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La acusada por la muerte de Eloy en Arona quiso saber el día antes qué pena le caería por asesinato

La mujer, enjuiciada junto a un amigo, preguntó a un guardia civil al que conocía por las consecuencias legales que tendría si mataba a alguien

Declaración del guardia civil al que la acusada envió el Whatsapp, durante la segunda sesión celebrada ayer.

Declaración del guardia civil al que la acusada envió el Whatsapp, durante la segunda sesión celebrada ayer. / El Día

Miguel Ángel Autero

Miguel Ángel Autero

Santa Cruz de Tenerife

«¿Qué me pasaría si mato a alguien?». Esa fue la inquietante pregunta que recibió por WhatsApp un agente de la Guardia Civil el 5 de julio de 2023, un día antes de que asesinaran a Eloy Díaz S., cuyo cuerpo fue encontrado estrangulado y apuñalado en un apartamento de Costa del Silencio, en el municipio de Arona, Tenerife.

El mensaje se lo enviaba Diana Estefanía Valdés G., a quien el agente del Instituto Armado conocía porque mantuvo una relación sentimental con la hermana de ésta tiempo atrás. «Le respondí que no hiciera locuras, que le caerían como mínimo 20 años de cárcel», afirmó. No obstante, no le dio «demasiada importancia» porque «parecía que Diana estaba bebida, sus palabras no eran coherentes, parecía triste, deprimida y lloraba», explicó. Añadió que en esa conversación Diana le dijo que fue «víctima de abusos sexuales» durante la noche de las hogueras de San Juan y, aunque no nombró a Eloy en ese momento, le escribió que «estaba a la caza» del agresor, del que dijo que «no veía desde hacía un par de días».

Este es un fragmento de la declaración que hizo este martes el guardia en la segunda sesión de la vista oral que se sigue en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife por el asesinato de un conocido y del que están acusados como presuntos autores Diana Valdés G. y Eugenio Rodríguez H., para quienes la Fiscalía pide una pena de 20 años de prisión para cada uno y una indemnización de 300.000 euros para los herederos de la víctima.

Encontraron el cuerpo por casualidad

El cadáver de Eloy Díaz fue encontrado por casualidad a las 23:00 horas del 6 de julio en el apartamento en el que residía Diana. Varias patrullas de la Policía Local de Arona se habían desplazado a la zona de Costa del Silencio tras una alerta del 112 sobre un posible suicidio de una mujer que habría ingerido medio centenar de pastillas. Los agentes no encontraban la dirección y el oficial jefe aquella noche recordó que muy cerca de allí, en el Paseo Roque del Conde, se había intervenido varias veces con una mujer con antecedentes autolíticos, maltrato y agresiones sexuales.

Se dirigieron al apartamento, que tenía las luces encendidas y la puerta de corredera del salón medio abierta. «Nada más apartar la cortina, vimos el cadáver de un hombre tirado en el suelo, sobre un plástico transparente y un edredón», declaró el policía. Con las armas desenfundadas, los agentes gritaron: «Policía, Policía ¿hay alguien?». Nadie respondió, pero de un dormitorio del fondo del apartamento salió Diana y, detrás de ella, Eugenio. «Les indicamos que se tiraran al suelo y les esposamos». Otro de los policías locales aseguró que en el momento de levantar del suelo a Eugenio vio que «tenía las manos manchadas de sangre seca». Tras esposarlos, los metieron en dos patrullas para que no hablaran.

Una agente declaró que mientras llevaba a Diana al coche policial, le dijo que «Eloy había ido a su casa muy violento, a violarla como había hecho otras veces». En ese momento, «asumió la autoría del crimen descargando a Eugenio de toda la culpa» y explicaba que ella le había llamado para que «le ayudara con el cadáver». Sin embargo, en posteriores declaraciones, incluso en la vista oral, su versión ha cambiado apuntando ahora a Eugenio como el autor material del asesinato, pero afirma que lo hizo para «defenderla».

La madre de Eloy declaró que aquel día desayunó y almorzó con él. Luego se quedó dormido viendo la tele hasta que «a las 20:00 horas le llamó Diana para verse». Alegó que su hijo estaba bien ese día, «ni había bebido ni se había drogado». La mujer aseguró que su hijo «estaba contento por la llamada» y le indicó que «si no volvía esa noche era porque se había quedado en casa de Diana».

La hermana de Diana afirmó que «conocían a Eloy y Eugenio de toda la vida; sabía que Eugenio estaba enamorado de Diana», pero «ella solo lo veía como amigo». Cuando Diana se separó del padre de su hija, Eloy se enteró y comenzó a llamarla. «Iban a bares a beber todo el día; Eloy la metió en el consumo de las drogas más duras, se aprovechaba de ella y la agredía sexualmente», reveló la madre de la acusada. Agregó que «grabó a su hija tras sufrir golpes por todo el cuerpo» supuestamente a manos de Eloy. Sin embargo, nunca se presentó denuncia contra él, ni ese vídeo se ha incorporado a esta causa.

La vecina que vivía al lado del apartamento de la acusada dijo que no oyó ruidos ese día. Reveló que Diana le confesó que Eloy la había violado con un palo la noche de San Juan, y le aconsejó que denunciara. Aseguró que Diana «siempre vivía con miedo» y cuando se enteró que el día antes había anunciado que se quería suicidar, no le extrañó.

«La víctima no se movió cuando fue apuñalado»

Dos patólogas forenses del Instituto de Medicina Legal de Santa Cruz de Tenerife expusieron los resultados de la autopsia que le practicaron a Eloy Díaz S. Afirmaron que «la víctima sufrió una asfixia mecánica, con un vestido elástico de mujer que tenía anudado en el cuello; una contusión en la zona parietal, probablemente por un golpe y varias heridas incisas realizadas con dos armas blancas». Destacaron que dos de ellas se realizaron con un arma que podía ser compatible con una lima de uñas o un punzón, mientras que otras dos estuvieron causadas con un cuchillo con al menos 13 centímetros de hoja «monocortante». Una de las heridas se localizó en el cuello, pero no revestía gravedad, mientras que las otras tres estaban localizadas en el costado izquierdo. «Las heridas estaban en paralelo, agrupadas en una pequeña zona y, una de ellas le perforó la cavidad abdominal y laceró el riñón». Consideraron que «el ataque se pudo llevar a cabo cuando la víctima estaba inmovilizada o no se movía». La analítica de sangre dio un resultado de «2,4 gramos de alcohol por litro de sangre, restos de cocaína y metabolitos de benzodiacepinas». Las forenses señalaron que las heridas y los elementos para dar muerte a la víctima apuntaban a que podían ser dos las personas implicadas en la agresión, pero no podían aseverarlo, como tampoco si el estrangulamiento se produjo antes o durante el ataque con las armas blancas.

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