Tradiciones

La romería de La Orotava vence a la lluvia

Un total de 75 carretas participan en la edición número 87 del tradicional encuentro en honor a San Isidro y Santa María de la Cabeza

Almudena Cruz

Almudena Cruz

"San Isidro Labrador quita el agua y pon el sol". La Orotava vivió este domingo la edición número 87 de su tradicional romería en honor de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza con una amplia presencia de carretas, exactamente 75, y con la asistencia de más de 30.000 personas según las estimaciones del ayuntamiento villero.

Con todo, si bien el sol no llegó a salir del todo, los romeros agradecieron las nubes que desde bien temprano habían regalado varios chubascos pero que a la salida de las imágenes de la Iglesia de La Concepción dieron tregua a la fiesta.

La Sociedad Cultural Liceo de Taoro organiza esta romería desde hace 89 años, ya que la primera organizada por esta entidad se celebró en 1936. Sin embargo, este año cumple la 87 edición porque no se pudo celebrar en 2020 ni 2021 por la pandemia mundial, tal y como detallaron desde el Consistorio.

A las 11:30 horas tuvo lugar la eucaristía que da comienzo a los festejos. Poco a poco, las tres naves del templo situado en el casco orotavense se llenaron con el colorido de los pañuelos amarillos y los chalecos rojos de los trajes tradicionales.

Si hay algo que caracteriza especialmente a La Orotava es el respeto que mantienen hacia sus tradiciones. Por este motivo, la mayoría de los romeros acuden perfectamente ataviados, desde el sombrero hasta el calzado pasando incluso por los accesorios más pequeños como las hermosas argollas canarias.

Al templo accedieron, con sus varas, los labradores del municipio y de las localidades circundantes portando las impresionantes varas ornamentadas con lazos de colores, una por cada ocasión especial para cada una de las familias o por cada una de las romerías en las que han participado. "Se trata de algo simbólico, como las varas que se llevaban antiguamente al campo", explicó uno de los participantes. "En la punta, están adornadas con trigo y claveles rojos y blancos", añadió.

Durante la ceremonia, los labradores de la villa renovaron sus promesas a los santos patronos, imágenes de las que son custodios según la tradición. Además, entregaron en ofrendas productos del campo, desde grandes hogazas de pan a un enorme racimo de plátanos prácticamente listo ya para comer.

A la salida de la ceremonia, las varas y sus cintas de colores se volvieron a alzar para escoltar a las veneradas tallas hasta el tradicional descanso situado frente a la Casa de los Balcones, desde donde asistieron al inicio del recorrido de la romería.

La música, especialmente el foclore, es una de las grandes protagonistas de esta fiesta. Desde la propia iglesia, donde se interpretaron varias piezas y donde el gran órgano revivió los acordes de Los aires de lima que tanto popularizaron Los Sabandeños, hasta la misma salida de los santos por la portada principal al ritmo del repique festivo de las campanas.

De hecho, nada más atravesar la puerta, una formación interpretó una canción en honor a las imágenes. Eran casi las 13:00 horas del mediodía cuando vecinos y visitantes asistieron a la emocionante salida de las tallas desde La Concepción al ritmo, primero, de un tambor herreño y de la canción compuesta especialmente para la ocasión: «ya vienen los labradores con sus varas enramadas, que viva San Isidro, patrono de La Orotava». Otra de las peculiaridades de la celebración es que cada año acude a la romería una formación de gaiteros procedentes de Galicia, tierra con la que existe un hermanamiento. Este año, los encargados de cumplir con esta costumbre fueron los músicos de San Salvador de Padróns.

Con la llegada de San Isidro y Santa María de la Cabeza a las tarimas dispuestas frente a la Casa de los Balcones comienza oficialmente el recorrido romero. La víspera de la fiesta, los vecinos participaron la tradicional Subida de los Santos desde la ermita de El Calvario, lugar en el que están habitualmente, hasta La Concepción. Asimismo, durante la mañana de ayer las carretas fueron trasladadas hasta el punto de salida donde, una vez arranca la romería, una a una van desfilando delante de los santos patronos de la localidad en señal de respeto en un recorrido que discurre desde San Francisco hasta la Plaza de la Paz.

Las carretas son otro de los puntos importantes de esta romería. Son el auténtico corazón de la fiesta. Por un lado, mantienen viva la importante tradición ganadera de la Isla y sus yuntas se convierten en un reclamo más para los visitantes, admirados por estos impresionantes animales. Por el otro, los responsables de cada carreta tienen sobre sus hombros la responsabilidad de velar por la adecuada vestimenta de los participantes. Las normas básicas son las siguientes: vestir los trajes típicos al completo, evitar el calzado deportivo, los relojes, las gafas de sol y cualquier otro elemento ajeno a lo tradicional.

Aunque, definitivamente la mayor de sus funciones es la de alimentar y dar de beber a propios y ajenos. Nadie pasa hambre en la romería orotavense porque los vecinos se encargan de que no falten papas, carne fiesta, chochos, cotufas y, sobre todo, buen vino en el recorrido festivo. Este año además, el Consistorio repartió entre los participantes vasos de plástico reutilizables y serigrafiados con el logotipo de las celebraciones con la única condición de que el que los recibía estuviera bien vestido.

La romería terminó con la llegada de los santos a El Calvario. Sin embargo, la fiesta continuó con un baile en la plaza Franchi Alfaro a cargo de varias orquestas de la zona.