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Fin a la pesadilla okupa en Santa Cruz: las personas que tomaron la casa de El Toscal la abandonan

Los okupas se marchan de la vivienda de la calle El Saludo entre la tarde noche del viernes y la madrugada de este sábado tras la presión vecinal y la orden judicial de desalojo

Actuación policial durante la pasada madrugada en El Toscal por fuera de la vivienda okupada

El Día

Daniel Millet

Daniel Millet

Santa Cruz de Tenerife

Los vecinos del barrio de El Toscal, en pleno centro de Santa Cruz de Tenerife, ya pueden por fin dormir tranquilos. Los okupas que tomaron el pasado mes de enero una casa en la calle El Saludo abandonaron finalmente la vivienda la madrugada de este sábado.

Lo hicieron cuando habían pasado varias horas del plazo dado por la justicia para que abandonaran de forma voluntaria la casa terrera del número 24 de El Saludo. Ya por la tarde-noche dos de los okupas dejaron la vivienda. Se llevaron consigo varias maletas, una tele y un equipo de música.

Los dos últimos okupas

A eso de las dos de la madrugada, otros dos jóvenes, que los vecinos creen que son inmigrantes menores de edad y que llevaban varias semanas en la casa, aparecieron por la zona para intentar acceder a la casa.

No lo lograron porque un par de horas antes, algunos vecinos de El Toscal habían colocado tablones en la entrada, que carecía de puerta, para impedir que otras personas ajenas a la propiedad pudieran acceder a su interior.

La entrada de la casa, la mañana de este sábado bloqueada por tablones.

La entrada de la casa, la mañana de este sábado bloqueada por tablones. / E. D.

Los residentes, alertados por la aparición de estos dos jóvenes, llamaron a la Policía. Se desplazaron al lugar pasadas las dos de la madrugada de este sábado cinco unidades de la Policía Nacional y la Policía Local. Los agentes se encontraron con los dos jóvenes intentando acceder a la casa. Cuando les pidieron la identificación, los dos chicos les insistieron que tenían 18 años.

¿Son menores?

Al sospechar que se trataba de menores inmigrantes, los agentes de la Policía Nacional se los llevaron del lugar para verificar su identificación y su edad. En ningún momento han sido detenidos. En el caso de que sean menores, como sospechan los vecinos y los propios agentes, pasarán a los servicios de tutela del Gobierno de Canarias.

La madrugada de este sábado, los tablones que colocaron los toscaleros para impedir el regreso de los okupas estaban cubiertos por una sábana en la que se leía "Fin". A un lado, en la pared, había otra pintada que decía "casa cerrada".

Ya la mañana de este sábado, la sábana no estaba pero seguían apilados los tablones que hacen imposible acceder a la casa, a la espera de que la justicia permita tapiar la entrada en los próximos días para blindar el acceso al inmueble.

Vecinos de El Toscal, concentrados este viernes cuando los okupas aún no habían abandonado la vivienda.

Vecinos de El Toscal, concentrados este viernes cuando los okupas aún no habían abandonado la vivienda. / E. D.

Se pone fin así a cuatro meses de "pesadilla", como aseguran los vecinos del barrio chicharrero movilizados por la inseguridad que generó este grupo de okupas desde que el pasado mes de enero invadió la casa terrera, que se encontraba en pésimo estado de conservación.

Los residentes denunciaron repetidas veces que desde la llegada de estas personas "la seguridad de El Toscal empeoró", debido "a los ruidos constantes que salían de la vivienda en horas de la madrugada y la actitud desafiante y violenta de algunos de los okupas".

Altercados y amenazas

LLegaron a amenazar a algunos vecinos con cuchillos, protagonizaron varios altercados que obligaron a los cuerpos de seguridad a actuar -en uno de ellos detuvieron a uno de los okupas- y mantenían atemorizados a los residentes de todo El Toscal. Incluso habían tomado otra casa de El Toscal, en el Pasaje Segundo Ravina, que abandonaron de forma voluntaria también por orden judicial el pasado 2 de marzo.

La orden de desalojo voluntario, emitida por una sentencia del Juzgado de Instrucción Número 1 de Santa Cruz de Tenerife como respuesta a una denuncia de usurpación de propiedad de los dueños del inmueble, expiró a primera hora de la tarde de este viernes sin que los okupas hubieran abandonado la casa.

Orden judicial

Pese a ello, todo estaba pendiente de una orden judicial para el cumplimiento de la resolución. Ante el incumplimiento de los okupas, los vecinos acudieron el mediodía del viernes a la zona para exigir a estas personas que cumplieran la resolución judicial y se marcharan, sin conseguirlo.

La vivienda de El Toscal que ha sido liberada la madrugada de este sábado tras ser ocupada.

La vivienda de El Toscal que ha sido liberada la madrugada de este sábado tras ser ocupada. / E. D.

El pasado miércoles 2 de abril, el titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Santa Cruz de Tenerife dio un plazo de un mes a las personas que tomaron esta casa de forma ilegal para abandonarla de forma voluntaria. Además, multó a dos de los okupas con 180 euros por un delito de usurpación de propiedad.

La decisión judicial de liberar el inmueble se adoptó tras un juicio rápido en el Palacio de Justicia de la capital tinerfeña contra tres de los ocupantes ilegales de la vivienda de la calle El Saludo, de los cuales acudieron dos a la vista. Forman parte del grupo que tenía amedrentado al barrio de El Toscal, cuyos vecinos se habían rebelado contra ellos a través de múltiples concentraciones para exigir que se marcharan del lugar.

Horas después del ultimátum

El ultimátum expiraba a las 14:00 de este viernes, sin que a esa hora los okupas cumplieran la resolución. Lo hicieron horas después, entre la tarde-noche y la madrugada. Ya no será necesaria pues otra orden judicial de desalojo. La casa quedó liberada de forma definitiva la madrugada de este sábado y los tablones colocados por los propios vecinos van a impedir que nadie más entre hasta que el Juzgado resuelva el caso.

"Solo deseamos que esto no vuelva a ocurrir", señaló a EL DÍA este sábado uno de los vecinos movilizados, Carlos Jiménez. "Han sido meses de preocupación, de temor a que pasara algo grave, de molestias permanentes, de concentraciones, de días y días de espera para que las autoridades resolvieran una ilegalidad flagrante. La presión de los vecinos, que se unieron desde el principio, ha sido decisiva para que esto se haya resuelto por fin", concluyó.

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