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Las pérdidas en la cosecha de la papa local se ceban con el Norte, con un 80%

La caída de la producción isleña por las altas temperaturas afecta a un sector ya mermado por el abandono de cultivos

La consecuencia es una escasez sin precedentes en Tenerife

Papas autodate a 4,80 euros el kilo a principios de semana en el Mercado de La Laguna. ANDRÉS GUTIÉRREZ

No es solo culpa del cierre del mercado inglés por la plaga del escarabajo de Colorado. La crisis de la papa común, que ha provocado una subida de precios y una escasez sin precedentes de este producto estrella de la dieta canaria en los mercados tinerfeños, se debe también a la caída de este año de la producción de papa local, un sector que ya venía tocado por la pérdida progresiva de superficie cultivada. Los estragos que está causando el calor extremo se han cebado con las papas norteñas. En municipios como La Orotava, Los Realejos o San Juan de la Rambla, cunas de papa tinerfeña, las cosechas de junio y julio han llegado a perder un 80%.

Es muy difícil encontrar papa canaria en los mercados y pequeños puestos de la Isla, a la espera de que llegue la cosecha de final de año. A esto se suma que la importada también escasea por el cierre del principal proveedor de Canarias: Inglaterra. El producto más abundante y barato en las Islas va camino de convertirse en un lujo al alcance de muy pocos, con precios que en algunos lugares, como el Mercado de La Laguna, se ha cuadruplicado, pasando de entre 1,5 y 1,8 euros el kilo a entre 4,5 y 4,8. El problema está golpeando a las cocinas de los isleños, acostumbrados a usar los tubérculos en la mayoría de sus platos típicos, desde las papas arrugadas con mojo hasta la ensaladilla.

La papa supone el tercer cultivo en importancia de Tenerife, solo superado por la viña y el plátano, aunque en las zonas de medianías es uno de los cultivos con mayor relevancia económica, en especial en la vertiente norteña. Según el mapa de cultivos de 2021 de la Isla, existen 1.745 hectáreas dedicadas a las papas, lo que supone, según recoge el Plan de Cultivos de Tenerife, un 9,3% del total de la superficie sembrada. Más datos: los rendimientos medios se sitúan en unos 18.000 kilos por hectárea. En 2020 se produjeron 43,1 millones de kilos, de los que diez se comercializaron mediante cooperativas de papas, dos millones por medio de Mercatenerife y el resto a través de ventas por otros canales.

Las altas temperaturas, asociadas al cambio climático en el año con más calor desde que se tienen registros meteorológicos (año 1960), han reducido la cosecha a solo un 40% de lo sembrado, un 20% en el caso del norte de Tenerife. La Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga) espera que la puesta en marcha de medidas para incentivar el cultivo de la papa en las medianías permita al menos que la superficie en Canarias no siga retrocediendo como hasta ahora. En 2021 se registraban 4.048 hectáreas (2.638 hectáreas en regadío y 1.410 en secano), 1.461 hectáreas menos que en 2015. Hay que tener en cuenta que el Archipiélago es la comunidad en la que más se consume papa de toda España. Los últimos informes apuntan a una media de compra por isleño de 30-32 kilos al año.

El último golpe al mercado de la papa llegó a mediados de julio, cuando el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (Defra) del Gobierno británico informó de la detección de un brote del escarabajo de Colorado en el condado de Kent. Días más tarde fue encontrado un ejemplar adulto en una finca de Hampshire. A mediados de agosto la Defra emitió una advertencia dirigida a los agricultores y a la ciudadanía al ser detectados otros ejemplares en Hampshire. Este insecto no amenaza la salud de las personas pero sí los cultivos. La plaga se detectó por primera vez en 1811 en Estados Unidos. De ahí se extendió a Canadá, Europa y Asia. Entró en Europa por Francia en 1921.

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