Afronta 18 años de prisión por incendiar el edificio donde vivía en Tenerife
El fuego provocó desperfectos en once viviendas del inmueble por un valor que las aseguradoras calculan en casi 59.000 euros

Incendio en una vivienda en Añaza en la que se detuvo a una vecina por provocarlo. / @PoliciaLocalSC

Pudo acabar en una auténtica tragedia. Un incendio en un edificio en Tenerife acabó con el rescate de varios inquilinos que tuvieron que ser asistidos por sanitarios y generando daños en la mayoría de las viviendas de un bloque de pisos de cinco alturas. El origen del fuego no fue accidental, según los agentes policiales que se hicieron cargo de las investigaciones y que apuntaron a una vecina del inmueble como presunta autora. Quedó detenida y, tras pasar a disposición judicial, se decretó su ingreso en prisión donde permanece desde entonces.
La próxima semana se sentará en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife donde será enjuiciada como presunta autora de un delito de incendio por el que el Ministerio Fiscal solicita que se le imponga una pena de 18 años de prisión y, una vez que cumpla la medida de privación de libertad, se decrete la prohibición de acercarse al edificio durante los siguientes 10 años. Además, tanto la Fiscalía como la decena de letrados de las acusaciones particulares que representan a vecinos y compañías aseguradoras, reclaman una indemnización de 58.716,75 euros, que es la valoración de los daños causados por el incendio en las viviendas, un local y las zonas comunes del edificio.
El Ministerio Fiscal atribuye la autoría del incendio a una mujer que compartía piso con otras dos personas a las que subarrendaba las habitaciones. El fuego afectó a un edificio de cinco plantas en la capital tinerfeña y puso en riesgo a numerosos vecinos, algunos de ellos de edad avanzada y con movilidad reducida. Los hechos ocurrieron de noche, cuando la mujer se encontraba en la cocina y prendió fuego a una botella de plástico que se fue consumiendo sobre la mesa. Uno de los inquilinos se dio cuenta de que podía prenderse fuego toda la vivienda y le advirtió pidiéndole que la apagara. Sin embargo, lejos de hacerle caso, le miró y le respondió: «Mi santo hoy va a tener fuego».
Más tarde, y cuando los inquilinos se habían marchado a sus habitaciones intentando conciliar el sueño, la mujer se dirigió a otra habitación utilizada como trastero y repleta de objetos de madera, muebles y ropa [todo fácilmente inflamable], donde inició otro fuego que se convertiría en el incendio principal, presuntamente empleando algún tipo de acelerante y, siempre según el escrito de calificación de la Fiscalía, utilizó para generar la llama un mechero, cerillas o una vela.
Todos los vecinos fueron evacuados y tres de ellostuvieron que ser asistidos por inhalación de humos y ansiedad
La presunta pirómana regresó a la cocina sin avisar a los inquilinos que permanecían en sus dormitorios hasta que uno de ellos, debido al calor generado y el olor a quemado, salió del cuarto hasta llegar al rellano del pasillo del edificio mientras las llamas comenzaron a devorar el dormitorio.
La presunta autora del fuego permanecía en la cocina lavándose las manos y el otro inquilino continuaba dentro de su habitación sin percatarse de lo que sucedía en el piso a pesar de que «el humo era tan intenso que impedía ya ver con claridad» dentro del piso.
Tras lavarse las manos, la mujer fue a avisar al inquilino que aún estaba dentro del dormitorio y que se había encerrado con llave. Lograron salir de la vivienda y empezaron a alertar al resto de vecinos del edificio.
El fuego se propagó con rapidez por toda la vivienda mientras una columna de gases alcanzaba las plantas superiores, donde varios residentes quedaron atrapados en balcones y azoteas hasta la llegada de los bomberos. Uno de los vecinos, que intentó acceder al interior del piso en el que había comenzado el fuego con un extintor para sofocar las llamas, tuvo que ser atendido por inhalación de humo y trasladado al hospital. Otros vecinos fueron asistidos por los servicios sanitarios en el lugar.
Los daños materiales provocados por el incendio ascienden a 58.716,75 euros, según las valoraciones incorporadas a la causa. Las aseguradoras han cubierto la mayoría de las reparaciones, aunque una perjudicada no ha recibido indemnización por parte de la aseguradora, por lo que el Ministerio Fiscal también reclama a esa compañía a que le reintegre las cantidades debidas por el arreglo de los desperfectos ocasionados en el incendio.
La acusada permanece en prisión provisional desde entonces. La Fiscalía considera que su conducta constituye un delito de incendio grave por lo que solicita para ella 18 años de prisión y una medida de alejamiento.
Las cuantías por la reparación de daños en los pisos oscilan desde los 669 euros hasta los 7.217 euros, mientras que el arreglo y las obras realizadas en las zonas comunes ascendió a los 29.708 euros, según las facturas aportadas.
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