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joyas del patrimonio | Los BIC de la capital (XX)

Casa Mascareño

Declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento por Decreto de 1 de julio de 2008

Casa Mascareño, en la actualidad tras su rehabilitación. | | ARKHAPOLIS

La Casa Mascareño, situada en el barrio Buenavista, entre las calles Doctor Salvador Pérez y Fermín Morín, al lado del Centro de Salud de la Avenida Venezuela, fue mandada a construir en 1935 por Carmelo Mascareño en medio de su finca de plataneras.

La vivienda de dos plantas y semisótano está considerada la obra maestra del arquitecto José Blasco Robles (Almería, 1904 - Madrid, 1986), pues la estética del edificio constituye un claro ejemplo de arquitectura doméstica racionalista, basada en una sencillez hasta ahora desconocida que guardaba un orden en la distribución de las líneas, donde nada era superfluo y todo tenía su sentido y utilidad, pues rechazaba cualquier elemento que procediera del esquema clásico como las cornisas, balaustradas, columnas, frontones, etc.

Los materiales empleados en su estructura, en los pilares y en la cubierta plana son de hormigón armado, a la vez que utiliza bloques prefabricados en los muros ya que ofrecían mayor capacidad de resistencia, diafanidad en espacios interiores y facilidad en la construcción. Además, utilizó carpintería metálica, persianas abatibles en las ventanas, distintos modelos de pavimentos en cada una de las habitaciones y variedad de azulejos en los cuartos de baño.

En el interior del edificio destaca la articulación existente entre el hall y el comedor, dos espacios conexos, libres, a los que se accede a partir de la entrada (sin vestíbulo).

El inmueble se ha convertido en Casa de la Juventud con zonas polivalentes, aulas y salas de informática

Blasco Robles crearía un edificio adaptado al clima de las islas con la correcta orientación de las habitaciones y la ubicación de la puerta principal en la fachada oeste o de poniente, bajo un pequeño porche de entrada al que se accede salvando un desnivel de cinco escalones.

Además, las dos grandes ventanas de la planta baja, que corresponden al salón y al comedor, se encuentran en las esquinas norte y sur, mientras que las dos ventanas de la planta alta, que pertenecen a los dormitorios, una de ellas también se encuentra en la esquina sur. La terraza se desarrolla sobre el forjado de la planta baja, dotándola de un voladizo sostenido por tirantes metálicos.

El organismo internacional Docomomo, que estudia las obras arquitectónicas contemporáneas más destacadas de Europa, la ha considerado una de las principales piezas españolas de estilo racionalista.

Rehabilitación

Cuando en 1980 los herederos de Mascareño vendieron la finca a la empresa Canarias de Edificaciones sería adquirida por el Ayuntamiento. A partir de este momento la vivienda comenzaría a sufrir un alarmante deterioro, pues fue convertida en almacén de una obra colindante, donde se depositaban todo tipo de utensilios y herramientas, así como en refugio de indigentes, produciéndose un incendio en la segunda planta, debido a la quema de un colchón.

Estos sucesos darían lugar a que fuera declarada en estado de abandono, puesto que lo único que quedaba en pie eran sus elementos estructurales, ya que el resto había sido desvalijado por los amigos de lo ajeno.

Debido a las reiteradas denuncias vecinales, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife procedería a sellar los huecos de las ventanas y las puertas y pintaría la planta baja del edificio.

En 2019, el Ayuntamiento capitalino sacó a licitación la rehabilitación integral de la Casa Mascareño con el fin de lograr un centro de acción cultural urbana para los jóvenes del distrito Salud-La Salle.

Para integrarla al uso público fue necesario lograr espacios de mayor tamaño del que tenían las habitaciones originales, prolongar la escalera principal hasta el sótano y colocar un ascensor hasta la tercera planta, para dar cumplimiento a la normativa de accesibilidad. También se han acondicionado los jardines que ocupan el espacio exterior.

Esta Casa de la Juventud, situada en el centro del barrio de Buenavista, dispone de zonas polivalentes, salas de informática, aulas para impartir talleres, espacios para ensayos, grabaciones musicales o bailes... Todas las dependencias están dotadas del equipamiento acorde con la finalidad de su uso.

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