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Día de los angeles custodios | Un cuerpo preparado para los nuevos retos

Delitos y efectividad policial repuntan al unísono en Tenerife tras la pandemia

El ‘cero turístico’ favoreció el descenso de las infracciones que vuelven al nivel de 2019 | La marcha del comisario jefe marca un Día de la Policía Nacional cargado de emoción

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Acto Institucional de la Policía Nacional en el Teatro Guimerá Carsten W. Lauritsen

El Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife, abarrotado en sus butacas, plateas y palcos por agentes de uniforme azul, autoridades y familiares, acogió, como cada año desde 2012, la celebración del Día de los Santos Ángeles Custodios (2 de octubre), patronos de la Policía Nacional. Un acto tradicional, entrañable y cargado de emoción. Más aún esta vez por la marcha, destinado a Madrid como número 3 del Cuerpo a nivel nacional, del comisario principal jefe superior de Policía de Canarias, Rafael Martínez López. 

Un día muy especial, poco apropiado para ofrecer datos concretos, fríos y estadísticos, que, además, ya se han dado a conocer en los últimos días. Pero, como esbozaron en sus discursos el propio comisario y el subdelegado del Gobierno, Jesús Javier Plata Vera, delitos y efectividad policial han aumentado en paralelo tras la pandemia en Tenerife y su provincia. El cero turístico favoreció el descenso de las infracciones a la ley, que vuelven al nivel de 2019, pero en relación directa al éxito en su labor diaria de un Cuerpo Nacional de Policía (CNP) cada vez más preparado para afrontar los retos que suponen los nuevos delitos del siglo XXI. 

En Canarias, y en Tenerife, en concreto, aquellos relacionados sobre todo con el tráfico de drogas y la trata de personas unida al fenómeno migratorio, con clara tendencia al aumento en ámbitos como los derivados del odio (xenofobia, racismo...), la ciberdelincuencia o la violencia de género. 

La emoción siempre está presente cuando se homenajea a los caídos en acto de servicio en estos casi 200 años de historia (se cumplen en enero de 2024) o se premia a quienes han tenido un comportamiento ejemplar en el ultimo año (o dos, como en algún caso, por la omnipresente pandemia). El componente añadido hizo subir por momentos los grados de emotividad. El comisario Martínez López, 43 años como policía, estuvo al borde de las lágrimas. Manifestó que lleva «a esta tierra -la deja ya mañana- y a sus gentes en el corazón». Aseguró que será «el mejor embajador de Canarias donde quiera que esté». 

Valoró la profesionalidad de la plantilla policial -24 horas los 365 días- a sus órdenes en estos dos años complicados por «pandemia, incendios, calima, volcán...». Martínez López enalteció el papel de las familias, agradeció su trabajo a los cien jubilados este año, resaltó la colaboración con los otros cuerpos policiales y se dirigió a los agentes con una frase: «Sean buenos profesionales, pero, sobre todo, buenas personas». Plata Vera incidió en la incorporación de las mujeres, que ya suponen un 16%, y la intención es que a medio plazo lleguen a ser el 40% del total.

Cincuenta condecoraciones

Junto a Martínez y Plata estuvieron en la mesa presidencial y entregaron las distinciones la comisaria principal jefa regional de Operaciones, Sagrario de León Cruz, y el comisario principal jefe provincial, Luis Felipe San Martín Fernández-Marcote. Este también se dirigió al auditorio para glosar la labor realizada durante el año y los éxitos obtenidos en los ámbitos de policía judicial, seguridad y orden público. Les acompañaron en la tarea el alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez; la vicepresidenta segunda del Cabildo, Berta Pérez, y el coronel Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil, José María Tienda.

Fueron 50 Cruces al Mérito Policial en distintas categorías y siete placas de reconocimiento a varios organismos, desde sanitarios a empresas de seguridad o intérpretes que actúan en la llegada de inmigrantes. Cabe destacar la cerrada ovación para Camilo Contreras, subinspector que cayó de un tejado en acto de servicio y que no se ha recuperado aún de las secuelas. 

 La Banda Municipal de Música de Santa Cruz interpretó obras de Puccini y Volodin para amenizar la jornada, además de tres melodías que despertaron los sentidos de propios y extraños. Por un lado, el himno nacional y el de la Policía Nacional (Tesón de hierro); por otro, sobre todo, el que se ha convertido en imprescindible e impactante durante el homenaje a los caídos españoles, la obra del sacerdote vasco Cesáreo Gabara, La muerte no es el final. Sus acordes precedieron a la colocación de una corona de flores en una esquina del escenario. No faltaron los vivas a España, al Rey y a la propia Policía Nacional.

El prólogo a esta intensa jornada fue la misa celebrada antes en la iglesia matriz de La Concepción. Tuvo su epílogo después en un brindis con vino español en el entorno del Museo de la Naturaleza y Arqueología (MUNA). 

Acto de orden, estricto protocolo, solemnidad y un inevitable aire marcial entre medallas en el pecho y banderas. Pero nada pudo impedir la espontaneidad de la niña que desde el público gritó «mami» cuando esta recogía su premio, y sentenció al final, en medio del silencio, con un elocuente y significativo: «Se acabó».

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