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Vivir en la calle en tiempos de Covid en Tenerife

El perfil de los sin hogar, según el estudio de Cáritas en 2021, es un varón, aunque aumentan las mujeres, español y en el Área Metropolitana, pese a que suben en el Sur

Una persona duerme en un asentamiento chabolista de Santa Cruz de Tenerife. Carsten W. Lauritsen

El informe anual de Cáritas, presentado esta misma semana, cifra en 2.738 personas las que se encuentran sin hogar en la Isla, casi mil más en el último año. El Cabildo recibe el estudio 'Exclusión residencial extrema en Tenerife en tiempos de Covid' que supone un diagnóstico demoledor sobre quienes viven en la calle, por qué y en qué les ha influido un factor tan determinante como la pandemia del coronavirus.


El segundo estudio de Cáritas sobre el sinhogarismo en Tenerife abarca todo 2021 y establece que 2.738 personas se encuentran en situación de exclusión residencial extrema en la Isla. Son casi mil más que en 2020 cuando eran 1.784, según el primer trabajo correspondiente al segundo semestre de ese año. La situación se debe de forma directa en el 42,8% de los casos (1.173 personas) a la crisis socioeconómica y sanitaria producida por la pandemia de la Covid-19. El trabajo científico responde a varias incógnitas: quienes viven en la calle, cuántos son, por qué y en qué medida les ha afectado un factor tan determinante como la pandemia.

El perfil de las personas sin hogar en Tenerife es el de un hombre, aunque aumentan las mujeres, de unos 45 años, español y asentado de forma mayoritaria en el Área Metropolitana, aunque suben los que están en el Sur.

Los equipos multidisciplinares de Cáritas han actuado sobre el terreno con métodos mejorados y más contacto con los afectados. Lo afirma la coordinadora de Acción Social de Cáritas, Úrsula Peñate, que ha dirigido el trabajo.

En el crecimiento de esta «lacra social» en Tenerife ha repercutido la pandemia del Covid-19, que ha limitado el acceso a los servicios administrativos, sociales y sanitarios. Estos últimos están cada vez más vinculados a unas tecnologías a las que esta población no tenía ni tiene acceso fácil.

El aumento de 1.384 a 2.738 personas sin hogar se da en todos los recursos analizados. En los datos de la Unidad de calle de Cáritas (de 797 a 1.257); en el servicio de Atención de los Ayuntamiento de Santa Cruz (683 a 856) y La Laguna (87 a 180); en el proyecto Base 25 (86 a 206) y en las iniciativas alojativas de la organización humanitaria (de 87 a 180).

Hasta un 37 por ciento viven directamente a la intemperie, pero también en albergues o centros de alojamiento nocturno (8,7 por ciento). Un 15,3 por ciento de afectados lo hace en alguna casa pero ya no en la suya porque las han perdido ya sea por desahucios o por no poder pagar la renta. Otro 15,8 por ciento se aloja en cabañas, chabolas, caravanas o cuevas.

Cáritas ha identificado que el 73,9 por ciento de estas personas son hombres, pero las mujeres son cada vez más y han pasado de representar el 20 por ciento en 2020 al 25 por ciento en 2021, y también sube entre las personas afectadas el colectivo trans.

Por municipios, el de Santa Cruz de Tenerife es en el que más personas sin hogar se han localizado, 953, seguido de Arona, con 441, La Laguna, con 442, Adeje, con 166, Puerto de la Cruz, con 134 y Granadilla, con 128.

Cáritas ha detectado en este estudio la persistencia y cronificación de la falta de vivienda, ya que el 62 por ciento de los afectados lleva más de un año sin casa y el 32 por ciento más de tres años.

El desempleo, la precariedad laboral, la falta de ayudas públicas, el agotamiento de la prestación por paro, los excluyentes requisitos para acceder al mercado inmobiliario, los desahucios y ejecuciones hipotecarias , la salud mental y las adicciones son algunos de los motivos que los propios afectados explican en primera persona como origen de su situación.

Este estudio también ofrece propuestas. Entre otras, la necesidad de un diagnóstico sobre las viviendas en cada territorio o que no se puedan realizar desalojos forzosos sin alternativa habitacional. También disponer de alojamientos provisionales y que las ayudas de emergencia municipales no se condicionen a periodos mínimos de empadronamiento.

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