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Campaña de Navidad | Éxito en una semana especial con dos festivos

Un puente de compras antes de Navidad

Comercios y restauración aprovechan el ambiente de unas calles llenas por el atractivo de la iluminación en el prólogo de las fiestas

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Imágenes de ambiente de la jornada del jueves día de la Inmaculada Concepción en Santa Cruz de Tenerife y La Laguna. María Pisaca

Una semana atípica, con dos días festivos, se cierra con éxito relativo desde la perspectiva del comercio y, sobre todo, de la restauración en las principales zonas de consumo de Santa Cruz y La Laguna. Mucha gente en las calles, sin apreturas, y con bastante gasto, según los propios interesados en productos tanto locales como de marcas foráneas. Sobre todo, en regalos para las inminentes fiestas de Navidad o en ropa para lucir las mejores galas de unas cenas de empresa recuperadas en toda su plenitud tras dos años de pandemia. A eso se unen las obligatorias paradas para comer entre los largos caminos de espacios comerciales abiertos que saturaron a primera hora de la tarde bares, restautantes y cafeterías.

Un puente de compras antes de Navidad

Un factor añadido en las grandes ciudades del Área Metropolitana de Tenerife es el esplendor de unas luces que no tienen en cuenta por unos días el ahorro por el elevado precio del kilowatio hora. Se acerca la Navidad y no hay que escatimar. Este de diciembre es, sin duda, un puente de compras antes de las fiestas. Un prólogo que ha salido, incluso, mejor de lo esperado. Hay que tomar el pulso de la calle para empezar.

Madre e hija

Ana deja el coche en casa y baja en tranvía desde la Cruz del Señor en el día d ela Inmaculada Concepción para encontrarse con su hija Lucía. Confiesa que sale «a mirar, pero si veo algo que me guste y a buen precio lo compraré». Lucía es dependienta en una tienda del centro y reconoce que el inicio de diciembre las ventas «han ido muy bien. Ha habido un gran ritmo de trabajo con venta de muchos detalles para Navidad y ropa porque vienen las cenas de empresa». Hoy (por ayer) solo tiene media jornada y cuando sale por la tarde da un giro copernicano para convertirse en consumidora. Asegura entender a quien está al otro lado del mostrador «porque yo también sé lo que se pasa ahí».

Una parada para comer. Paso por El Puntero, mítico establecimiento de comida canaria en la calle San Clemente donde hay seis mesas delante, una media hora de espera. A buscar otro sitio. Todo está a tope hasta acabar en La Compostelana, al final de la plaza de la Candelaria, prácticamente lleno también. Tras la comida y el café, madre e hija pasean durante horas y entran en alguna tienda. Lucía termina por no comprar nada porque «todo está muy caro». Ana se lleva al final de la jornada ropa, unos pendientes y otros detalles para regalar en Reyes. Como llegó se va, en tranvía, porque está «cansada de caminar». Empetadas las paradas y llenos los vagones en Weyler a eso de las siete de la tarde. Mucho ambiente, incluso a la hora del almuerzo. Y una gran cantidad de extranjeros porque en el Puerto están atracados los cruceros Mein Schiff Herz y Costa Pacífica. Muchos acentos diostintos con especial presencia de los italianos. Hasta en la guagua.

En primera persona

Leo sale a correr cada día cuando las calles están «todavía sin poner». Recorre la ciudad «entre flores de Pascua» y le sorprenden «los cochitos locos que han colocado delnte del Bar Atlántico» en la plaza de España –hay atracciones, chiringuitos de comida y juegos para niños de La Alameda al Pilar. También le llaman la atención los muchos turistas que se mueven por el centro. Se fija en «el mimo con el que los comerciantes ponen las sillas y las mesas para la terraza en la calle San José y su entorno». Leo sale por la tarde a dar un paseo –como muchos chicharreros y visitantes– pero no compra nada. Antes de volver a casa goza de una iluminación navideña que le gusta mucho y que valora. Está satisfecho de ver las calles animadas y llenas. Señala: «Se puede caminar bien, pero hay gente, sin duda»

El lado comercial

El puente va mejor para la restauración que para el comercio. Si hubiera que valorar, notable alto para la primera y bien para el segundo. Lo confirma Eulis, camarero de otro bar clásico, el Royal, al inicio de la calle La Rosa, lleno en ese momento. Lo resume: «Un buen día, un buen puente y un buen mes desde que empezó diciembre». No hay tanto optimismo en calles adyacentes como La Luna y Puerto Escondido, si apenas luces y con todos los negocios cerrados. Tal vez abrieron el martes o lo harán más tarde para la cena. A medida que el camino se aleja de Castillo, San José o la plaza del Príncipe decae el impacto de la jornada festiva. Lo confirma Junior, encargado de la Cafetería Goiano, en el Parque Boulevard. «Un día más bien normal, ni mucho ni poco, como suele ser habitual». En el lado del comercio, buena jornada en líneas generales. Lo confirma Lorena, que está a turno partido y se va casa a comer. Aclara que «hoy (ayer) he notado más gente que otros días». Trabaja en una tienda de nombre currioso 'Confía Coño' de productos canarios de merchandising. Incluso lleva un bolso con el lema de la empresa.

