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El mejor edificio del mundo está en Las Chumberas

Fernando Menis, arquitecto de la Iglesia del Santísimo Redentor, destaca la importancia de su ubicación en Las Chumberas, un lugar que busca atraer vida y ofrecer seguridad a los vecinos de la zona

Iglesia del Santísimo Redentor de Las Chumberas

María Pisaca

Jorge Dávila

Jorge Dávila

La Laguna

Tres mujeres con edad de estar jubiladas, alguna de ellas con un letrero invisible en su cara que anuncia el oficio de exmaestra, acaban de salir de una sesión de yoga. Al pasar por delante de la Iglesia del Santísimo Redentor de Las Chumberas se encuentran con un ajetreo poco habitual en la zona y se quedan curioseando. «Aquí va a ocurrir algo», le cuenta en voz baja una de las alumnas a la profesora de la disciplina de raíces hinduistas. Una docena de jóvenes se arremolina en los exteriores del edificio que acaba de ser elegido como el mejor del mundo en el World Architecture Festival, WAF. Una de las mujeres, la más atrevida, toma la iniciativa y se va directa a por él en cuanto deja de atender una llamada telefónica.

-¿Usted es Fernando Menis?

-¿Sí?

-¿El arquitecto de la iglesia?

-Sí, el mismo...

-Gracias, muchas gracias...

[Menis guarda silencio]

-Nos ha hecho un buen regalo.

-Gracias. ¡A ver si lo acabamos!

-Ayer lo sacaron en televisión.

-Sí, me lo dijeron...

[Menis mira a los jóvenes]

La conversación entre Fernando Menis (Santa Cruz de Tenerife, 1951) y las vecinas se alarga durante unos minutos. Hablan de los beneficios del yoga, de la zona para practicar calistenia [es un ejercicio físico que utiliza únicamente el peso corporal] que se pretende crear en un área que está más próxima al centro parroquial, de lo importante que sería volver a coser al vecindario en torno a este proyecto [el templo se encuentra a escasos metros de un núcleo de viviendas desocupadas que se vieron afectadas por aluminosis, cerca de donde se reconstruye el corazón de un barrio periférico]. En la parte de abajo los concesionarios de coches y las naves industriales crecen como las setas en otoño; en la de arriba, la que linda con la TF-2, ya no quedan demasiados metros cuadrados libres para montar otra superficie comercial. Ese es el eje central sobre el que ha brotado un edificio único. «Me dijeron que han hecho una copia en Corea, pero no me llama la atención verla», resume el hermano del expresidente de Canarias, Adán Martín, y marido de Dulce Xerach, su motor emocional. «La suerte de mi vida fue conocerla; una mujer maravillosa», exalta emocionado justo antes de empezar a explicar una obra compleja. «Esta iglesia no es fácil de entender», advierte.

Segundos antes de que las mujeres se marchen aparece una última petición [reclaman una fotografía junto al arquitecto con la misma intensidad con la que un niño solicita un selfie a Kylian Mbpeé en los exteriores del Bernabéu] y se produce un intercambio de números de teléfonos. Más que el autor del proyecto, Menis parece un concejal de zona que atiende amablemente las peticiones del vecindario: «Esto hay que arreglarlo», llegan a la conclusión en cuanto muere el intercambio de frases amables.

La Sagrada Familia de Menis

Fernando dibuja una sonrisa en su cara cuando escucha si la Iglesia de Las Chumberas es como su Sagrada Familia. «Por el tiempo que me está costando acabarla sí, nunca había tardado tanto en un proyecto», aclara sin reprimir un gesto de felicidad que destierra con una respuesta demoledora: «Yo siempre acabo lo que empiezo;han sido 17 años y medio de mucha lucha. Casi 18 años de alegrías, disgustos, ilusiones...», condensa para aclarar cómo empezó todo. «Estaba terminando el Magma (Adeje) y se presentó una delegación del obispado. Al principio me quedé extrañado, pero enseguida aclararon mis dudas. ¡Queremos que haga algo parecido con la Iglesia de Las Chumberas!», rescata un profesional con más de 40 años sumando experiencias constructivas.

