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Aday Martín, de La Basílica, compite en el concurso de paellas Ciudad de Sueca

Es el único canario seleccionado en la 61ª edición de este prestigioso certamen

Aday Martín (i), junto a Sandra, jefa de cocina de La Basílica, y Pedro Pacheco, de La Casa del Turrón, con la paella Valenciana que llevará a concurso. | | E.D.

Creció entre calderos. Su madre, Amelia, de oficio cocinera, abrió un restaurante de comida tradicional en 1992 (con platos como potas, garbanzas, churros de pescado, chuchangas...), donde el pequeño Aday (Santa Cruz de Tenerife, 1985) no paraba de corretear entre sus faldas, arropado por aquellos aromas y sabores. Así se fue formando, a partir de las emociones. Recuerda que con 16 años, mientras el resto de pibes se iban de fiesta, él no paraba de fregar platos, tirar cafés o sacar la basura durante aquellos largos fines de semana en el negocio familiar, sin apenas vida social como la del resto de adolescentes. «No se me daban bien los estudios», confiesa sin rubor, pero siempre manifestó una enorme capacidad de trabajo y, sobre todo, un carácter curioso y verdaderamente desinquieto.

Así, desde la condición de un autodidacta, fue acercándose cada vez más a los fogones, atrapado por la pasión de los fuegos y por esa algo mágico que supone convertir la comida en un placer para los demás. Fue en El Capricho de Nicomedes, en la avenida de Anaga santacrucera, donde se sumergió en el apasionante mundo de los mariscos y, más tarde, en el Guachinche Como en Casa, reivindicó su perfil de arrocero.

En aquel local de la zona de Agua García, cercano a Los Rodeos, se hicieron famosas sus deliciosas paellas. «Trabajaba con una partida de 18 fuegos, 12 para planos y 6 para caldosos», y lo hacía sin tregua. Desde ahí dio el salto a su actual casa, La Basílica, en Candelaria (antes El Monaguillo y Santa Ana), donde ha continuado trabajando los granos, «hasta 16 fuegos cara al público», dice orgulloso, como lo está de su brazo derecho, Tanausú Camacho Tana, quien además de encargarse de múltiples gestiones es un excelente parrillero y un gran conocedor de la técnica del fuego a leña.

Precisamente, este método figura en las bases del Concurso Internacional de Paella Valenciana Ciudad de Sueca, el certamen de esta especialidad más antiguo de cuantos existen en el mundo y también uno de los más prestigiosos, una 61ª edición a la que concurren tres arroceros locales, una amplia representación de profesionales de la Comunidad Valenciana, además de 13 llegados desde otros lugares de España –entre los que se encuentra como invitado Aday Martín en representación de La Basílica– y otros 10 internacionales. «Para mí, estar invitado ya representa un premio», señala el tinerfeño, quien no duda en que la cita del próximo mes de septiembre «va a ser una experiencia increíble», en la que estará acompañado de Tana, amigo y compañero de batallas. Para Aday supone un orgullo ser el único canario seleccionado, representando a las Islas, a Tenerife y, por supuesto, al municipio de Candelaria.

Aún no termina de creérselo, él, que soñaba con viajar hasta Valencia y asistir a este certamen como espectador, y que este miércoles presentaba oficialmente la paella con la que se presentará al concurso, un arroz típico con caracoles, habichuelas y habas, porque «una cosa es la paella y otra bien distinta el arroz con cosas», dice.

La Casa del Turrón y Rafael Mañez

Pedro Pacheco regenta La Casa del Turrón, un establecimiento dedicado a la distribución de productos gastronómicos y que, entre sus marcas, cuenta con los arroces de Rafael Mañez. A propósito, Pedro destaca el origen de este arrocero, quien hace cinco años decidió orientarse a la producción de monovarietales, en la idea de rescatar variedades olvidadas, dos de ellas con Denominación de Origen. Este pequeño agricultor, un típico elaborador de arroz, se implica desde la preparación de la tierra, el cultivo y secado, la elaboración, el envasado del arroz y la venta, un ejercicio de trazabilidad, subraya Pacheco, lo que confiere a estos productos, envasados al vacío y sin utilizar productos químicos, la consideración de sostenibles y ecológicos. Cultivan y elaboran hasta cuatro variedades de arroz que comercializan con la garantía de la máxima pureza varietal y una línea gourmet, que se presenta en el típico saco de tela y también en estuche de cartón.

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