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Una de cada tres tinerfeñas de 65 años ha sufrido violencia de género durante medio siglo

Un estudio del Cabildo de Tenerife revela que más de la mitad de las mujeres mantuvo relaciones sexuales con su pareja por mieda

Dos mujeres mayores pasean por la calle en una imagen de archivo. E. D.

Conocer la situación de las mujeres mayores de 65 años víctimas de la violencia de género en la Isla y proponer las acciones necesarias para combatirla. Es el sentido del estudio de la ULL, encargado por el Cabildo, que diagnostica, cuantifica y analiza la lacra social entre las féminas de ese segmento de edad atendidas por la unidad especializada del Instituto Insular de Atención Social y Sociosanitaria de Tenerife (IASS). En muchos de los casos, uno de cada tres –el 32,5% de las encuestadas– han pasado medio siglo en medio de esas situaciones de violencia machista durante la convivencia diaria con su maltratador. Falta un trabajo más detallado y global, pero las expertas reconocen «un problema estructural» que puede haber afectado desde hace décadas y afecta aún hoy a varias generaciones de tinerfeñas.

La consejera insular de Acción Social, Marián Franquet, presenta el informe, una iniciativa que, asegura, «desvela cuestiones que sabíamos, pero necesitábamos cuantificar para poder actuar». Franquet incide en la idea de diferenciar los casos según e perfil colectivo porque «no se puede tratar igual a una mujer de 20 años víctima de violencia de género que a una de 65, porque son realidades e historias muy diferentes, que necesitan herramientas específicas».

Proyecto Gaia

Marián Franquet hace hincapié en la necesidad de contar con esta herramienta «para empezar a diseñar programas y actuaciones concretas y trabajar para facilitar su acceso a los servicios especializados en violencia de género». Destaca también que es el primer paso del proyecto Gaia, una iniciativa integral dirigida a las mujeres mayores que incluye talleres y actividades relacionadas con la autoestima, la participación, la brecha digital y el empoderamiento». La consejera de Igualdad y Prevención de la Violencia de Género, Priscila de León destaca un trabajo enmarcado en el programa Conecta Mayores que busca mejorar el bienestar de estas personas. Además proporciona las bases para incorporar a las mayores de 65 años en la estrategia para combatir la violencia de género a través de la Red Insular para la Igualdad de Género Tenerife Violeta.

La experta

La profesora de Sociología de la Universidad de La Laguna (ULL) y coordinadora del estudio, Marta Jiménez, detalla la investigación, desarrollada en tres bloques. Una encuesta a 40 usuarias atendidas por el IASS, el relato de cuatro experiencia concretas y la consulta a colectivos, asociaciones e instituciones. El trabajo desvela problemas estructurales como la socialización bajo el franquismo, la invisibilización de la violencia y la escasa accesibilidad a recursos institucionales que amplía su vulnerabilidad «por mujeres y mayores». Todas han estado sometidas a las distintas manifestaciones de la violencia machista: física, psicológica, sexual y económica.

«Necesitábamos un trabajo así para poder actuar de manera eficaz y adecuada»

Marián Franquet - Consejera de Acción Social

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Represión y opresión.

La investigadora recuerda que al colectivo se les enseñaba a asumir la represión y la opresión durante el franquismo. «El 85 por ciento de las encuestadas reconoce que la violencia comenzó a producirse prácticamente desde el inicio de la relación y se fue agudizando con el tiempo», explica Jiménez. Solo el 52,5 por ciento llegó a denunciar su situación.

El informe desvela que más de la mitad de las mujeres mantuvieron relaciones sexuales con su marido por miedo a lo que pudiera hacerle si se negaban y el 60 por ciento estaban excluidas de la toma de decisiones económicas. Más de un tercio de las parejas o exparejas se apropiaban del dinero de ellas, y casi un 30 por ciento de su patrimonio». El estudio constata que otras víctimas son los hijos porque «han vivido múltiples situaciones de violencia».

Propuestas.

Entre las conclusiones están la necesidad de mejorar la detección de las situaciones de violencia de género y maltrato hacia estas mujeres, facilitar su acceso a los servicios especializados y reforzar la coordinación interdisciplinar e interinstitucional a nivel comarcal. También la importancia de combatir las situaciones de pobreza material, aislamiento social y de vivienda, así como desarrollar planes de acción singulares para las mujeres mayores afectadas por factores de vulnerabilidad que interactúan con la edad y el género. Por ultimo se recomienda incorporar a los hijos adultos que han sido también víctimas de la violencia.

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