Menis es consciente de que no todo el mundo es capaz de entender lo que ha querido hacer en las inmediaciones de Los Majuelos. «Más de una vez me han preguntado, ¿Y cuándo van a vestir las paredes, cuándo le ponen el yeso?», reflexiona sobre la razón de ser de los elementos constructivos que más abundan en el proyecto: hormigón y piedra volcánica. Esa idea, la de adaptar a los materiales dominantes en la región en la que levanta uno de sus edificios, es la que le lleva a usar más madera en Suiza o ladrillos en Polonia. «Aquí, la piedra volcánica tenía que estar sí o sí».

«En este edificio he buscado la centralidad, atraer vida donde antes no había nada. Además, hay personas que se sienten mucho más seguras yendo a ver al párroco para contarle algo que les ha sucedido que acudiendo a la Policía»

Fernando Menis

— Arquitecto

De la lentitud con la que fueron llegando las donaciones señala que «lógicamente ha condicionado los tiempos de trabajo... En la religión católica tiene el mismo valor el euro que aporta Remedios que los 600 mil de Ambrosio; cada persona da lo que está en condiciones de dar», incide en un punto de la conversación en la que ratifica que «casi todo el proyecto se ha ejecutado como lo tenía previsto desde el principio... [silencio]. Bueno, sí que tuve que suprimir el coro porque se nos iba de presupuesto», confiesa sin que se perciba ni solo un átomo de pena por una decisión tan drástica.

Conectada con el barrio

Del enclave urbano en el que se trazado este proyecto social, él manifiesta que es el ideal; «el que mejor se adapta a lo que quería hacer», defiende sin reprimirse a contar una anécdota. «Un día, una señora me paró por la calle [igual que las tres vecinas que el viernes venían de yoga] y le dijo: ¿Fernando, para qué haces una iglesia tan bonita en Las Chumberas; no quedaría mejor en una zona céntrica de Santa Cruz? Mi respuesta, obviamente, fue que está donde debe estar. Toda mi obra tiene un por qué, no es algo que salga de casualidad», remarca casi al mismo tiempo que resuelve las dudas habidas y por haber: «En este edificio he buscado la centralidad, atraer vida donde antes no había nada. Además, hay personas que se sienten mucho más seguras yendo a ver al párroco para contarle algo que les ha sucedido que acudiendo a la Policía», reflexiona sobre el tejido humano que empezará a crecer alrededor de la Iglesia del Santísimo Redentor de Las Chumberas cuando los vecinos [los desalojados por obras] regresen a sus hogares.

Cristiano y católico, Menis cree que sin ser un gran practicante sí que ha podido entender el planteamiento que le hizo el obispado de Tenerife de entrada. «De largo, es el mejor cliente que podía tener», elogia sin entrar en cuestiones relacionadas con el dinero. «Me ha dejado libertad de movimientos para crear mi idea, sin obstáculo», agradece en un punto de la charla en el que se acuerda de una propuesta que le llegó para construir un templo budista en la India en seis meses. «¿En seis meses, en serio?», se autopregunta con la certeza de que «yo no me voy a meter en un fregado que no conozco. No tengo ni idea de budismo y en seis meses poco voy a aprender». En la cueva, como se conoce a la Iglesia de Las Chumberas, Menis ha ejecutado una reinterpretación personal de la resurrección de Cristo, un episodio lleno de luz y espacios vacíos.

Fernando Menis, en el interior del templo de Las Chumberas.

Fernando Menis, en el interior del templo de Las Chumberas. / María Pisaca

Buena parte de la generosa luminosidad que recorre la iglesia de punta a punta se proyecta desde una cruz gigantesca que se orienta al este [para aprovechar los rayos de sol del amanecer] y a la que no se le han puesto cristales. Las zonas de penumbra que se generan en el edificio refuerzan el carácter contemplativo de una estructura dividida en cuatro cuerpos. «Es una rebanada de pan que ha ido creciendo conforme llegaba el dinero... Entraba un poco, acabo la primera [el bloque de hormigón donde se ubica el columbario y el bautisterio]. Llegaba un poco más, pues iba a por la segunda. Así hasta plantarse en un altar que linda con una pequeña capilla en la que hay una virgen bendecida durante una vista del exobispo Bernardo Álvarez al papa Francisco a Roma [una foto incrustada en un cartel explicativo relata este hecho]. En el pasillo central, unos llamativos números romanos anuncian el Vía Lucis, las catorce estaciones de la Resurrección de Jesucristo.

