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Playa Martiánez, donde los parapentes rozan a los bañistas

Los socorristas de Puerto de la Cruz alertan del riesgo que supone que aterricen en una zona no habilitada y tan próxima a los bañistas. Reclaman al Ayuntamiento una regulación que garantice la seguridad sin criminalizar este deporte

Dos de los socorristas de Playa Martiánez

Dos de los socorristas de Playa Martiánez / Arturo Jiménez

Puerto de la Cruz

El cielo de la playa Martiánez, en el Puerto de la Cruz, es hoy un punto de atención para los socorristas y bañistas. En lo que va de año, un fallecido y varios aterrizajes fallidos en el agua y zonas cercanas —como la piscina natural de Laja de la Sal o encima del túnel de la carretera del Este— han reavivado la preocupación por la falta de regulación de los aterrizajes en el litoral portuense. Los socorristas del municipio aseguran que no se trata de crear una enemistad, sino equipo entre todas las partes implicadas para conseguir una solución viable.

Los profesionales que vigilan las costas insisten en que el problema no es la práctica en sí, sino el riesgo que conlleva aterrizar en una zona que no tiene las condiciones adecuadas. "Los pilotos que vuelan aquí son profesionales, pero el problema no está en el viento, sino en que esta zona no es un punto de aterrizaje oficial y lo hacen al lado de los usuarios", explica uno de los socorristas que cuenta con 22 años de experiencia en las playas de Puerto de la Cruz.

"Es necesario que se regule"

Desde "siempre", la playa se utiliza de forma informal como punto de aterrizaje, aunque no está habilitada para ello. En Puerto de la Cruz existe una zona asignada detrás del estadio El Peñón, pero muchos parapentistas terminan descendiendo en Martiánez, especialmente quienes despegan desde La Paz o Izaña. "Esto se ha hecho toda la vida, pero no implica que esté bien o que sea un lugar seguro", añade Sergio Abrante, socorrista con 19 años de servicio. La misma situación se registra en Playa Jardín: el espacio para aterrizar está al lado de los usuarios.

Dos parapentistas, que prefieren mantener el anonimato, comparten esa visión. Para ambos sería "un sueño" contar con un espacio donde aterrizar sin molestar a nadie y aseguran que esa "zona perfecta" estaría detrás de El Peñón y el Centro de Deportes Acuáticos de Tenerife. "Es necesario que se regule la actividad para no molestar, porque aterrizar en una playa tan reducida y con tanta afluencia es complicado", comentan.

Prevención

Ambos socorristas coinciden en que no se trata de una cuestión de culpabilidad, sino de prevención. No consideran que esta situación genere enemistad con los pilotos de parapente, pero reclaman seguridad "tanto para ellos, como para los socorristas y los bañistas". "Hay días en que vemos velas caer encima de la gente. Puede parecer una tontería, pero puede llegar a causar heridas o sustos graves", subrayan.

Los guardavidas señalan que en playas como El Socorro, en Los Realejos —donde también descendían encima de los bañistas—, el Ayuntamiento prohíbe el aterrizaje de parapentes a través de un Bando, lo que permite a la Policía Local actuar en caso de incumplimiento. "Aquí no hay nada que regule la actividad, así que no se les puede sancionar aunque aterricen en medio de la playa", sentencian. En el caso de que se habilite la zona situada junto a El Peñón, se aplicaría una "solución real" a un problema que lleva extendiéndose años.

Aterrizajes forzosos

El riesgo de caída al agua también preocupa. En los últimos años se ha incrementado el número de aterrizajes forzosos, algunos en lugares peligrosos como el acantilado, el túnel de la carretera del Este o la piscina natural de Laja de la Sal. "Hace unos meses, un parapente en tándem entró en pérdida y el piloto terminó agarrado a la pared de piedra de la piscina. Por suerte, no pasó nada, pero no puede depender de la suerte", recuerdan.

Piscina natural Laja de la Sal

Piscina natural Laja de la Sal / Arturo Jiménez

La playa de Martiánez presenta una complejidad añadida: su tamaño reducido y la presencia de rocas dificultan cualquier intento de habilitar un área segura de aterrizaje. Si sube la marea, la playa se queda aún más pequeña y "no hay espacio ni margen".

"Hay que garantizar la seguridad"

Los socorristas aseguran haber solicitado una reunión con el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz para buscar una solución conjunta junto a la Federación de Parapente y la Policía Local. "A nosotros nos preocupa, porque cuando un parapente cae al mar cada segundo cuenta. Pero no podemos prevenirlo como hacemos con el mar: solo actuar cuando ya ha ocurrido", explican ambos.

Ambos socorristas inciden en que lo ideal es habilitar una zona adecuada. "No se trata de prohibir, sino de garantizar la seguridad", concluyen. "Aquí todos queremos lo mismo: que los pilotos puedan volar tranquilos y que los usuarios puedan disfrutar de la playa sin miedo a que algo caiga del cielo".

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