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Tradex ofrecía mayores beneficios a los clientes que invertían en negro

Un colaborador de Daswani y Pomares propuso a un matrimonio obtener el 50% de rentabilidad del dinero que aportaran en efectivo sin firmar contrato

Uno de los inversores al que le ofrecieron pagar en efectivo y sin contrato, durante su declaración en la vista oral.

Uno de los inversores al que le ofrecieron pagar en efectivo y sin contrato, durante su declaración en la vista oral. / El Día

Miguel Ángel Autero

Miguel Ángel Autero

Santa Cruz de Tenerife

Un matrimonio invirtió 20.000 euros en 2022 en la empresa Tradex radicada en Tenerife y dedicada a las inversiones a corto plazo en diferentes mercados financieros y bursátiles. Hasta aquí todo parece normal. Sin embargo, lo que llamó la atención ayer en el juicio que se sigue en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife fue lo que reveló la pareja: el ofrecimiento que les hizo un colaborador de Tradex para que obtuvieran más ganancias. Si entregaban el dinero de la inversión "en efectivo y sin firmar un contrato", es decir que la operación fuera del todo opaca, recibirían "un mayor rendimiento por su dinero, el 50% de la cantidad aportada", que era un porcentaje superior al que se acordaba con los inversores que firmaban contrato y hacían transferencia, que era de un 30%". Y añadió que había "más inversores que entregaban dinero en efectivo y sin contrato".

Mukesh Daswani y Francisco Imobach Pomares, los dos socios que estaban al frente de Tradex, están acusados como presuntos autores de un delito de estafa agravada y otro de frustración en la ejecución [alzamiento de bienes]. En la causa también figura la expareja de Daswani como partícipe a título lucrativo.

"Conocíamos a ese comercial porque fue compañero de trabajo de mi marido y había dejado la empresa para trabajar en Tradex. Nos explicó cómo era la operativa de la empresa, que Mukesh era quien hacía las operaciones de inversión y que todo el mundo estaba ganando mucho dinero; que todo era muy sencillo y que los beneficios se obtenían a los dos meses de autorizar la operación", manifestó la mujer. Su marido, que declaró en la sala después, confirmó todos los detalles.

Ambos son parte de las 120 víctimas personadas en este juicio a las que Daswani y Pomares habrían estafado algo más de 2,5 millones de euros mediante una sociedad mercantil que funcionaba bajo el clásico esquema tipo Ponzi, una estafa piramidal en la que las aportaciones de los nuevos inversores van pagando los supuestos beneficios a los primeros hasta que el castillo de naipes se desmorona porque los beneficios a pagar superan los ingresos.

El fiscal Andrés Velasco se quedó perplejo ante lo que acaba de escuchar. De hecho, el representante del Ministerio Público le pidió a la testigo que repitiera lo que acaba de decir para confirmar si la había entendido bien. Y efectivamente, volvió a atestiguarlo. Los dos contratos del matrimonio se celebraron a un mes escaso de que Daswani comunicara a su socio y colaboradores que no había dinero para liquidar beneficios ni devolver el principal a los inversores. El 22 de julio de 2022 fue la última vez que se supo algo del trader hasta que fue detenido meses más tarde en Emiratos Árabes Unidos, siendo extraditado a España. Los dos abogados de las defensas, Roberto Elices que defiende a Daswani, y Concetta Contino que representa a Pomares también mostraron su sorpresa.

Cuestiones abiertas

Con esa declaración, el matrimonio no solo revelaba un hecho novedoso no escuchado antes en la decena de sesiones de vista oral celebradas hasta ahora en una causa que tiene previsto concluir el 20 de enero de 2026, sino que sembró más de una duda ante el tribunal: ¿Cuántos colaboradores podrían haber ofrecido esas mismas condiciones opacas a otros inversores? ¿Cuántos no están personados como víctimas al no poder demostrar que entregaron un dinero que se iba a invertir a cambio de unos beneficios que no podrían declarar? Y otra pregunta más: ¿Los comerciales que captaban inversores ya sabían en esas fechas que la sociedad tenía problemas de liquidez e intentaron apoderarse de un dinero que a la postre las víctimas reclamarían a los cabecillas de Tradex?

Las cantidades más habituales que entregaban los clientes a Tradex eran 10.000 euros por persona, aunque hay excepciones tanto por arriba como por abajo de esa cifra: desde los 3.000 a los 350.000 euros, cantidad esta última que transfirieron los cuatro miembros de una familia formada por un matrimonio y sus dos hijos. Tres de ellos ya han declarado a falta de que lo haga el cuarto la próxima semana.

A pesar de que todos ellos firmaron sus contratos y realizaron las transferencias el mismo día, el destino del dinero no acabó en una misma cuenta: dos de los contratos, por 50.000 euros cada uno, se suscribieron a nombre de Daswani y el dinero se ingresó en una cuenta a su nombre; otros dos contratos fueron suscritos a nombre de Pomares y las dos transferencias, también de 50.000 euros cada una, se ingresó en una cuenta a nombre de este socio de Daswani. El cabeza de familia suscribió un quinto contrato, esta vez por 150.000 euros en un contrato a nombre de Tradex. Sin embargo, esta operación fue rechazada por la entidad bancaria en la que se iba a ingresar, por lo que el inversor troceó la cuantía en dos partes, transfiriendo 75.000 euros a Daswani y Pomares, y la otra cantidad a una cuenta de Daswani, según explican fuentes jurídicas que añaden que tras estas operaciones, Pomares hizo una transferencia a Daswani por 80.000 euros.

Durante la sesión de ayer también sorprendió la declaración de una testigo que no perdió dinero con una inversión inicial de 30.000 euros. Manifestó que firmó un contrato en diciembre de 2021 y a los dos meses le ingresaron en su cuenta 15.000 euros de los beneficios obtenidos. Reinvirtió una segunda vez y le ingresaron 37.500 euros en junio.

Más de un centenar de personas confiaron en el boca a boca y la publicidad en redes sociales de una marca. Tradex prometía beneficios estratosféricos a los dos meses de realizar una inversión mediante un contrato privado de préstamo cuyos beneficiarios eran los dos cabecillas asociados como Pomares y Daswani SL. Al principio devolvieron aquellas cantidades que reclamaban los inversores, el mejor gancho para atraer a más personas bajo una apariencia de solvencia y credibilidad. Pero fue un chiringuito financiero mediante el cual Daswani, Pomares y una pléyade de colaboradores y comerciales reclutados para captar a más y más inversores se quedó con el dinero de la inmensa mayoría de ellos.

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