Ficha técnica del edificio

Iglesia del Santísimo Redentor

San Cristóbal de La Laguna

Barrio de Las Chumberas

Arquitecto

Fernando Menis

Proyecto

Iglesia y centro parroquialSuperficie

1.050 metros cuadrados

Edificados 538 m2

Urbanización 512 m2Estructura

Hormigón reforzado

Materiales

Hormigón

Piedra volcánica

Tiempo de ejecución

17 años y medio

Coste

2.000.000 euros

Una sesuda planificación arquitectónica [Fernando está convencido de que tiene una ascendencia relacionada el signo Tauro y admite ser un poco cabezón: «En todas las profesiones los que triunfa son los corredores de fondo, yo no creo en los golpes de suerte»], el ya mencionado tratamiento de la luz y una cuidada exploración de la acústica del hormigón son unos puntos de anclaje claves entender la simbiosis forma, textura y luz», matiza sin esconder que aún quedan algunos flecos por cortar antes de dar por finalizada la obra: «Culminar las zonas urbanizables o el armario del párroco en la sacristía», expone de una aventura que se impulsó con Ana Oramas como alcaldesa de La Laguna. «Ella fue la que completó el expediente de la cesión de terrenos donde nos encontramos», recuerda el doctor por la Universidad de Valencia de un ciclo que se ha largado durante los mandatos municipales de Fernando Clavijo, José Alberto Díaz y Luis Yeray Gutiérrez: cuatro alcaldes para una sola iglesia.

El desarrollo de los volúmenes autónomos [así los cuerpos se podían adaptar a los tiempos de las donaciones], la evocación a una formación volcánica y la aplicación de distintas técnicas sobre el hormigón [jugar con la acústica y las condiciones térmicas] se superponen como en la ejecución de un largo proyecto. «Es difícil saber si con la edad que tengo me volvería a meter en algo parecido. Insisto, que haya estado el obispado me lo puso muy fácil, a pesar de los 18 años que me he dejado, me lo he pasado bien. Debería ser yo quien pagara por esta oportunidad, pero esto no lo repita muchas veces porque entonces van a querer que trabaje gratis».

El escenario de la biblioteca de universo

La Iglesia de Las Chumberas ya es un reclamo internacional como posible localización de películas y audiovisuales. De hecho, Apple TV ha tirado de este edificio para vestirlo de la biblioteca del conocimiento en la serie Fundación. «Lo que nos dieron por esa grabación ayudó a agilizar las obras», reconoce Menis respecto a los ingresos obtenidos por el rodaje de imágenes del proyecto televisivo de ciencia ficción que está inspirado en los libros de Isaac Asimov. La trama de sus 30 capítulos [el presupuesto supera los 69 millones de dólares] gira en torno a un grupo de exiliados que, guiados por Seldon, buscarán en un interminable viaje salvar la humanidad, reconstruir la civilización y ser el origen de un futuro Imperio en medio de la caída del actual Imperio Galáctico que se extiende por toda la galaxia. «Si vienen más habrá que aprovechar porque la dimensión mundial que está teniendo el edificio tras conquistar el último reconocimiento no deja de sorprenderme». Y eso que el año pasado ya recibió el Premio Internacional Frate Sole de Arquitectura Sacra. El que ya ha tenido la oportunidad de visitar el templo es el obispo de Tenerife, Eloy Alberto Santiago, quien participó en un encuentro a tres en el que estuvieron presentes Dulce Xerach (1969-1925) y Fernando Menis. «Le llamó la atención el edificio», aporta antes de desvelar una sensación obtenida a partir de lo que te va llegando. «La gente hablar y, al parecer, le gustó... Es un hombre con buena cabeza», elogia el arquitecto.

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