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Aquella DANA que arrasó Santa Cruz durante una hora

La capital tinerfeña sabe cómo se las gasta una gota fría: el 30 de marzo de 2002, una riada causó ocho fallecidos y graves destrozos

Dos momentos de la riada que sufrió Santa Cruz de Tenerife el 30 de marzo de 2002. | | E.D.

Dos momentos de la riada que sufrió Santa Cruz de Tenerife el 30 de marzo de 2002. | | E.D.

Daniel Millet

Daniel Millet

santa cruz de tenerife

Santa Cruz de Tenerife sabe perfectamente cómo se las gasta una DANA o gota fría. Aquella riada del 31 de marzo de 2002 no llegó a alcanzar la capacidad destructiva de la que este martes provocó una catástrofe en Valencia, Castilla-La Mancha y Andalucía, pero dejó momentos de pánico que quienes lo vivieron no lo olvidarán jamás.

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Hay diferencias entre el último caso y el de 2002 que afectó a la capital chicharrera. La principal radica en que la DANA que se ancló en el macizo de Anaga descargó agua a niveles nunca vistos en Canarias durante solo una hora, mientras que la tarde-noche del pasado martes las precipitaciones en las comunidades de Valencia, Castilla-La Mancha y Andalucía fueron extremadamente intensas durante más horas, entre cinco y 10 en los peores casos. De resto, hay muchas semejanzas: riadas de agua color barro que descienden a toda velocidad, vehículos que quedan destrozados tras ser arrastrados por la corriente, personas que se ven sorprendidas por la fuerza del agua, grandes extensiones completamente anegadas...

En la capital tinerfeña fallecieron aquel día de hace 22 años un total de ocho personas. Las fuertes escorrentías destrozaron además unas 700 viviendas y más de un millar de vehículos. Las precipitaciones acumuladas durante una hora se acercaron a niveles sin antecedentes en los registros meteorológicos de la Isla: 130 litros por metro cuadrado durante aquella fatídica hora. Es decir, cayó la misma agua aquellos 60 minutos que transcurrieron entre las 16:00 y las 17:00 horas que la que se registra generalmente en todo un año.

En el último caso de la Península también se dieron registros increíbles: en los peores puntos se acumularon precipitaciones de 500 litros por metro cuadrado durante ocho horas, provocando un tsunami de barro imparable.

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