VI Edición de los premios gastronómicos El Dia- Mesa Abierta | Gala en el Teatro Leal

El día de la gastronomía

En una noche cuajada de emociones, el sector de la restauración de la Isla recibió el homenaje por parte del público, que premió con sus votos a los mejores en cada categoría

Sergio Lojendio

Sergio Lojendio

Con aromas laguneros, la calle Carrera se convirtió anoche en un río de gentes que acudía a la gala de la VI edición de los Premios Gastronómicos EL DÍA-Mesa Abierta, celebrada en el Teatro Leal –ni el alisio quiso perderse la cita–, una muestra más del apoyo y el compromiso que este periódico mantiene con un sector clave para la economía, cuyos profesionales han sufrido como pocos el impacto de la pandemia. Junto a los hombres y mujeres de la restauración, y en buen maridaje, autoridades políticas, representantes del mundo empresarial, así como invitados y amigos que no quisieron perderse la fiesta de la gastronomía tinerfeña, con la ciudad de La Laguna convertida en la capital de las emociones.

El acto se abrió con un aperitivo musical, armonizando artes, en la voz del tenor Besay Pérez, quien interpretó el tema Tenerife, de Braulio, animando a echarse unas perritas de vino, y como anfitriones de la ceremonia, la pareja de periodistas de la Televisión Canaria –además laguneros–, formada por Yaiza Díaz y Roberto González, que sirvieron una velada muy acertada y divertida, entretenida y también muy amena.

Como en un restaurante, el menú fue progresivo. En los entrantes, el presidente del Parlamento de Canarias, Gustavo Matos, elogió el proyecto de Mesa Abierta, por lo que representa para un sector que ante las dificultades ha significado «un ejemplo de resistencia y heroicidad» y que en los últimos tiempos ha dado «un enorme salto de calidad», convirtiendo a Canarias en un referente a nivel nacional e internacional. A continuación, el editor y periodista Gonzalo Castañeda, alma mater de estos premios, entregó un reconocimiento especial a Ezequiel Pérez, ausente por compromisos en Madrid, y gran valedor de este proyecto desde sus inicios.

Los primeros platos de la carta fueron para el premio al mejor restaurante de cocina canaria, al sabor de lo nuestro, galardón que recayó en El Silbo Gomero, el singular restaurante del cocinero gomero Braulio Simancas, que le entregó Eduardo Calero, socio-gerente de la firma Dormitorum. El reconocimiento al mejor restaurante de cocina castellana fue a parar a un clásico, Los Limoneros, cuyo propietario recogió de manos de Jorge Hodgson, de JH Asesores, manifestando que representaba un «privilegio» y que lo iba a compartir con el personal. Y abriendo el abanico, el premio al mejor restaurante de cocina internacional le correspondió a Zumaque, el proyecto de Lucas Maes (ausente), que entregaba el director de Mesa Abierta, César Galindo, a dos representantes.

Una vez servidos los entremeses, la gala se fue alimentando con el galardón que reconocía el importante trabajo que desempeñan las personas que ofician en sala, esas que ponen todos los recursos para que el servicio resulte lo más eficiente posible. Este premio recayó en la pareja que forman Mª José Plasencia y Raquel Navarro, en El Rincón de Juan Carlos –que anoche trabajaban– y, en su nombre, fue el chef Juan Carlos Padrón quien lo recogió de manos de Carlos Delgado, gerente de Editorial Prensa Ibérica.

Otro plato de buen gusto era el de conocer quién se hacía con el título de chef revelación, que recayó en la peruana Rosalía Díaz, de Qapaq, también ausente, y representada por su marido, el chef Erlantz Gorostiza, «más feliz que si me lo hubieran dado a mí», dijo. El director de EL DÍA, Joaquín Catalán, animó a los jóvenes restauradores a que amen «su profesión, la segunda más bonita después del periodismo» y también a mantener «los pies en el suelo, porque esto es un maratón».