Luces y compras

Cae la tarde y llega el momento del encendido de las luces, un clásico de la Navidad. Llaman mucho la atención los tres túneles de colores de la plaza Weyler con luces azules, rojas y blancas que se encienden y se apagan de forma intermitente. La gente pasa por debajo y se hace selfies o fotos de grupo. Familias enteras, muchos carritos de bebé y bastantes mascotas. Tesusi lleva bolsas en las manos –es dleata a muchos». Ha comprado ropa y maquillaje. Le gustan los túneles de luz «mejor que rodear de cables a los árboles como otras veces». Es de Santa Cruz, lo mismo que Juan, María y su hijo adolescente Jonathan. Acaban de llegar y su idea es pasaer sin comprar. Les gustan las luces que ven. En realidad son cuatro, porque en brazos de María está su perro 'Golfo'. Un poco más abajo la pequeña Triana, de dos añitos, da sus pasitos ante la atenta mirada des us padres, Manuel y Jesica. Ellos no han podido salir estos días porque trabajan y la intención es disfrutar de su pequeña porque «ya compramos las cosas de Navidad antes porque salen más baratas». La misma sensación en la cale Valentín Sanz y en la plaza del Príncipe dentro y fuera del recinto. Un cielo estrellado de bombillas blancas, rojas, verdes, amarillas y azules y al final, cerca de la plaza del Patriotismo, un gran árbol de Navidad junto al que todos quieren inmortalizarse. Al lado, un gran rextángulo lleno de flores de Pascua que nadie se ha llevado. Están todas. Y un poco más arriba hay cola para entrar en la sede central de la Caixa para ver el peculiar belén de Lego de la de la Fundación CajaCanarias. «Tan bonito, se sale de lo normal. Mañana venimos a verlo con más tranquilidad». Como por la mañana, otra vez están llenos los establecimientos de hostelería en el entorno de la plaza, en el Castillo, en San José... Más selfies en la Estrella de Belén de la plaza del Chicharro.

Una larga campaña

Para Zona Centro, una asociación con 300 establecimientos adheridos la campaña navideña comenzó desde el Black Friday con Isla de Moda, un atractivo añadido para los usuarios locales y foráneos. Acompañado de «la multitud de actividades desarrolladas».

Zona Centro «apuesta un año más por la apertura durante el puente». En este sentido y en base a los datos recabados con anterioridad «se ha hecho una apuesta por la contratación en muchas pymes pese al esfuerzo que supone ahora mismo».

Valora el colectivo que «no podemos saber aún cuál es el retorno real o el impacto económico pero tenemos las esperanzas puestas en que los números sean positivos». Además se suma «la cantidad de turistas que visitan nuestra zona comercial estos días». Concluye: «El miércoles el tiempo no acompañó pero se estabilizó y eso juega a favor de Zona Centro». Porquee «es al aire libre y se puede disfrutar no sólo del comercio tradicional sino de servicios, ocio y restauración de calidad».

La Laguna

En las calles laguneras también hubo llenazo durante la jornada de ayer. Desde por la mañana, y después de unos días de lloviznas, las precipitaciones dieron una tregua y fueron muchos los que salieron con el objetivo de resolver compromisos navideños. Las céntricas calles La Carrera y Herradores mostraban un mayor movimiento, al igual que la cercana San Agustín y otras vías del casco histórico.

Ya con la tarde, ambiente más navideño si cabe una vez que se activó el alumbrado. La vieja Aguere lleva años con una apuesta por instalar gran cantidad de luces de colores. Los árboles de gran tamaño y otros elementos atraen a los compradores y se puso este jueves de manifiesto. En esta edición se han instalado alrededor de 3.000 motivos led.

Después del puente del 6 al 8 de diembre la tradición apunta a que ya se puede poner el arbolito o el portal y desear «Feliz Navidad». Pueso, además de compar, comer o beber entre luces de fiesta.

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