El día que el Teide se puso 'guapo'

Este domingo se cumplen 100 años de la primera foto aérea del pico más alto de España

El hermano republicano de Franco era el piloto del ‘Dornier’ que sobrevoló el volcán

Imagen de archivo de la primera fotografía aérea del Teide (1924).

Imagen de archivo de la primera fotografía aérea del Teide (1924). / cedocam

Todo apunta a que la primera fotografía aérea conocida del Teide se sacó durante un vuelo fechado el 4 de febrero de 1924, es decir, hace hoy un siglo. A los mandos del hidroaeroplano que despegó del puerto santacrucero iba Ramón Franco Bahamonde, el hermano rebelde del Caudillo, y la imagen la tomó el especialista Leopoldo Alfonso en una mañana luminosa.

La primera foto aérea del Teide ya es centenaria. Tal día como hoy de 1924 se programó un vuelo de observación que llegó a alcanzar los cuatro mil metros de altura. En la cabina del hidroaeroplano Dornier Wall-W-3 iban el comandante Guillemo Delgado Brackembury, el capitán Ramón Franco Bahamonde, el hermano republicano del generalísimo, el fotógrafo aéreo Leopoldo Alfonso, al que se le atribuye la autoría de la imagen, y los mecánicos Mateos y Panizo. Los cinco se alistaron en el raid Larache (Casablanca) - Canarias que posibilitó la expedición militar inaugural a las Islas: se inició el 6 de enero de 1924 en la Bahía de Cádiz (Dornier Wall-3) y en el aeródromo de An-Amara (Breguet XIX-A-2) y concluyó con la llegada del hidroavión Melilla y dos aeroplanos a Tenerife, al mediodía del 30 de enero.

No hay datos que confirmen si la imagen aérea que se tomó del Teide el 4 de febrero estaba planificada de antemano o se promovió durante la estancia de los aviadores en la Isla, pero lo cierto es que a primeras horas de la mañana de aquel día despegaron de la escollera santacrucera con la misión de sobrevolar la cima más alta de España. El Dornier remontó el vuelo con rumbo a La Cuesta y sus rotores se escucharon con fuerza en poblaciones como La Laguna, Tacoronte, Puerto de la Cruz, La Orotava y otros núcleos de la vertiente sur tinerfeña. El aparato estaba considerado como el último grito de la aviación de guerra, tenía una longitud de 32 metros, la barquilla de flotación medía 17 metros y venía equipado con un par de motores Rolls-Roice de 260 H.P. El peso del Wall-3 era de 3.000 kilos y podía transportar 2.000 kilos de carga. En su ficha técnica se especificaba que era capaz de llegar a alcanzar una velocidad máxima de 140 kilómetros por hora, aunque lo normal es que se moviera en una de crucero fijada en 120 kilómetros por hora. Su autonomía garantizaba ocho horas de vuelo y el precio del juguetito rondaba los 100.000 duros, dependiendo de su equipamiento. Desde su cabina se tomó la fotografía que en febrero de 1924 el diario ABC difundió en suelo peninsular: la primera imagen del Teide provocó un gran impacto, aunque menos asombro que el que experimentaron los militares a cuatro mil metros de altura.

Volamos entre nubes bajas que dejaban al descubierto la boca monstruosa de aquel pozo de fuego", se describe en el diario de a bordo

En el diario de a bordo del fotógrafo aéreo Leopoldo Alfonso, en el que se recogen todas las incidencias del raid Larache-Canarias, se puede leer que «volamos entre nubes bajas que dejaban al descubierto la boca monstruosa de aquel pozo de fuego», apareció también reflejado en el artículo que el ABC dedicó el 19 de febrero a una de las múltiples hazañas que lideró el capitán Ramón Franco en la década de los años 20 y 30 del siglo XX.

El tiempo fue el mejor aliado

No fue necesario llenar los tanques de combustible [un dato clave para moverse a 4.000 metros de altura durante un corto espacio de tiempo], aunque en el hidroaeroplano se llevaban siempre unas latas auxiliares para cubrir una posible carencia en vuelo. Las crónicas reflejaron que la mañana estaba luminosa y con algunas zonas cubiertas con densas nubes, que desaparecieron a medida que el Dornier ganó altura [es posible que los protagonistas de este vuelo se cruzaran con la típica panza de burro que se instala en el Valle de La Orotava] para sobrevolar un espacio con tintes lunares: en las transmisiones se hace referencia a la soledad que dominaba el paisaje de las Cañadas del Teide, que aún estaba lejos de recibir su certificado de Parque Nacional. Todo ocurrió en menos de una hora y media y la sensación de estar haciendo historia se festejó cuando la tripulación volvió a acariciar el mar que se fusionaba con la primera línea capitalina: ya durante el raid del Dornier (Melilla) y los Breguets (Archipiélago Canario, Gran Canaria y Tenerife) entre Casablanca y las Islas se estableció un récord mundial de velocidad aérea en la etapa que llegó a Cabo Juby.