Los restaurantes de hotel, fundamentales como cartas de presentación para quienes visitan la Isla, también tienen su espacio en estos premios. Laura Castro, directora insular de Turismo, entregaba el galardón al Aqua Royal Sun Resort, de nuevo la mano del genial Lucas Maes, cuyo portavoz significó que este galardón «nos va a ayudar a ser mejores».

Y como la buena gastronomía es sin duda una de las mejores postales de la Isla que los turistas pueden llevarse en su viaje de vuelta, el vicepresidente del Cabildo, Enrique Arriaga, hizo entrega del premio a la Popularidad al Monkey Beach, cuyo representante reclamó de las autoridades que les prestaran más atención y simplificaran la burocracia, «porque sufrimos mucho».

La excelencia de un destino está íntimamente ligada a su gastronomía y ese preciado galardón le correspondió a la Torre del Mirador, cuyo propietario lo tomaba de manos del consejero insular de Agricultura, Ganadería y Pesca, Javier Parrilla. El propietario de este restaurante, un peninsular que lleva 45 años trabajando en el Sur, reconocía que «lo nuestro ha sido muy difícil» y animaba a la gente del sector a «luchar cada día con alma, ganas y alegría».

Los platos estrella

Sin duda, uno de los platos estrellas de la gala era descubrir quien había sido, a juicio del jurado popular que votó a través de la plataforma de EL DÍA, al mejor chef. El alcalde de San Cristóbal de La Laguna subió entonces al escenario y, antes de dar a conocer el nombre del ganador, dirigió su voz al patio de butacas. «La Laguna es cultura, historia y patrimonio, también gastronomía», subrayando que el Ayuntamiento «siempre está con el sector», al tiempo que destacaba a las administraciones locales como impulsoras de la hostelería. Y despejó la incógnita: Juan Carlos Padrón. «Esto es un sorpresón», decía el chef. «Nos hacen falta estos premios para continuar en la labor».

Antes de ponerle la guinda al pastel, el tenor Besay Pérez volvió a deleitar al público con su delicado timbre, interpretando el aria Nessum Dorma (Nadie duerma), de la ópera Turandot, acaso porque había que estar bien despiertos; llegaba el momento álgido de la noche: conocer el premio al mejor restaurante. El presidente del Cabildo de Tenerife, Pedro Martín, tomó la palabra y, tras mostrar su agradecimiento a Prensa Ibérica, destacó cómo la gastronomía supone «una marca de identidad» y mostrar estas propuestas al visitante representa «un orgullo». Por eso es básico «visibilizarlo» y que se dé a conocer, decía.

Tras rasgar el sobre, de nuevo sonó el nombre de El Rincón de Juan Carlos. El chef, abrumado por tantos reconocimientos y visiblemente emocionado, dio el toque magistral a la gala, llamando al estrado a su madre, Ina, «sin ella el restaurante no hubiera sido posible», acompañada de sus dos sobrinas, Aitana y Angelina, «que representan el futuro».

Y se echó el telón. Hasta el año que viene.

[object Object][object Object]

Juan Carlos Padrón

  • Humildad y sencillez son dos ingredientes básicos en cualquier ámbito vital. Si a esto se suman virtudes como el talento y la perseverancia, el resultado de tal maridaje no puede ser otro que el éxito. El chef Juan Carlos Padrón, que asegura haber nacido en una cocina, representa el presente y el futuro de la gastronomía canaria, una figura sobresaliente que ha sabido dar un hervor a la tradición culinaria isleña hasta sentarla en las mesas más exclusivas.
[object Object]

El Rincón de Juan Carlos

  • Desde su original asentamiento en Los Gigantes hasta su actual emplazamiento, desde el 2020, en el hotel Royal Hideaway Corales Resort, los hermanos Juan Carlos y Jonathan Padrón, junto a su equipo, han apostado por mantener una cocina de sabor, cuajada de sentido y basada en los valores del producto. En su propuesta no hay disfraces, ni escaramuzas ni atajos. Con una estrella Michelin y tres Soles Repsol, El Rincón de Juan Carlos es un referente.
[object Object]

