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Los Realejos recupera el histórico cine Viera tras seis años de negociación

El Ayuntamiento compra el inmueble a la fundación CajaCanarias por 250.000 euros, un 34% menos del valor de tasación

Fachada del histórico cine Viera situado en la calle de El Medio

Fachada del histórico cine Viera situado en la calle de El Medio / Arturo Jiménez

Leticia Dorta Lemus

Leticia Dorta Lemus

Los Realejos recupera el histórico cine Viera, situado en la calle de El Medio de Arriba, tras seis años de negociación. El consistorio firmó, este jueves 20 de noviembre ante notario, el acuerdo de compraventa por lo que el inmueble "pasa a ser propiedad de los realejeros", anuncia en un comunicado.

Un 34% menos

El Ayuntamiento de Los Realejos compró la emblemática infraestructura cultural a la Fundación CajaCanarias por 250.000 euros, un 34% menos del valor de tasación, que se eleva a 380.000 euros. Aunque las conversaciones para realizar esta compra por parte del actual gobierno del Partido Popular (PP) se remontan a 2019, fue en enero de este año cuando la anterior propietaria realizó su última oferta y "aprovechamos esta oportunidad para recuperar este cine", declaró el alcalde, Adolfo González.

Cronograma

El siguiente paso es el encargo de un estudio para comprobar cuál es el estado de conservación del edificio y otro para definir los posibles usos. En 2026 se abordará el anteproyecto y se abrirá un proceso de participación ciudadana. En 2027, se redactará el proyecto de rehabilitación del inmueble. Según fuentes municipales, la intención es que la instalación recupere su función cultural y, con ello, dotar de actividad al Realejo Alto.

Uno de los cines de Los Realejos

El cine Viera fue construido en 1947 con un proyecto del arquitecto José Enrique Marrero Regalado, responsable, entre otras obras, de la Basílica de Candelaria y de la sede del Cabildo de Tenerife. Es uno de los más notables representantes del denominado estilo neocanario, propio de la arquitectura imperante en aquella época. En la década de los 70 del siglo XX, el edificio sufrió una serie de reformas interiores que transformaron su aspecto inicial.

Esta edificación fue concebida a la manera habitual del momento mediante tres cuerpos bien diferenciados: la zona de servicios a la entrada, seguida de la sala de espectadores y, por último, el cuerpo de escena y pantalla. La zona de servicios, ordenada por un hall de entrada situado como un anexo de una sola planta al norte, comunica con un módulo de tres alturas frontal a la fachada. En esta estancia se alojan los pasillos de distribución, las escaleras de acceso a palco adosadas a ambos extremos, continuando al norte hasta la cabina de proyección y cubierta. Esta se revolvió mediante una gran cercha metálica capaz de cubrir la gran luz de la sala de butacas y el escenario, con la utilización de una azotea plana sobre el cuerpo de servicios.

Reminiscencia vernácula

La fachada principal cuenta con dos volúmenes bien diferenciados. El de la entrada, de una sola altura, está resuelto con una arcada de tres vanos de medio punto enmarcados en piedra. Así, se deja paso al volumen principal, que mantiene una composición de cinco ejes verticales y tres alturas. Destaca el cuerpo volado superior, que alberga dependencias de la cabina de proyección y al que inferiormente se le adosa decoración de canes de piedra como reminiscencia interpretativa de las características de la arquitectura vernácula. Estos elementos son la base del movimiento arquitectónico neocanario, al igual que la utilización de los enmarcados en piedra realizados en las ventanas, donde el uso de las curvas rompe la tendencia rectilínea de la fachada.

El cine Viera funcionó hasta la década de los 80 del siglo XX. Entonces, su actividad disminuyó y los propietarios decidieron cerrarlo. En 2004, el Ayuntamiento de Los Realejos, a través de su gobierno local de entonces, planteó su compra, sin que llegara a materializarse, dificultándose las negociaciones durante muchos años. Tras décadas de cierre y en desuso, con cierto deterioro derivado de ello, la anterior propietaria ejecutó algunas labores de mantenimiento puntuales para evitar mayores afecciones en la edificación. En 2018, se creó una plataforma ciudadana a través de una red social que reclamaba su restauración.

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