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Sin perder el norte

La vida secreta de las plantas

El Jardín Botánico de Puerto de la Cruz, construido a finales del siglo XVIII, estrenará su nuevo espacio de exposición en 2025

La vida secreta de las plantas

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Marta Casanova

En 2019, la periodista Concha de Ganzo escribía una crónica en este mismo periódico en la que relataba el viaje que hizo Humboldt a Tenerife en 1799. Contaba cómo antes de llegar al Puerto de la Cruz tras atracar en el muelle de Santa Cruz, se detuvo en El Durazno para visitar el Jardín Botánico. Para Humboldt, «el jardín era un muestrario completo de plantas de América y África».

Eduardo Barba, jardinero, paisajista y experto en arte, en ese mismo reportaje, reconoce que es comprensible que Humboldt «pudiera sufrir una hermosa conmoción cuando descubrió la flora canaria». «En Tenerife vio plantas ancladas en el pasado, propias de la vegetación de la Macaronesia, pero también plantas venidas de América», detalló. Precisamente esa fue la finalidad que llevó a Carlos III a construir en 1788 el Jardín de Aclimatación de La Orotava, teniendo en cuenta los excelentes factores bioclimáticos del entonces Puerto de La Orotava. Su intención era la de establecer un lugar idóneo donde cultivar especies exóticas procedentes de los trópicos, para su aclimatación y posterior envío a Madrid y los jardines reales de Aranjuez.

La misión se encomienda a Alonso de Nava Grimón y Benítez de Lugo, sexto Marqués de Villanueva del Prado. Para su desarrollo, el marqués pidió colaboración, entre otros, al sacerdote, historiador, biólogo y escritor Viera y Clavijo. En 1790 empezaron los trabajos según planos de su amigo y arquitecto Diego Nicholas Eduardo, que dispuso zonas de siembra de formas geométricas, terminado el trabajo de diseño en 1791. Las primeras 35 semillas se sembraron un año después.

El intento de aclimatación en su traslado a la Península no tuvo éxito debido principalmente al clima de interior de la península Ibérica. Después del siglo XIX, se hace cargo de la institución la Sociedad Económica de Amigos del País hasta pasar a la Cámara Agrícola y luego al Ministerio de Agricultura hasta que ya a finales del Siglo XX lo asume el Instituto Canario de Investigación Agrarias de la Consejería de Agricultura y Alimentación (ICIA).

La vida secreta de las plantas

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30 metros de altura

Desde entonces han pasado algunos años y también muchos visitantes que se asombran al observar la majestuosidad de especies tan llamativas como el Ficus de Lord Howe, el árbol más representativo que muestra raíces aéreas que salen de las ramas y anclan la copa al suelo. Cuesta distinguir el tronco principal de este ejemplar de casi 30 metros de altura cuyo origen se encuentra en la isla australiana que le da nombre, a unos 20.000 kilómetros de Tenerife. El ficus fue plantado en la década de los 70 del siglo XVIII por el jardinero mayor Hermann Wildpret, que fue quien elaboró en 1876 el catálogo de plantas más exhaustivo hasta la época e importó 3.000 especies exóticas de todo el mundo. Hoy en día están expuestas unas 1.000 especies tropicales y subtropicales de diferentes rincones del mundo con un herbario dedicado especialmente a la flora canaria con más de 48.000 pliegos, y un banco de germoplasma, para guardar semillas en peligro de extinción.

Ese antiguo cargo de jardinero mayor lo ostenta desde hace más de diez años Alfredo Reyes ahora como director del que es el segundo jardín botánico más importante de España con categoría de Bien de Interés Cultural. Alfredo destaca el valor que tiene contar con la única selva tropical que podemos ver en Europa gracias a una climatología favorable con inviernos suaves y sin heladas.

En este amplio jardín a modo de arca de Noé podemos encontrar desde el árbol del pan (Artocarpus altilis), originario de Indonesia y Filipinas, hasta el sicomoro (Ficus sycomorus), que los faraones egipcios ordenaban plantar junto a sus tumbas porque era el símbolo de la muerte. También podemos ver el timbó (Enterolobium contortisiliquum), que crece en regiones tropicales de América del Sur o el árbol del chicle (Manilkara zapota), que ya era cultivado por los antiguos mayas por su savia que se mascaba debido a su sabor dulce. Palmeras chilenas (Jubaea chilensis), árboles del paraíso (Strelitzia nicolai), jacarandas (Jacaranda mimo sifolia), pomarrosas (Syzygium jambos) o palos rosas (Tipuana tipu), son otras especies presentes en este collage vegetal.

