Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un puerto seguro frente a las incursiones moras: así nació el nombre de una de las zonas más visitadas de Canarias

Durante siglos la bahía mantuvo un tráfico modesto, basado en la exportación de cochinilla y tomate, hasta que la apertura regular de líneas marítimas con La Gomera y El Hierro a mediados del XX convirtió al muelle en punto neurálgico del Archipiélago

Barcos junto a la costa, de Joaquín Sorolla

Barcos junto a la costa, de Joaquín Sorolla / ED

Arona

Hoy conocido como epicentro turístico del sur de Tenerife y primer puerto de pasajeros de España, Los Cristianos oculta tras su nombre huellas de su pasado.

La mención más antigua data de un protocolo notarial de 1511, donde ya se alude al “puerto de Adeje que se llama de los Cristianos”, lo que demuestra que este topónimo llevaba siendo empleado apenas quince años después de la conquista castellana.

Existen dos teorías principales sobre el origen de esa denominación para el fondeadero.

Babilones

El historiador tinerfeño Juan Bethencourt Alfonso recogió una tradición oral según la cual, hacia el primer tercio del 1500, varias naves dejaron en la playa a unos doscientos hombres. Muchos tenían la lengua cortada y algunos eran sacerdotes cristianos.

Los guanches los habrían llamado “babilones”, confundiendo su condición religiosa con su procedencia, y desde entonces la playa se conocería como “el puerto de los cristianos”. Aunque no existe un documento coetáneo que confirme esa escena, las actas del Cabildo de 1523 ya emplean el topónimo, lo que sugiere un relato muy arraigado en la memoria local.

Sistema defensivo

La segunda explicación vincula el nombre al sistema defensivo que se levantó en todo el litoral canario para contener las razias berberiscas de los siglos XVI y XVII. En los mapas y relaciones militares de la época son frecuentes los pares antitéticos: Barranco de los Moros frente a Barranco de los Cristianos, Ladera de los Moritos junto a la actual Playa de las Vistas.

El puerto del valle de Arona habría quedado consagrado como lugar “cristiano”, es decir, seguro, frente a otros puntos de la costa donde las incursiones moras eran habituales. El hecho de que la ladera contigua se llamara históricamente “de los Moritos” refuerza la lógica de esa oposición simbólica.

Sea cual sea la génesis exacta, el topónimo se consolidó muy pronto. En 1601 los registros de Rentas Reales citan los “hornos de cal donde llaman Los Cristianos”, evidencia de una actividad económica establecida en torno a la montaña Chayofita, hoy integrada en el casco urbano.

Punto neurálgico

Durante siglos la bahía mantuvo un tráfico modesto, basado en la exportación de cochinilla y tomate, hasta que la apertura regular de líneas marítimas con La Gomera y El Hierro a mediados del XX convirtió al muelle en punto neurálgico del Archipiélago.

La evolución reciente ha sido meteórica. Con una población que supera los veinte mil residentes y picos de ocupación turística que duplican esa cifra, Los Cristianos concentra buena parte de la planta hotelera y de apartamentos de Arona.

Puerto de Los Cristianos

Puerto de Los Cristianos / Arturo Jiménez

El puerto, modernizado en 2016, movió más de 6,5 millones de pasajeros en 2024, récord nacional según Puertos del Estado. En el frente marítimo, ferris y catamaranes zarpan de forma casi continua hacia La Palma, La Gomera y El Hierro, mientras que en tierra el antiguo barrio de pescadores se ha llenado de restaurantes internacionales, tiendas de buceo y bares que miran a la Playa de las Vistas, una arena artificial ganada al mar donde antaño se alzaba la Ladera de los Moritos.

El contraste entre la leyenda de los “cristianos” mutilados y la realidad de millones de viajeros en cholas ilustra cómo la historia, la geografía y la economía convierten una palabra en un destino irrepetible.

Tracking Pixel Contents