El Silbo Gomero

  • Allá por 2002 nacía en Los Majuelos, un barrio obrero del extrarradio de La Laguna, este pequeño restaurante, regentado por un joven dispuesto a comerse el mundo. Agitando los fondos de la cocina popular, Braulio Simancas fue majando toda esa cultura de sabores y mezclas que se definen desde la identidad para dar forma a un proyecto personal. Tras su experiencia en los fogones del Bahía del Duque regresa a su casa de siempre, a la cocina canaria.
[object Object]

Los Limoneros

  • Es de esos establecimientos que ha marcado una época. Desde hace más de treinta años su nombre se asocia con el de un lugar de categoría, al que suelen concurrir personalidades de la clase política y empresarial. Su propietario, Mariano Ramos, ha mantenido los valores de la cocina tradicional y del respeto al oficio, aún en los agudos tiempos de crisis, con un excelente género y un exquisito servicio de sala que le confieren un singular aire de distinción. 
[object Object]

Zumaque

  • «Si se puede imaginar una izakaya de fusión, con matices magistrales (el ceviche de curry rojo una delicia) es este local que tiene la marca inconfundible de Lucas Maes», dice la Guía Repsol sobre este local, ubicado en el cruce de las calles Puerto Viejo y La Verdad, en la zona antigua del Puerto de la Cruz. El chef apuesta por un espacio moderno y confortable, con generosa barra, y una cocina creativa y sorprendente con sugestivos toques asiáticos.
[object Object]

Mª José Plasencia y Raquel Navarro

  • Forman un tándem perfecto que, además, complementa a la perfección el trabajo de sus parejas, los hermanos Padrón. No se trata de simples acompañantes, sino de profesionales en constante formación y evolución que han sabido acompasar su tarea a las necesidades que la altura y la calidad de un restaurante como El Rincón de Juan Carlos han ido exigiendo, reivindicando la importancia del desempeño en la sala.
[object Object]

Rosalía Díaz

  • La suya es una causa muy limeña. Esta chef peruana se formó en su país natal de la mano del reconocido Gastón Acurio, en el Astrid y Gastón de Lima, y entró en España por la puerta grande, la del Lasarte de Martin Berasategui. Hace unos quince años que reside en la Isla, donde ha trabajado en restaurantes y hoteles de lujo, hasta que en abril de 2019 decidió dar forma a un proyecto propio, Qapaq, poderoso y noble, dando brillo y sabor en Los Cristianos.
[object Object]

Aqua Royal Sun Resort

  • Las magníficas vistas al océano y el ambiente que genera un espacio cuidado al detalle no sabrían igual sin la compañía de una deliciosa cocina. En este restaurante de hotel, el Royal Sun Resort -emplazado en la calle Los Geranios del núcleo de Los Gigantes-, todo resulta especial. Es uno de sus lugares imprescindibles para disfrutar de una experiencia gastronómica, con la propuesta de tres menús que brinda Lucas Maes: corto, degustación y largo.
[object Object]

Monkey Beach

  • «De Tenerife a Monkey, de Monkey al cielo», reza el eslogan de este emblemático lugar, que se encuentra justo encima de la playa de Troya, en Las Américas, y en el que se brindan hasta cuatro espacios diferenciados para todo tipo de planes: aperitivos, almuerzos, cenas, puestas de sol, cócteles… Con la compañía de unas vistas espectaculares al mar, una propuesta gastronómica con producto local como protagonista y la mejor música, el paraíso está cerca.
[object Object]

La Torre del Mirador

  • Este restaurante, enclavado en Costa Adeje, entre los hoteles Bahia del Duque y El Mirador, es un auténtico balcón sobre el Atlántico. Regentado por la familia Sides, su amplia carta ofrece al visitante una exquisita variedad de platos tanto nacionales como internacionales, logrando una perfecta mezcla entre sabores, texturas y presentación, y demostrando de esta manera el arraigado compromiso que este espacio mantiene con una cocina de identidad.