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La representación del rescate etnográfico ‘La Mudá’ reúne a más de 200 caminantes en Fasnia

Montañeros de Uzapa escenifica la vida de hace un siglo por los senderos del monte fasniero

Un alto en el camino en uno de los puntos de la ruta, en plena naturaleza.

Un alto en el camino en uno de los puntos de la ruta, en plena naturaleza. / E. D.

Santa Cruz de Tenerife

Más de 200 caminantes recorrieron durante cuatro horas unos cuatro kilómetros de senderos del monte de Fasnia por los que discurrió La Mudá, una representación costumbrista y de rescate etnográfico. La escenificación la protagonizaron miembros del colectivo Montañeros de Uzapa, coorganizadores de la actividad con el Ayuntamiento fasniero.

Portando vaso, cubierto, plato y un pañuelo, fular o pasmina, tal y como pidió la organización, los caminantes disfrutaron de la representación de las trashumancia de la costa a la cumbre que se practicó en esta zona de la Isla que tiene en Chifira, un caserío situado en el monte de Fasnia, un ejemplo de la vida cotidiana de hace un siglo en el que perviven construcciones de la época.

«La Mudá no es una fiesta. La Mudá es un evento de rescate etnográfico, de puesta en valor y divulgación de valores y vivencias relacionados con los modos de vida y el espacio natural y rural en el qué han vivido los fasnieros hasta el pasado siglo. La Mudá es un evento creado para rendir homenaje a todas esas personas que nos antecedieron y nos han dejado un legado de sabiduría y buen hacer», sostiene Montañeros de Uzapa.

Esta edición supone la vuelta a la normalidad desde que La Mudá viera suspendida su celebración desde el año 2020, a causa de la pandemia que causó la covid-19. Un dato que resaltó el alcalde de Fasnia, Luis Javier González, quien también destacó la presencia de supervivientes que practicaron la trashumancia «y que cuenta la dureza de esa vida». En la representación se refleja esa crudeza con la presencia de la Guardia Civil en persecución de algún vecinos por el monte y el desarrollo de las tareas del campo y del hogar, así como aspectos más satisfactorios como la llegada del trashumante al caserío y las conversaciones propias del momento.

La organización agradeció a los participantes, desde sus redes sociales, «el respeto, atención, disponibilidad y colaboración». 

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