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El ‘efecto dana de Valencia’ o por qué es mejor pasarse de precavido

El Gobierno canario admite que la tragedia en la Península de 2024 ha provocado un refuerzo en los operativos de prevención y emergencia

Fugas de agua en la Isla Baja por el paso de la borrasca Claudia

El Día

Daniel Millet

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife

«No ha sido para tanto». El latiguillo que se repite entre la población cuando no se cumplen todas las previsiones de una alerta por mal tiempo –como ha ocurrido en parte tras el paso de la borrasca Claudia– esconde «un desconocimiento generalizado» sobre la complejidad que requieren estas decisiones y la redacción de los partes meteorológicos, en especial en una región como Canarias. Así lo ven el viceconsejero de Emergencias del Gobierno canario, Marcos Lorenzo, y la meteoróloga y jefa de la Unidad de Análisis de Riesgos del Centro de Emergencias y Seguridad 112, Vicky Palma.

Ambos responsables de los operativos de emergencia lo tienen claro al coincidir en que «siempre es mejor pasarse de precavido». Y más por el conocido como ‘efecto dana de Valencia’. Tanto Lorenzo como Palma admiten que las lecciones que dejó la gota fría del 29 de octubre del año pasado en la Comunidad Valenciana y sus catastróficas consecuencias –solo en esta región murieron 229 personas– ejercen una importante influencia en todas las alertas que se han decretado en España con posterioridad. «La dana de Valencia ha supuesto un antes y un después», resume Vicky Palma.

El peso del precedente valenciano en la gestión de emergencias

¿En qué se nota? En general, en la tensión que mantienen las autoridades cada vez que la naturaleza lanza un desafío. Pero también en aspectos organizativos concretos. Por ejemplo, en el operativo de la borrasca Claudia –ayer permaneció activo aunque el grueso del frente ya se había ido–, Marcos Lorenzo revela que se contó «más que nunca» con los consejos insulares de agua. Es el ‘coletazo’ de la polémica en Valencia –que se mantiene un año después– sobre el papel de la Confederación Hidrográfica del Júcar –que vendría a tener un papel similar al de un consejo insular de agua canario– a la hora de avisar sobre la crecida del barranco del Poyo.

«En esta borrasca Claudia hemos contado más que nunca con los consejos insulares de agua»

Marcos Lorenzo

— Viceconsejero de Emergencias de Canarias

El ‘efecto dana de Valencia’ también está modificando la organización de las actuaciones a posteriori. «Se empieza a tener mucho más en cuenta la fase de la recuperación, es decir, lo que viene después de un fenómeno adverso: que nadie se quede atrás y que se planifiquen bien los días posteriores para atender a todos los damnificados», explica Marcos Lorenzo. Y es que en la memoria colectiva de todo el país permanecerán para siempre las imágenes de los miles y miles de valencianos que permanecieron días abandonados a su suerte, sin recibir el apoyo de las administraciones y los organismos competentes. Como también las imágenes de los miles y miles de voluntarios que acudieron en su auxilio con lo puesto. De ahí que se hiciera famoso aquellos días el dicho de «solo el pueblo salva al pueblo».

«Tenemos claro que hay que tener planificada la fase de recuperación», subraya el que fuera alcalde Tijarafe. La jefa de la Unidad de Análisis de Riesgos añade otros dos puntos que se están potenciando a raíz de la tragedia de octubre de 2024: «Contar con los medios humanos suficientes para afrontar una emergencia y fomentar la cultura preventiva y de protección civil entre la población». Este último punto enlaza con el malestar –que a veces se convierte en guasa– sobre esa presunta falta de acierto en las previsiones, que se ha vuelto a ver con Claudia.

Lluvia en La Laguna por la borrasca Claudia

María Pisaca

Tanto Lorenzo como Palma están convencidos de que ese malestar en parte de la sociedad no se daría si se conocieran las dificultades tanto para predecir los efectos de un temporal como para montar el correspondiente dispositivo de respuesta. «Hay que tener en cuenta muchos factores, no solo los partes y avisos de la Agencia Estatal de Meteorología, que es la facultada legalmente para suministrar la información que luego lleva a las administraciones a decretar las alertas». Marcos Lorenzo cita las particularidades de las zonas que potencialmente pueden resultar afectadas –«no es lo mismo que llueva en mi pueblo, Tijarafe, La Palma, con 2.500 habitantes, que en La Cuesta, Tenerife, con una densidad de población mucho mayor y más trama urbana»–, el tipo de fenómeno adverso –«no es lo mismo una alerta solo por lluvias que una a la que se suman el viento y el mar, como ha ocurrido con Claudia»–, el momento en que ocurren, el grado de desarrollo de las tareas preventivas que se deben hacer todo el año...

«La dana ha sido un antes y un después para mejorar los medios y la cultura preventiva entre la población»

Vicky Palma

— Meteoróloga del Centro Canario de Emergencias 112

Vicky Palma lo tiene muy claro: «Es más barato tomar medidas preventivas que esperar a ver cómo va la emergencia y actuar luego». Como también tiene claro la que fuera meteoróloga de la Tele Canaria que «gracias» a la movilización de efectivos durante esta última alerta de la borrasca Claudia «no ha habido grandes incidencias». «Se han dado pocas incidencias por el trabajo previo de prevención, incluso con medidas que antes no se adoptaban: limpieza de barrancos, revisión de alcantarillas, prohibición de aparcar en zonas de riesgo, coordinación total con todos los cabildos, ayuntamientos y consejos insulares de agua, habilitación de albergues para personas sin hogar…». De hecho, Palma recuerda que esta vez los partes meteorológicos han tenido «un alto grado de acierto salvo a lo mejor que las fuertes rachas de viento se han dado en las partes altas de las islas y en la costa pero no en las medianías».

Las administraciones ya trabajan, destaca Marcos Lorenzo, en la promoción de la cultura de la protección civil, tanto en los colegios como en los centros ciudadanos. «Tenemos que llegar a la población con simulacros y con jornadas sobre los planes de emergencia, las alertas, cómo funcionan...». Y también considera que se debe mejorar la información que se suministra a los turistas en caso de mal tiempo. «Lo estamos abordando con el sector, que está predispuesto a colaborar». El objetivo: que no se vuelva a repetir lo ocurrido el pasado sábado, cuando tres personas fallecieron por golpes de mar en Tenerife después de que se decretara una prealerta. Una de ellas era una turista de 79 años que acababa de llegar a la Isla en un crucero.

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