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La Orotava y el Valle de Elqui: dos geografías que se reconocen a través de Gabriela Mistral

El Liceo de Taoro inaugura un busto de la poeta chilena y plantea un hermanamiento cultural entre ambos valles, uno atlántico y otro andino

El Alcalde de La Orotava Candelaria P. Galván y Rafael Montero del Pino junto a la escultura conmemorativa (1)

El Alcalde de La Orotava Candelaria P. Galván y Rafael Montero del Pino junto a la escultura conmemorativa (1)

El Día

El Día

La inauguración del busto de Gabriela Mistral en el Liceo de Taoro, celebrada el pasado 10 de diciembre, se convirtió en algo más que un homenaje conmemorativo. El acto, organizado con motivo del 80.º aniversario del Premio Nobel de Literatura concedido a la poeta chilena en 1945, abrió un horizonte de diálogo cultural y simbólico entre Canarias y Chile, a partir de una idea especialmente sugerente: el hermanamiento orográfico y cultural entre el Valle de La Orotava y el Valle de Elqui, lugar de nacimiento de Mistral.

El busto, obra del escultor portuense Francisco Hernández Díaz, fue inaugurado en un acto institucional y cultural celebrado en la escalinata de acceso al Liceo de Taoro, espacio de tránsito y encuentro que desde ahora acogerá la presencia permanente de la poeta. La pieza fue descubierta por el alcalde-presidente de la Villa de La Orotava, Francisco Linares García, junto a la presidenta del Liceo de Taoro, Carmen Leyes Trujillo, y el cónsul honorario de Chile en Santa Cruz de Tenerife, Rafael Montero del Pino, con la presencia del propio artista y de las ponentes invitadas.

Durante la jornada, la especialista en la obra mistraliana Candelaria Pérez Galván propuso una reflexión que marcó el tono del encuentro: la existencia de un paralelismo simbólico y paisajístico entre ambos valles. El Valle de La Orotava, atlántico y volcánico, y el Valle de Elqui, andino y luminoso, comparten —más allá de la geografía— una relación íntima con la naturaleza, el silencio, la palabra y la espiritualidad, elementos profundamente presentes en la obra de Gabriela Mistral.

Junto a esta mirada, la escritora Fuensanta de la Cruz, que se desplazó desde Fuerteventura para participar en la jornada, aportó una lectura literaria y vital de la poeta chilena, subrayando la vigencia de su palabra y su capacidad para inspirar procesos creativos contemporáneos, especialmente entre mujeres.

Fuensanta de la Cruz Carmen Leyes Alcalde Francisco Linares Candelaria P. Galván Rafael Montero del Pino y el escultor Francisco Hernández junto al busto inaugur (1)

Fuensanta de la Cruz Carmen Leyes Alcalde Francisco Linares Candelaria P. Galván Rafael Montero del Pino y el escultor Francisco Hernández junto al busto inaugurado. / El Día

A partir de estas intervenciones, se planteó la posibilidad de impulsar desde el Liceo de Taoro una misión cultural al Valle de Elqui, con el objetivo de proponer un hermanamiento oficial entre ambos valles, entendidos como paisajes culturales y no solo como espacios físicos. Un hermanamiento que conecte dos territorios periféricos, abiertos al mundo desde la contemplación y la palabra, y que refuerce los vínculos históricos y humanos entre Canarias y Chile.

En ese mismo marco, se lanzó también la propuesta de crear un concurso de poesía conmemorativo, vinculado a la fecha del Nobel de Gabriela Mistral, que permita dar continuidad anual a este diálogo cultural y ofrecer un espacio de expresión a nuevas voces poéticas, especialmente jóvenes.

El acto se abrió con una intervención musical especialmente emotiva a cargo del músico canario Josele del Pino, timplista de referencia que en esta ocasión interpretó varias piezas con una contra, instrumento tradicional de cuerda pulsada de mayor tamaño que el timple, cuya sonoridad cálida y profunda acompañó el inicio de la jornada y creó un clima de recogimiento y belleza.

La jornada se vivió así como un acto fundacional, en el que la memoria se proyectó hacia el futuro. El busto de Gabriela Mistral no se concibió únicamente como un elemento conmemorativo, sino como un símbolo vivo, destinado a acompañar la vida cultural del Liceo y a recordar que la palabra puede tender puentes entre orillas, montañas y océanos.

Desde ahora, la figura de Gabriela Mistral preside la entrada al Liceo de Taoro como testigo de un diálogo que comienza: el de dos valles distantes en el mapa, pero próximos en espíritu; dos geografías que, a través de la poesía, se reconocen como hermanas.

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