Las asignaturas pendientes del Teide tras 16 años como patrimonio mundial

El Plan Rector de Uso y Gestión sigue pendiente de aprobación, se mantiene la histórica falta de efectivos en seguridad o el Refugio de Altavista continúa cerrado

Vista del Teide, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco junto a su entorno, el Parque Nacional desde 2007,  con unos tajinastes en flor en primer plano.

Vista del Teide, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco junto a su entorno, el Parque Nacional desde 2007, con unos tajinastes en flor en primer plano. / ED

27 de junio de 2007. Diez y media de la noche en Canarias, nueve y media de la mañana de un día después (28) en Christchurch (Nueva Zelanda). La Convención de Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco aprueba que el Parque Nacional del Teide, en Tenerife, sea declarado Bien Natural. Dieciséis años después este espacio único mantiene algunas asignaturas pendientes. Lo primero, no contar con un nuevo Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) pese a salir a exposición pública en mayo de 2022.

Tampoco tener, un déficit histórico, suficiente personal de seguridad y vigilancia en un espacio tan amplio (casi 19.000 hectáreas) y frágil, objeto de múltiples agresiones. Y el Refugio de Altavista, templo de los montañeros, lleva años cerrado. Un recuerdo de la fecha y los testimonios del actual presidente del Cabildo, Pedro Martín, de la candidata al cargo, Rosa Dávila, y del experto Pedro Millán sirven para contextualizar el entonces y el ahora del espacio natural protegido más importante de Canarias

Aquel día histórico en las Antípodas llegó el fruto a cinco años de informes, burocracia y despachos. Ricardo Melchior era presidente del Cabildo tinerfeño, que gestiona el espacio natural desde 2015. En Nueva Zelanda estuvo con la expedición la que era entonces viceconsejera de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias presidido por Adán Martín, la tinerfeña Milagros Luis Brito. Confesaba en un reportaje de este periódico en 2017 al cumplirse los diez años del hito que lloró al conocer la decisión. Una frase suya de entonces mantiene plena vigencia hoy: «En el Teide el peligro es la sobrepresión de la gente y hay que conciliar ese derecho al disfrute con el cuidado del valor educativo del entorno».

Las razones

El Teide es Parque Nacional desde 1954, como reconocimiento y garantía de protección de sus valores geomorfológicos, biológicos y paisajísticos. De los diez criterios de la Unesco para ser Patrimonio de la Humanidad, un espacio debe demostrar al menos uno. En el caso del Teide fueron dos. Por un lado, «ser uno de los ejemplos representativos de importantes etapas de la historia de la Tierra». Por otro, «contener fenómenos naturales superlativos o áreas de excepcional belleza natural e importancia estética».

Cuatro años de trabajo

El presidente del Cabildo de Tenerife, Pedro Martín, celebra este aniversario y recuerda que «hablamos de la mayor riqueza natural que poseen los tinerfeños y tinerfeñas y es labor de todos y todas, junto a las administraciones, velar por su buen uso y mantenimiento». El presidente insular reseña algunas de las actuaciones más destacadas impulsadas desde el Cabildo en este espacio natural. Martín señala que, precisamente esta semana se ha hecho entrega al Seprona) de dos vehículos para su uso en el control de la actividad de los visitantes del Parque, para mejorar la seguridad. Ya el pasado mes de abril el Cabildo cedió las instalaciones ubicadas en la zona de El Portillo para que la Guardia Civil pueda disponer de estancias dentro del Parque Nacional.

Orgullosa

Rosa Dávila, candidata a presidenta del Cabildo de Tenerife por Coalición Canaria, señala que «todos los tinerfeños nos sentimos orgullosos del Teide, nos identifica como pueblo y por eso es necesario que haya consenso sobre su mantenimiento. Su regulación es uno de los principales retos que tenemos por delante en la Isla». Para Dávila «el Parque Nacional del Teide es uno de los elementos que identifican a Tenerife y estamos en la obligación de reflexionar sobre su presente y su futuro. Su denominación como Patrimonio de la Humanidad fue un hito importante y debemos establecer una hoja de ruta clara para su mantenimiento».

Dávila subraya que el reto está en la aprobación del nuevo Plan Rector de Uso y Gestión, «actualmente se encuentra paralizado por parte del Gobierno de Canarias en funciones a la espera de resolver las numerosas alegaciones presentadas. Concluye: «Los nuevos gobiernos de Canarias y del Cabildo tenemos la obligación de trabajar para llegar al mayor consenso posible para compatibilizar la conservación con las actividades a desarrollar».

El experto

Pedro Millán es geógrafo y montañero. Cuenta con una enorme experiencia ene Parque Nacional del Teide. Recuerda que «en estas fechas se conmemoran los 34 años de la concesión del Diploma Europeo al Parque Nacional y 16 de su inclusión en el Patrimonio Mundial de la Unesco». Subraya que «el Teide es la joya de la corona, un icono irremplazable en el imaginario de las gentes de Tenerife y de Canarias. Desde pequeños disfrutamos de sus bellezas imponentes, su amplitud, su biodiversidad única, su luz, su nieve… En mi caso, además, llevo más de 38 años subiendo a sus cumbres para realizar deportes de montaña apasionantes». Valora: «Es el lugar al que siempre regresas. Y he procurado implicarme en su cuidado, en la resolución de sus problemas y en realizar aportaciones constructivas, participando en colectivos preocupados por su conservación, e incluso en su propio Patronato como representante de los montañeros.»

Millán considera que «ha habido avances los últimos años en servicios más completos o una amplia red de senderos bien organizada y señalizada con 41 itinerarios. Pero entiende como el principal reto de futuro «que no muera de éxito porque tan imponentes valores suponen un creciente polo de atracción. La masificación en determinados lugares y horas del día resta calidad a la visita, y añade peligros e incomodidades, a la vez que afecta a los valores que se pretenden conservar con la declaración de este espacio».

Relacionado con lo anterior, apunta que «está la seguridad de tantas personas visitantes que muchas veces no vienen mínimamente equipadas, lo cual motiva muchos rescates evitables y otros predecibles». Considera «imprescindibles» una «planificación y una ordenación adecuadas, que no pasan por introducir un exceso de prohibiciones, sino de facilitar ordenadamente las actividades compatibles, incluyendo la movilidad sostenible. El disfrute de nuestras bellezas naturales es compatible con la conservación». Apuesta por «incorporar personal nuevo y cualificado para la atención del uso público, la vigilancia y la seguridad; ha habido poca reposición del personal que se jubila y hemos perdido capacidad de gestión».

Reflexiona: «Es urgente decretar la plena transferencia del parque al Cabildo de Tenerife». Añade: «Reitero la necesidad de que el Refugio de Altavista sea reabierto con la calidad y servicio adecuados para acoger a las personas que cada vez más suben al pico». Y concluye: «La otra faceta imprescindible es la enfocada a las personas, la educación ambiental desde la escuela con información y concienciación para conservar los valores naturales».

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