En el balance del final del día de las operaciones aéreas del Archipiélago se certificó que una veintena se habían visto alteradas con mayor o menor intensidad por el mal tiempo. En La Palma, por ejemplo, antes del mediodía se había confirmado ocho cancelaciones por los desajustes que se estaban dando tanto en Tenerife como en Gran Canaria. En las infraestructuras aeroportuarias de Alajeró (La Gomera) también se computaron dos suspensiones y las rotaciones con El Hierro no escaparon de unas inclemencias meteorológicas, que si bien no tuvieron graves consecuencias, sí que terminaron por trastocar los planes de muchos viajeros. Tras el mediodía la normalidad regresó durante un buen rato a las plataformas, salvo en el caso de los enlaces interinsulares con la Isla Bonita debido a los continuos cambios de planes que se dieron entre las ocho de la mañana y las primeras horas de la tarde. En Los Rodeos no se apreció la sensación de caos que se da cuando el parte meteorológico da un vuelco de 180 grados a la planificación rutinaria, pero sí que hubo algún pico de espera [a media mañana y bien entrada la tarde] propiciado por el atasco de las conexiones entre Islas: las granizadas que se registraron en las inmediaciones de Gando y La Laguna no ayudaron a agilizar una jornada que no acumuló incidencias de relevancia en los enlaces con la Península. Las navieras también sufrieron a lo largo de todo el día las malas condiciones de la mar en determinados puertos. La mayoría tuvo que suspender algún trayecto pero, sin duda, la peor parte se la llevó ruta entre Lanzarote y La Graciosa que estuvo fuera de servicio.

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