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Tacoronte

Con San Isidro sale el sol

El pueblo de Tacoronte celebra con éxito la edición número 31 de su romería en honor al patrón de los agricultores y ganaderos

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Romería de San Isidro Labrador de Tacoronte. Carsten W. Lauritsen

Pese a que el mal tiempo había jugado alguna que otra mala pasada a los tacoronteros durante las celebraciones en honor de San Isidro Labrador, este domingo el patrón de los agricultores y ganaderos trajo buena suerte a las personas congregadas para celebrar su romería en el entorno de la iglesia de Santa Catalina.

Durante toda la mañana el cielo permaneció oscuro y alguna que otra gota de agua hizo su aparición, pero bastó con que la imagen del santo saliera del templo después de la celebración de una eucaristía en su honor para que el cielo de esta localidad del norte se despejara. El verano llegó de repente al ritmo de los tambores de los danzarines herreños que acompañaron al santo en su emocionante salida de la iglesia.

La romería de Tacoronte cumplió este año su edición numero 31 pero el alcalde de la localidad, Daniel Díaz, presumió de que es una de las más antiguas de las Islas. «Lo que sucede es que estuvo una década sin celebrarse», indicó. «El tiempo nos ha perdonado la vida hoy. El viernes pasado tuvimos que trasladar el baile de magos a la semana que viene pero el resto de actos los hemos hecho y han sido todo un éxito», celebró. En Tacoronte había ganas de fiesta. Como en otras muchas localidades, los festejos de este año son los primeros después de que la pandemia obligara a cancelar casi cualquier tipo de acto. «Hay mucho fervor por San Isidro en nuestro municipio precisamente por la tradición agrícola y ganadera tan rica que tenemos», añadió el edil.

Los alrededores de Santa Catalina recuperaron el ambiente festivo. No faltaron las tradicionales turroneras y otros vendedores ambulantes. Toda la zona, desde La Alhóndiga a la plaza que rodea del recién restaurado templo se visitó con los colores de la bandera canaria. Muchas de las viviendas también engalanaron balcones y patios para acoger a amigos y familiares.

Los animales –las cabras, ovejas y por supuesto las vacas– fueron los otros protagonistas de la mañana. Guiados por sus propietarios, desfilaron delante del santo para ser bendecidos por el sacerdote, que lanzó sobre ellos agua bendita.

Los mejores trajes

Entre los asistentes mejor ataviados estaban Carmen y Carmelo, de Candelaria. «Realmente vamos a todas las romerías que podemos porque nos encantan las tradiciones». De hecho, ni siquiera tienen claro cuántos trajes típicos atesoran actualmente en su casa. «Tenemos un arcón lleno», dijo Carmen. «Puede que haya más de veinte, seguro», añadió Carmelo. En esta ocasión ella llevaba un traje de campesina de finales del siglo XIX y principios del XX y él iba ataviado de mayordomo de Garachico.

Asimismo, y como no podía ser de otra manera, desde las carretas participantes en la comitiva se repartió vino del país, carne, pan y los tradicionales huevos guisados a todos los visitantes.

Al finalizar el recorrido festivo hubo espacio también para la fiesta de la mano de los grupos que amenizaron la verbena en el exterior de la iglesia de Santa Catalina.

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