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El obispo Eloy Santiago ensalza la figura de Bernardo Álvarez: “Más de medio siglo de un sacerdote canario, entusiasta de la evangelización"

El sucesor del prelado palmero destaca el talante acogedor y muy cercano con el que siempre lo distinguió desde que lo conoció, coincidiendo con el relevo

Eloy Santiago toma el testigo como obispo a Bernardo Álvarez al frente de la Diócesis de Tenerife el 1 de mayo de 2025.

Eloy Santiago toma el testigo como obispo a Bernardo Álvarez al frente de la Diócesis de Tenerife el 1 de mayo de 2025. / Andrés Gutiérrez

Santa Cruz de Tenerife

El obispo de Tenerife, Eloy Santiago, expresó este martes su pesar por la muerte de Bernardo Álvarez, su predecesor al frente de la Diócesis Nivariense, fallecido en la tarde del 25 de noviembre. En declaraciones realizadas tras conocerse la noticia, el prelado subrayó la importancia de su figura para la Iglesia en Canarias, tanto por su trayectoria pastoral como por su dedicación al impulso de la evangelización.

Un pastor nacido de la diócesis

Santiago destacó, en primer lugar, la raíz local de Álvarez: «Lo que yo destacaría de don Bernardo es que haya sido un sacerdote nacido de esta diócesis», dijo. Recordó que su ordenación se produjo hace más de medio siglo, y desde entonces desarrolló una intensa labor pastoral en parroquias de La Gomera, Tenerife y La Palma, siempre en contacto directo con las comunidades que acompañó durante décadas.

Impulsor del Sínodo Diocesano

Otro aspecto que subrayó el obispo fue el papel decisivo de Álvarez en el primer Sínodo Diocesano, un hito histórico para la Iglesia en las Islas:

«El impulso que dio y su trabajo en el Sínodo Diocesano fue muy importante; fue un acontecimiento clave», afirmó.

Aquel proceso renovó estructuras, promovió la participación y abrió nuevas líneas de trabajo pastoral que hoy siguen teniendo vigencia.

Una etapa episcopal marcada por la misión

Sobre su labor como obispo, Santiago destacó su constante empeño por mantener vivo el dinamismo evangelizador de la diócesis:

«Como obispo siguió impulsando la evangelización, la formación de los laicos y el impulso misionero», señaló.

Recordó que Álvarez fortaleció la acción pastoral mediante planes que motivaron la participación, y que su lema episcopal —“Me hago todo a todos”, tomado de san Pablo— reflejaba su deseo de llevar el mensaje cristiano a cada rincón del Archipiélago.

Una relación cercana y humana

Eloy Santiago, que convivió con Álvarez especialmente durante los últimos meses, habló también desde la experiencia personal: «Lo recuerdo muy acogedor, muy cercano para conmigo, muy humano».

El actual obispo valoró especialmente la actitud fraterna con la que su predecesor afrontó esta última etapa, marcada por la enfermedad.

Un legado que mira al futuro

El obispo concluyó sus palabras con una mirada de continuidad: «El legado que deja es esa ilusión para que la diócesis siga avanzando en la evangelización, para que no perdamos el espíritu misionero, para que seamos testigos de la fe que hemos recibido».

Para la Iglesia en Tenerife, la figura de Bernardo Álvarez queda vinculada a medio siglo de servicio, compromiso pastoral y dedicación a las comunidades insulares que acompañó desde su juventud hasta sus últimos días.

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