La vida secreta de las plantas

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Pero además de esta gran variedad de plantas y árboles de gran atractivo para el visitante, la unidad de investigación constituye otra de las patas fundamentales de este centro, siguiendo la línea de investigación que sobre la flora canaria desarrolló el botánico Eric Sventenius que llegó al Jardín en 1943 para ocupar un puesto especial dependiente del Ministerio de Agricultura. Este investigador incansable recorría las Islas en la búsqueda de nuevas especies aún no clasificadas, labor que se mantiene con investigaciones sobre biología molecular e incorporando nuevos estudios sobre la caracterización genética de cultivos tropicales como café y el cacao. En este sentido, el Jardín, como institución científica, realiza intercambios de germoplasma a nivel internacional, mantiene un herbario dedicado especialmente a la flora canaria con más de 37.000 pliegos y desarrolla varios programas de investigación sobre flora y vegetación de Canarias y sobre conservación de endemismos. Para Alfredo Reyes, la presión demográfica en una superficie tan pequeña como la nuestra es sin duda uno de los factores que hace que los espacios se vean alterados con especies en riesgo como es el caso de variedades de Lotus.

Una parte de las instalaciones del Jardín Botánico de Puerto de la Cruz han sido cedidas al Centro de Conservación de la Biodiversidad Agrícola de Tenerife (CCBAT), perteneciente al Cabildo de Tenerife. Este centro, creado en 2003, pertenece a la Red Nacional de Bancos de Germoplasma, asumiendo el compromiso de evitar, en la medida de lo posible, la pérdida de la diversidad agrícola de Tenerife. Para ello realiza una serie de actividades como son la recolección de material local, conservación, caracterización, multiplicación, regeneración y documentación.

Durante las visitas guiada que también se pueden hacer al CCBAT nos acercan el trabajo que diariamente se realiza en el banco de germoplasma y se dan a conocer algunas de las principales variedades agrícolas tradicionales de la Isla, además de acceder a las cámaras de conservación que constituyen el almacén en el que se custodia y mantiene esta importantísima diversidad cultivada, herencia del trabajo de generaciones de agricultores y agricultoras de Tenerife.

La superficie donde se encuentra la exposición principal del Jardín de Aclimatación sigue siendo la misma desde su creación y ocupa unos 20.000 metros cuadrados. Pero ¿qué pasa con la ampliación que nunca llega a materializarse a pesar de los años transcurridos desde la finalización del edificio? En junio de 2022, el anterior presidente del Gobierno de Canarias, Angel Víctor Torres, anunciaba una inversión de 2,9 millones para el nuevo espacio expositivo que estaría liso para el verano siguiente. Llegó el verano de 2024 y tampoco vemos luz tras el enorme muro que bordea todo el perímetro de la ampliación y que nos hace olvidar los años transcurridos. Está claro que lo que no se ve, no existe y quizás ese sea el principal motivo de los continuos retrasos.

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El estreno, en abril de 2025

Según nos cuenta el director, será en abril de 2025 cuando podamos disfrutar de un nuevo proyecto expositivo en el interior de un edificio recibido hace nada menos seis años que se convertirá en centro de visitantes. Allí se podrán contemplar esculturas diseñadas por la empresa pública estatal Tragsatec, encargada de su contenido. En la visita realizada por las autoridades hace más de dos años ya se anunciaba una inversión de 2,9 millones de euros para dotar al centro de los elementos expositivos y divulgativos con contenidos sobre la evolución y adaptación vegetal ante distintos factores y el papel de la flora en el desarrollo global de la vida. El aspecto más innovador del espacio se centra en piezas de arte, concretamente en esculturas de gran impacto visual que apoyan los mensajes educativos que se quieren transmitir. Los usuarios del centro de visitantes podrán hacer un recorrido bajo el lema La vida secreta de las plantas y permítanme la broma, porque realmente nunca ha estado esa vida natural tan secreta como ahora, tras el gran muro que nos separa.

La nueva infraestructura ocupa una superficie aproximada de 2.500 metros cuadrados, distribuidos en un sótano y dos plantas. El sótano acogerá una sala de exposiciones, otra para escolares y un espacio para laboratorio de prácticas, así como una sala de audiovisuales. En la primera planta se ubicará una pequeña tienda, una cafetería y un restaurante, mientras que la última contendrá una cubierta a modo de mirador hacia el Valle de La Orotava y el propio Jardín Botánico. Aparte del edificio destinado a este centro de visitantes hay otra para la ampliación de los jardines con un lago, caminos y nuevos cultivos para lo que se trabaja con la dirección general de infraestructuras turísticas del Gobierno de Canarias.

Para el director del Jardín, el principal escollo para la conclusión de las obras y su apertura definitiva se debe a que «nunca ha habido una inversión definitiva para acabar con esta obra porque no ha sido una prioridad y los avances han venido cuando las diferentes administraciones han coincidido en el color político».

La conversación con Alfredo Reyes concluye con algunos datos curiosos que nos deben hacer reflexionar. A pesar de ser un recurso muy utilizado en el ámbito educativo, con más de 6.000 alumnos al año, el 95 por ciento de los visitantes que acuden son extranjeros que vienen con las ideas concretas sobre los puntos a visitar en la Isla y el Jardín está muy bien posicionado, aunque según estos datos, no tanto para los canarios. Esta es sin duda una tarea pendiente porque por los dos euros que cuesta al residente la visita no podemos perder la posibilidad de adentrarnos en un auténtico paraíso natural tan cerca de casa.

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