En los últimos cincuenta años, Tenerife ha venido soportando un incremento de la temperatura promedio en toda su superficie, así como una disminución progresiva de las precipitaciones. El Tercer Ciclo de Planificación Hidrológica 2021-2027 de Tenerife constata la sobreexplotación de los acuíferos y la merma en la calidad de las masas de agua subterránea de la isla.

Entre 1985 y 2016 el caudal conjunto de los afluentes de la isla se redujo en un 30 por ciento, pasando de 212 a 150 hectómetros cúbicos al año. Ante esta incertidumbre hídrica, el Cabildo de Tenerife, a través de la empresa pública Balsas de Tenerife (Balten), ha impulsado el uso de las aguas regeneradas y desalinizadas para garantizar el suministro de riego agrícola en la isla en cantidad, calidad y precio.

“Desde el año 2019, año en el que iniciamos el actual mandato, hemos llevado a cabo un total de 32 actuaciones en distintos puntos de la isla, con una inversión que supera los 8,3 millones de euros, para llevar agua de calidad a todo el sector primario tinerfeño”, explica el consejero insular de Agricultura, Ganadería y Pesca, Javier Parrilla. El agua regenerada supera, de hecho, el 55 por ciento del suministro para la agricultura de la isla, “lo cual demuestra el acierto y la importancia de seguir invirtiendo en depuración y desalinización para dar mayor estabilidad y calidad al suministro”.

En este sentido, Javier Parrilla destaca que se ha conseguido triplicar la capacidad de suministro de agua de regadío en los municipios de Vilaflor de Chasna y San Miguel de Abona, y duplicarlo en otros puntos, como Valle de Guerra, Tejina o Tegueste, gracias a la liberación de aguas blancas en la zona alta de la isla por la introducción de agua regenerada y desalinizada en las zonas bajas.

“Hemos mejorado el transporte o llevado nuevas conducciones a puntos necesitados, como el bombeo de agua regenerada desde el Tablero, en Santa Cruz, a la balsa de Valle Molina, en Tegueste; el bombeo de agua regenerada de la EDAR Pedro Ayerra (Valle de Guerra) a la balsa de Valle Molina; la instalación de bombeo de apoyo para el suministro de agua desde Cruz Santa a la balsa de Benijos o la puesta en funcionamiento del canal de Tamaimo para aportar agua en Lomo del Balo”, abunda Javier Parrilla.

Cabe destacar, asimismo, la conversión de la balsa de Valle Molina, la primera del norte de Tenerife que ofrece agua regenerada a los agricultores y agricultoras de toda la comarca Nordeste a un precio inferior al anterior; la reimpermeabilización de grandes balsas, como la de Benijos (La Orotava) y la de Llanos de Mesa (San Juan de la Rambla); o la reparación de la conducción de agua regenerada Santa Cruz Arona, una infraestructura fundamental para garantizar el abastecimiento de agua de riego al sur de la isla.

Mirando al futuro La infraestructura Balten está compuesta por 21 balsas de riego (con una capacidad total de almacenamiento de más de 5 hectómetros cúbicos), tres desaladoras con tecnología EDR (electrodiálisis reversible), más 1.500 kilómetros de conducciones, tres pozos y una galería de agua subterránea. En 2022 se suministraron casi 20 millones de metros cúbicos de agua a los más de 11.500 clientes abonados, de los cuales 11 millones fueron de agua regenerada.

Actualmente, el Cabildo se encuentra trabajando en el proyecto de ampliación y mejora de la planta desalinizadora de Isla Baja, que cuenta con un presupuesto de 2,6 millones de euros; en la reimpermeabilización de la balsa de Montaña de Taco, en Buenavista del Norte (1,7 millones de euros), en la ampliación de la estación desalinizadora de agua depurada de Adeje-Arona, y en la puesta en marcha de la estación desalinizadora de agua salobre de El Reventón, tras la firma del convenio con el Consejo Insular de Aguas.

Tenerife se encuentra inmersa, por tanto, en un cambio de modelo. El uso del agua regenerada no solo da respuesta a la demanda hídrica creciente del sector agrícola, “con criterios de calidad sanitaria y agronómica que cumplen con los estándares más exigentes”, sino que comporta beneficios ambientales, contribuyendo a promover la economía circular “y liberando agua de calidad para los usos más exigentes, como la producción de agua potable”.

Javier Parrilla incide, además, en que se trata de un cambio de modelo transversal, que ha venido acompañado por la modernización de los sistemas de telecontrol y vigilancia, la digitalización en la gestión del agua, y la eficiencia energética, a través de la implementación de las energías renovables en las instalaciones de Balten. “El incremento de los costes energéticos en los últimos años nos ha obligado a adoptar medidas urgentes para no poner en riesgo la producción y el suministro del agua”, indica Javier Parrilla.

En este sentido, recuerda que este año está prevista una partida de 3,5 millones de euros para equilibrar el coste del agua de riego y no subir el precio del agua a los agricultores y agricultoras. En lo que respecta a las energías renovables, el Cabildo ha puesto en marcha el Plan de Reequilibrio Energético de Balten, dotado con 1,5 millones de euros, lo que convierte a Balten en la primera empresa de Tenerife en descarbonizar el agua.