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Menor, tutelada, trans y víctima de violación a la que ni sus amigas apoyan

La joven, que reconoce que se fugaba y se prostituía, denunció a un hombre por agredirla y se lo contó a sus amistades que ahora «no recuerdan nada»

El acusado, en la vista oral celebrada ayer en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

El acusado, en la vista oral celebrada ayer en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. / M. Á. A.

Miguel Ángel Autero

Miguel Ángel Autero

Santa Cruz de Tenerife

Una menor trans, tutelada por el Gobierno de Canarias por una situación de desamparo, compareció ayer en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife como víctima de una violación que habría ocurrido el 22 de mayo de 2022 en Puerto de la Cruz. En el banquillo se sentó el hombre al que señala como agresor y para el que el fiscal pide que se imponga una pena de 14 años de prisión. Por su parte, el abogado del acusado reclamó la libre absolución de su cliente, que se declara inocente.

La víctima tenía 13 años cuando ocurrió la agresión, aunque no la denunció inmediatamente, sino más tarde y a raíz de una investigación abierta por la Policía Canaria después de que una asociación vecinal alertara de que se ejercía la prostitución por parte de menores en un edificio cercano a la zona de la Plaza del Charco.

La noche en la que la víctima asegura que fue violada se encontraba con un grupo de amigas con las que salió aquella tarde. El ahora acusado, un hombre que no tenía hogar ni trabajo, que solía deambular por las zonas de la Plaza del Charco, el muelle y alrededores, se les acercó.

A preguntas de la Fiscalía, comentó que el acusado se acercó al grupo de jóvenes y le dijo a ella que quería hablar. Ambos se retiraron hacia la zona del muelle y, cuando llegaron a un murito, le «sacó una navaja pequeña» con la que la intimidó y la obligó a mantener relaciones sexuales con él.

Aseguró que ambos se fueron a una zona más apartada, pero no muy alejada de allí. La víctima reconoció que le hizo una felación y el agresor intentó luego penetrarla por el ano, pero no pudo. La menor le dijo al hombre que «se encontraba mal y se quería ir», sin que este opusiera resistencia, según declaró.

El tribunal ordenó la puesta en libertad provisional del acusado a la espera de dictar la sentencia

El fiscal señaló que esa declaración se contradecía con lo que había contado en dos comparecencias previas cuando el caso se encontraba en fase de instrucción. Tras incidir para que diera más detalles sobre las amenazas del acusado mientras empuñaba la navaja, la menor no despejó las dudas que había generado en la sala, por lo que el fiscal eliminó de la acusación la «intimidación con una navaja».

Prostitución y abusos

A preguntas del fiscal, la joven reconoció que había ejercido la prostitución para «obtener dinero u objetos de valor» y que la ejerció cuando se fugaba de los centros de acogida. De hecho, el fiscal aludió a un mensaje de WhatsApp que dirigió a su madre, a la que le contaba que ejercía la prostitución para conseguir dinero o móviles.

En el juicio, además, salió a colación la situación de extrema vulnerabilidad que ha sufrido esta menor, con una madre que ha ejercido la prostitución y un padrastro que ejerció la violencia física y sexual contra ella.

La declaración de la víctima se retrasó unas dos horas a la espera de que compareciera la persona que tiene conferida la guarda de la víctima en el centro ya que una menor de edad no puede declarar en un procedimiento judicial sin la presencia de un tutor mayor de edad.

El tribunal modificó la agenda para dar tiempo a que llegara el tutor, compareciendo antes tres amigas de la víctima que estuvieron con ella aquella tarde.

Solo una de esas amigas, que ya es mayor de edad, recordó algunos detalles del día en el que supuestamente ocurrió la agresión. La joven confirmó que el acusado es una persona que solía ir por los mismos lugares que ella y sus amigas frecuentaban. Afirmó que no sabía si la amenazó o no; al menos delante de ella, «no la obligó a acompañarle». Reveló que su amiga le confesó que «se la había chupado» al acusado.

Otra de las amigas que estaba con la víctima aquella tarde y que ahora también es mayor de edad, afirmó que ya no mantiene amistad con nadie del grupo. Desde la primera a la última pregunta que le hizo el representante del Ministerio Fiscal, la testigo manifestó que «no se acordaba de nada» de lo que le estaba preguntado. Manifestó que no se acordaba del acusado, pero sí que la víctima le había confesado que «había mantenido relaciones sexuales con un adulto». Aseveró que «no recordaba nada de esa época», ni siquiera de lo que dijo en fase de instrucción, para pesar del fiscal ante una testigo que creía de relevancia para aquilatar la acusación.

Lo mismo ocurrió con otra testigo, que aún es menor. A casi todas las preguntas del fiscal señaló que «no recordaba», pero asumió lo que declaró en instrucción. Del acusado dijo que pasaba delante del grupo de amigas y hablaba de temas sexuales, pero no concretó.

Los policías que investigaron la denuncia vecinal aseveraron que las menores reconocieron entonces al acusado como la persona que agredió sexualmente a la joven.

Los peritos psicólogos detallaron que el acusado tiene una fuerte dependencia y abuso de drogas, que ha padecido por ello brotes psicóticos, que está diagnosticado de TLP y alteraciones de personalidad.

El fiscal mantuvo su acusación y pena y la defensa la libre absolución. Oídas las partes, el tribunal puso en libertad provisional al reo a la espera de dictar sentencia.

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