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El Gobierno endosa al Cabildo el veto al coche privado en el Teide

El Plan Rector elaborado por el Ejecutivo regional pasa de puntillas por el desafío de la masificación, que tendrá que asumir la Corporación insular

Fila de vehículos que llenan un aparcamiento del Parque Nacional del Teide.

Fila de vehículos que llenan un aparcamiento del Parque Nacional del Teide. / ARTURO JIMÉNEZ

Daniel Millet

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife

El Gobierno de Canarias endosa al Cabildo de Tenerife las grandes decisiones que necesita el Teide para mejorar su protección, como el veto al coche particular. El nuevo Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del parque nacional tinerfeño, que sustituirá al que está en vigor desde hace 23 años y que entregó el Ejecutivo regional a la Corporación insular en octubre del año pasado, pasa de puntillas por las medidas que necesita el espacio protegido más visitado de Europa (5,2 millones de personas en 2024) para abordar la principal amenaza que afrontan sus frágiles ecosistemas: la masificación de visitantes y vehículos.

El borrador definitivo que acaban de consensuar ambas administraciones gobernadas por CC y PP –y que debatirá el próximo lunes el órgano consultivo del parque nacional, el Patronato– establece unas pautas muy básicas sobre los accesos y el tránsito en sus 189 kilómetros cuadrados. Nada que ver con el anterior borrador elaborado el pasado mandato por un Gobierno canario liderado por el PSOE que preveía tres grandes intercambiadores a las puertas del parque nacional –El Portillo, Vilaflor y Chío– para que los visitantes dejaran allí sus vehículos y entraran en líneas públicas de guaguas.

El nuevo Plan Rector recoge que «el sistema de movilidad sostenible será objeto de un programa de actuación específico» que tendrá que elaborar el Cabildo de Tenerife, «teniendo en cuenta las vías de acceso y la afluencia de visitantes por tramos horarios». En líneas generales, el PRUG solo propone «aparcamientos disuasorios fuera del parque nacional combinados con servicios de guaguas y/o vehículos lanzaderas que den acceso» al monumento natural y «el fomento del uso del transporte público». No detalla, por ejemplo, dónde se ubicarían esos aparcamientos disuasorios.

Sobre las guaguas lanzaderas «públicas o privadas» que recorran el Teide, precisa que tendrán siete paradas y contarán con nuevos apartaderos para facilitar el movimiento de estos vehículos de transporte colectivo. Estas siete paradas se situarán en los puntos de mayor interés del paraje declarado Patrimonio de la Humanidad, que además poseen aparcamientos: La Ruleta, Cañada Blanca, Museo Etnográfico Juan Évora, Minas de San José, el Teleférico, Portillo Alto y el Centro de Visitantes de El Portillo.

La única limitación al uso de coches, motos y furgones particulares tiene que ver con los aparcamientos, pero no con el tránsito por todo el espacio. «Durante el horario de funcionamiento del sistema de movilidad sostenible, con carácter general», recoge el documento, «estará prohibido el acceso a las áreas de estacionamiento de cualquier vehículo que no sea de transporte colectivo público o privado (guaguas)». Se exceptúa de esta medida al personal del parque nacional, las empresas contratadas por la administración gestora, las administraciones públicas con competencias sectoriales en el paraje, las fuerzas y cuerpos de seguridad, los aprovechamientos tradicionales, los trabajos de investigación y las actividades debidamente autorizadas.

Reina el caos

Cualquier otra medida que conlleve una restricción al vehículo particular y la priorización del transporte público, con la que poder acabar con el caos que reina en la cima de España y que ha generado tantas denuncias de colectivos sociales, dependerá del instrumento de movilidad que debe redactar el Cabildo una vez se apruebe definitivamente, como está previsto, este nuevo Plan Rector de Uso y Gestión del Teide. Por ejemplo, sobre la circulación por las tres carreteras que cruzan la casa de Guayota, el PRUG apunta: «La circulación por las carreteras TF-21, TF-24 o TF-38 es libre para cualquier tipo de vehículo y está sujeta a las determinaciones del Cabildo de Tenerife y a la normativa específica de tráfico y seguridad vial».

El Gobierno insular está de acuerdo con el regional en rechazar los tres grandes intercambiadores previstos por el anterior PRUG, redactado por la Consejería de Transición Ecológica cuando era su responsable el socialista José Antonio Valbuena. Consideran que aún estando a las puertas del parque, habrían tenido un importante impacto sobre un territorio muy sensible a cualquier alteración. Pero algunas áreas insulares, como Medio Natural, esperaban que el documento modificado por Transición Ecológica, cuando llegó al departamento Mariano Hernández Zapata (PP), fuera más ambicioso en cuanto a las necesidades de mejorar las medidas de protección.

Conscientes de que deben elaborar un plan específico de movilidad sostenible, los técnicos del área insular de Medio Natural llevan meses trabajando en una propuesta que establezca restricciones drásticas a la entrada de vehículos particulares y dé máxima prioridad al transporte colectivo. La idea pasa por cerrar los tres accesos por carretera al coche y que los visitantes recorran las Cañadas en guaguas del propio parque –al estilo del modelo de Timanfaya, en Lanzarote– a tomar en el destino, es decir, en los intercambiadores ya existentes del Área Metropolitana, Norte y Sur.

Uno de los principales obstáculos es el hecho de que la TF-21, TF-24 y TF-38 son carreteras insulares, con lo que no se podrían cerrar. Los técnicos trabajan con la premisa de eliminar esta declaración insular y posibilitar así que se pueda cerrar por razones de protección medioambiental. Lo avala el hecho de que ya prácticamente nadie utiliza estas vías para cruzar del norte al sur de la Isla, como ocurría antes, gracias a la construcción del Anillo Insular. En cualquier caso, este cierre a los coches, motos, guaguas y furgones particulares estaría sujeto a excepciones, que se están estudiando en este momento.

Prioridad al residente tinerfeño

Una opción pasa por establecer franjas horarias dependientes de los picos de afluencia. Lo que está claro es que las personas que trabajan en el parque nacional, los equipos de seguridad y emergencia, quienes tengan colmenas autorizadas y otros aprovechamientos, los que posean permisos para realizar actividades deportivas o los investigadores que estudien la biodiversidad o la geología del Teide podrán acceder con sus vehículos, tanto si son particulares como colectivos. También habrá un régimen de excepciones para los residentes de Tenerife, que no tendrán que pagar por el circuito interno en guagua, al contrario que los turistas.

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