Ensayo de la hazaña del vuelo del ‘Plus Ultra’

El raid Larache-Canarias y el vuelo sobre el pico Teide se convirtieron en dos buenas piedras de toque para planificar otra hazaña en el historial del capitán gallego Ramón Franco, que antes ya tenía un brillante pasado como aviador de combate en la Guerra del Rif (Marruecos). El hermano de Franco lideró el vuelo del Plus Ultra cuando ya había ascendido a comandante. Ocurrió dos años más tarde de los gloriosos hitos aeronáuticos que se dieron en el Archipiélago y entonces estuvo acompañado por el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el sargento-mecánico Pablo Rada: el vuelo del Plus Ultra se inició el 22 de enero de 1926 en Palos de la Frontera (Huelva) y culminó con éxito el 10 de febrero en Buenos Aires. Ocho escalas técnicas, una de ellas en Las Palmas de Gran Canaria, fueron necesarias para llevar a buen puerto una expedición aérea que costó 415.132 pesetas.

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6 de enero (1924)

El Dornier Wall-W-3 despega de la Bahía de Cádiz para unirse al raid Casablanca-Canarias junto a otros tres Breguet XIX-A-2 que parten desde el aeródromo de An-Amara (Larache).

30 de enero

El capitán Ramón Franco Bahamonde, el hermano republicano del generalísimo, el comandante Delgado Brackembury, el fotógrafo aéreo Leopoldo Alfonso y los mecánicos Mateos y Panizo amerizan en el puerto de Santa Cruz tras completar con éxito los 1.500 kilómetros del raid entre Larache y Canarias.

4 de febrero

Se toma la primera foto aérea del Teide desde la cabina del Dornier Wall-W-3. Las crónicas apuntan que su autor fue el fue el especialista Leopoldo Alfonso.

La travesía del Dornier Do J Wall, algo más pequeño que el hidroaeroplano del raid Larache-Canarias pero un poco más rápido, se alargó durante 59 horas y 30 minutos, siendo la distancia recorrida de 10.270 kilómetros:casi siete veces más que la planificada en 1924 entre Casablanca y Tenerife. «La llegada del Plus Ultra a Buenos Aires fue una apoteosis para España y para sus pilotos», tituló en su portada el diario bonaerense La Nación. En primera plana aparecía una espectacular fotografía a cinco columnas con el aparato posado en aguas rioplatense.

Unas declaraciones que no agradaron al general Primo de Rivera fueron la sentencia para Ramón Franco Bahamonde antes de iniciar su aventura política –llegó a formar parte de Esquerra Republicana de Catalunya– y ratificarse en el bando de los sublevados. 

Capitán Ramón Franco.

Capitán Ramón Franco. / E. D.

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El hermano menor de Franco iba para cura y acabó en la Academia de Infantería de Toledo. Allí estudió las estrategias militares que le fueron de gran ayuda en su destino en el Protectorado de Marruecos. Entonces ya cojeaba en favor del lado republicano, algo que no era del agrado del que terminó siendo el líder de los amotinados. Ramón Franco Bahamonte estaba considerado un as de la aviación a mitad de la década de los veinte –el raid Larache-Canarias y el vuelo del Plus Ultra le dieron fama nacional e internacional– e incluso estuvo a punto de morir en un accidente de aviación registrado en medio del oceáno Atlántico. Al final, un portaaviones de la marina real británica (Royal Navy) lo rescató y alargó su vida para empezar una etapa política en partidos republicanos y, de paso, agudizar su rebeldía en contra Primo de Rivera. Antes de que reventara la Guerra Civil pidió su reingreso en el staff militar y fue agregado de la embajada española en Washington hasta que los insurrectos dieron el golpe definitivo a la República. La historia apunta que llegó a contactar con el presidente Azaña para pelear en el bando republicano, pero lo cierto es que Ramón Franco acabó a los mandos de aviones de combate que defendían los colores de la causa abanderaba por su hermano, ya en la recta final para ser nombrado generalísimo. Franco confió en él sus tácticas aéreas al ascenderlo a teniente coronel. En una de sus misiones –fuentes históricas avalan que se dirigía a bombardear el puerto de Valencia o la ciudad de Barcelona– fue derribado en el Mediterráneo cuando pilotaba un avión cargado con una tonelada de explosivos. No hubo una tercera oportunidad: murió en el acto. | J. D.