Los Charcos de Valleseco, el principal atractivo este verano en Santa Cruz

La zona de baño amplía las opciones para disfrutar de la costa en la capital a los vecinos del barrio de Anaga y el resto de la población tinerfeña

Los charcos son «fantásticos para pasear sin la molestia de la arena por el viento, como ocurre en la playa de Las Teresitas», asegura Chari Hernández mientras camina por la Zona de Charcos de Valleseco. La vecina de Santa Cruz asistió puntual a un paseo matutino, a las 11 de la mañana, junto a su madre, en silla de ruedas, y su hija. «La avenida de hormigón es muy cómoda para llevar la silla», es una de las impresiones que más destaca de este nuevo espacio que compartir en familia. Para las personas con movilidad reducida se les abre la posibilidad de dar paseos cerca del mar, una actividad que se ve limitada en la playa capitalina de arena de Las Teresitas por la evidente imposibilidad de arrastrar las ruedas por la arena, y aunque Chari todavía no ha probado a bañarse en los charcos añade que disfrutan «mucho dando paseos junto al mar». 

Tras la inauguración de la Zona de Charcos de Valleseco, el 10 de marzo, se cumplen cuatro meses en los que Tenerife dispone de un espacio más para el baño en su capital. Antes de esta nueva construcción los vecinos de Santa Cruz, en su mayoría, visitaban la playa de Las Teresitas o El Bloque porque se trataba de los espacios más accesibles en Santa Cruz. Toñi, que reside en Ofra, explica que solía frecuentar esas dos zonas ya que eran las más cercanas a su casa. «Mi familia y amigos suelen ir a Las Teresitas por comodidad», agrega. No obstante, la ubicación de El Bloque entre los diques del puerto genera, en ocasiones, suciedad por los residuos que genera el puerto y malestar a los vecinos que deciden recurrir a otras zonas de baño.

Este el caso de Miguel García, vecino veterano de la capital tinerfeña. García se decidió hoy a darse su primer chapuzón en esta nueva Zona de Charcos que, no solo ofrece una opción novedosa para refrescarse en la costa, sino que abre las puertas al mar a una ciudad isleña que padece de construcciones que le han cerrado sus accesos al litoral. Con la nueva zona de baño, Santa Cruz cuenta con, al menos, 272 metros más de disfrute del mar y de todos sus beneficios, en especial ahora con la llegada del verano y con una demanda más exigente de la ciudadanía por refrescarse en los días de calor.

Los vecinos y vecinas disfrutan de la mañana en los Charcos de Valleseco.

Los vecinos y vecinas disfrutan de la mañana en los Charcos de Valleseco. / María Pisaca

La mañana de Miguel García consistió en un baño mañanero en una concurrida, aunque no saturada, Zona de Charcos de Valleseco. En otras ocasiones se suele refrescar en El Bloque pero la marea revuelta y la suciedad que suele entrar del puerto hacia la orilla le obligaron a cambiar su ritual matutino y estrenarse en este nuevo área. «Más que una playa es una piscina por la tranquilidad del agua», afirma García mientras disfruta de una mañana serena y soleada sobre planchas de madera y de hormigón frente al mar. A eso de las 11 de la mañana ya volvió a vestir su vestimenta habitual y se dispuso a dar un paseo por la avenida con una primera impresión del nuevo espacio «muy positiva». 

Futura apertura de una cafetería

La Zona de Charcos de Valleseco cuenta con diques de protección, pantalanes, dos plazas, dos solárium flotantes, zonas de sombra, zonas ajardinadas y edificio de servicios, entre otras dotaciones. Su ubicación es idónea para algunos visitantes como Leonor Yánez. «Tenemos las montañas de fondo y los barcos y el mar de frente, qué más queremos», expresa apoyada en uno de los muros de hormigón al mismo tiempo que se fija en las maniobras de un aparatoso Armas que trataba de entrar al puerto. También se contempla, como futuro proyecto, la instalación de una cafetería, ya que por el momento solo le llegan los denominados food trucks que traen comida y bebida a la Zona los fines de semana. 

Las impresiones generales fueron de total satisfacción. Bañistas como Eneida Dorta, describieron su experiencia en Los Charcos con una sencilla frase: «Estoy encantadísima, son una maravilla». Dorta destaca la cercanía con su casa como uno de los motivos clave por los que cada día acude a la costa. Ahora sus rutinas incluyen una visita a los Charcos a los que no le pone «ninguna pega». Ahora, sentada en uno de los bancos de hormigón junto a su bolso de todo incluido, en el que guarda su bolsa de frutos secos, su agua, y demás enseres para la playa, asegura bajo su pamela, que la resguarda del sol: «Desde que los descubrí no he dejado de venir».

Jóvenes se tiran al mar desde uno de los muros de la zona de charcos.

Jóvenes se tiran al mar desde uno de los muros de la zona de charcos. / María Pisaca

Opiniones para la mejora del espacio

Tras unos cuatro meses en los que tanto los vecinos de Santa Cruz como demás curiosos de la Isla han experimentado los Charcos de Valleseco existen algunas críticas por las que la Zona podría ofrecer mayores ventajas. En primer lugar existe el problema del aparcamiento. Chari Hernández confiesa que, «aparcar es complicado y más para quienes venimos con niños o con personas mayores». El espacio dispone de un pequeño parking además del aparcamiento de la avenida Anaga. Pero lo cierto es que son plazas limitadas y en ocasiones no es viable acceder a Los Charcos. «Si no hay aparcamiento, entonces voy a Las Teresitas», sentencia Toñi que, mientras sea cerca del mar, le vale una opción u otra.

Otro de los problemas son los accesos al mar para personas mayores. Juan José González tiene 73 años. Está muy contento con el nuevo espacio de baño y asegura disfrutar mucho de los días al sol y frente a la costa. Pero también describe momentos complicados cuando se decide por acceder al agua. «Cuando bajas las escaleras al mar hay escalones que no se ven y en una ocasión me golpeé con la barandilla», describe.

Una de las vecinas de Santa Cruz disfruta de las vistas al mar.

Una de las vecinas de Santa Cruz disfruta de las vistas al mar. / María Pisaca

Luis, que vive en Santa Cruz también se queja del último escalón de acceso al mar de una de las escaleras del fondo de Los Charcos que, cuando baja la marea, se vuelve una verdadera tarea de escalada tratar de subir a él. «Se te queda por la altura del pecho y te tienes que impulsar para subir, es difícil para las personas mayores», sentencia.

Por último, Isabel, Esther y Chaxiraxi son tres amigas que desde hace un mes frecuentan este espacio. Su caso es particular porque lo hacen acompañadas de sus bebés de apenas unos meses. Por su parte consideran que un poco más de sombra podría haber brindado mayor accesibilidad a las madres. «Tenemos que pegarnos al muro porque es la única forma de que nos de sombra», destaca Isabel.