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Un migrante revela que un policía le ofreció un trato si identificaba a los patrones de un cayuco

La barquilla llegó al puerto de La Restinga con un varón fallecido que pesaba 50 kilos, una muerte que las defensas de los tres extranjeros acusados vinculan a una precaria salud anterior al viaje

Los tres acusados, junto al traductor (a la derecha), durante la vista oral celebrada este lnes.

Los tres acusados, junto al traductor (a la derecha), durante la vista oral celebrada este lnes. / M. Á. A.

Miguel Ángel Autero

Miguel Ángel Autero

Santa Cruz de Tenerife

Uno de los migrantes que llegaron a la isla de El Hierro el 24 de junio de 2024 a bordo de un cayuco con 47 personas vivas y un compatriota fallecido, declaró este lunes que un policía le ofreció «tener un trato mejor» si colaboraba y ayudaba en la investigación para averiguar en qué condiciones se realizó el viaje e identificaba a los patrones que habrían guiado la embarcación desde el puerto mauritano de Nuakchot hasta el muelle de La Restinga.

En el juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife contra tres migrantes como presuntos patrones de esa barquilla, este testigo negó que hubiera visto a quienes guiaban la barquilla durante la travesía. Aseguró que desde donde se sentaba era imposible ver quien o quienes estuvieron en la popa junto al timón y los dos motores, si alguien llevó un GPS o viajó en mejores condiciones que el resto. Esta declaración choca, sin embargo, con la versión recogida en las diligencias policiales donde habría «reconocido a los tres acusados» por «fotos y físicamente».

Durante la sesión testificó otro migrante por videoconferencia y reconoció que no pagó a nadie de los que viajaron con él sino «a un hombre mayor» en el puerto mauritano que fue quien le indicó donde estaba el cayuco que iba a zarpar con destino a Europa en las próximas horas.

Cuando fue interrogado en El Hierro, habló de un «gran capitán» que estaría al mando del cayuco y tres colaboradores. Aseguró entonces que eran los únicos que llevaban salvavidas. Fue preguntado por uno de los abogados de la defensa si la Policía le ofreció algún trato de favor por su declaración y contestó tajantemente y hasta en tres ocasiones que «no». «Solo me dijeron que contara la verdad, porque estaba obligado a hacerlo», recordó.

Las defensas pidieron la nulidad de la causa al no practicarse pruebas necesarias, interrogar solo a un grupo reducido de personas e ignorar que algunos de ellos identificaron a otros en lugar de los acusados.

Por su parte, el perito forense determinó que la muerte del migrante se debió a deshidratación, hambre y frío; el cuerpo estaba lleno de úlceras y apenas pesaba 50 kilos. La abogada Sara Rodríguez incidió en esos detalles para defender que las condiciones del viaje no fueron determinantes en su muerte, sino un estado de salud precario que ya padecía la víctima antes.

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