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La Matanza de Acentejo ya es una villa histórica

El Consejo de Gobierno de Canarias concede esta mención honorífica al municipio norteño, que quedará incorporada a su escudo heráldico

El barranco de Acentejo, en La Matanza. El Día

La Matanza de Acentejo ya es oficialmente una villa histórica. Un reconocimiento, aprobado por el Consejo de Gobierno de Canarias, que ahora podrá incorporarse al escudo heráldico de este municipio del norte de Tenerife, donde residen 9.114 habitantes. Este título pone en valor la importancia de esta localidad en la historia del Archipiélago, debido a un hecho que ocurrió en mayo de 1494 y que da nombre a esta localidad de la comarca de Acentejo: la matanza de conquistadores castellanos tras una emboscada de los aborígenes guanches.

La batalla de Acentejo, la gran victoria guanche durante conquista de Tenerife, liderada por el Adelantado Alonso Fernández de Lugo, se desarrolló en el barranco que le da nombre y que está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) desde el año 2007 con la categoría de sitio histórico. En esa declaración se destaca que el barranco de Acentejo «sirvió de escenario a un acontecimiento fundamental para la conquista de la isla a finales del siglo XV, la batalla de Acentejo o La Matanza, ocurrida a finales de mayo de 1494, que obligó a la retirada de las tropas castellanas y a posponer su triunfo definitivo hasta 1496».

El Consejo de Gobierno de Canarias concedió la semana pasada al municipio norteño el título de villa histórica y autoriza la incorporación de dicha distinción a su escudo heráldico. Este distintivo, que fue solicitado por el Ayuntamiento de la Villa en 2021, se ha concedido «una vez que la Comisión Heráldica de la Comunidad Autónoma ha emitido un informe favorable». El Gobierno matancero celebra que se haya atendido su requerimiento, «concluyendo con ello de forma exitosa un proceso que no hace otra cosa que hacer justicia al devenir y la identidad de nuestro municipio, al tiempo que brinda oficialidad a una condición colectivamente sentida y aceptada dentro y fuera del municipio».

El Barranco de Acentejo fue declarado BIC, con la categoría de sitio histórico, en el año 2007

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En esta concesión, el Ejecutivo canario informa de que ha aplicado «el procedimiento para otorgar títulos a los municipios, así como para la incorporación de los citados títulos en el escudo municipal, que se prevé en la Orden de 15 de noviembre de 1990, de la Consejería de la Presidencia del Gobierno de Canarias». Esa orden regula la aprobación, por parte de la Comunidad Autónoma de Canarias, de escudos heráldicos, blasones y banderas de las islas y municipios del Archipiélago, así como «los expedientes que se tramiten para la concesión a las Corporaciones Locales de tratamientos, honores y distinciones, y para el otorgamiento a islas y municipios de títulos, lemas y dignidades».

El nuevo escudo de La Matanza de Acentejo

El nuevo escudo de La Matanza de Acentejo El Día

El escudo matancero: banot y ballesta

El escudo heráldico de La Matanza de Acentejo fue aprobado por orden de la Consejería de Presidencia del Gobierno de Canarias el 30 de noviembre de 1987, y publicado en el Boletín Oficial de Canarias el 14 de diciembre de ese mismo año. La Matanza de Acentejo está representada por un escudo partido, con dos bastones cruzados sobre una ballesta; tres racimos de uvas de oro, dos arriba y uno abajo, y una corona real cerrada. El primer cuartel simboliza la batalla librada en 1494 en el barranco de Acentejo, donde los guanches (representados por los bastones o banots) derrotaron a los castellanos (evocados por la ballesta), quienes sufrieron una matanza que dio nombre al municipio de Acentejo. Los racimos de uvas aluden a la importante producción vitivinícola de la zona. A partir de ahora incorporará, como por ejemplo el escudo de Santiago del Teide, “bajo la punta una cinta de plata con la leyenda en sable y en letra mayúscula del título de Villa Histórica”.

La Comisión Heráldica de la Comunidad Autónoma de Canarias abordó este reconocimiento en la sesión celebrada el 10 de febrero de 2022. Esa entidad fundamenta el otorgamiento del título de «Histórica» a la Villa de La Matanza de Acentejo en que, tradicionalmente, la concesión de estas distinciones honoríficas municipales ha ido aparejada al reconocimiento y proclamación de sucesos de gran importancia, «que merecen ser recordados en los textos históricos, y cuya trascendencia se puede circunscribir al propio ámbito local o exceder del mismo». La batalla de Acentejo es la clave de este título, que también ostenta la vecina localidad de La Victoria de Acentejo.

Esta distinción obliga al municipio de La Matanza a «adherir a su escudo heráldico, bajo la punta, una cinta de plata con la leyenda en sable y en letra mayúscula del título de Villa Histórica». Desde el Gobierno local (PSOE) señalan que habrá «un periodo lógico de transición» entre los nuevos escudos, ya que se aprovechará el cambio de denominación para elaborar «un diseño más depurado y un ajuste más correcto a las reglas heráldicas».

Siendo la batalla de Acentejo un hecho clave en la conquista de Tenerife y en la historia de Canarias, no existen demasiadas certezas sobre lo ocurrido a finales de mayo de 1494 en el entorno del barranco de Acentejo. Francisco Javier León Álvarez señala en su obra La batalla de Acentejo: entre la historia y la leyenda, editada 2008, que «son muchos los autores que ofrecieron a lo largo de los siglos referencias a la misma, unos con más detalles que otros, pero todos coincidiendo en un factor importantísimo: no son coetáneos al suceso, es decir, escriben sobre él en fechas posteriores, en unos casos de oídas sobre noticias referentes a la misma, otros por encargo ofreciendo en sus trabajos datos históricos que no son más que una copia de esas primeras referencias y otros muchos imaginando sobremanera cómo se desarrolló la batalla, con detalles que son imposibles de corroborar».

El Consistorio matancero celebra la concesión de un recononcimiento que pidió en el año 2021

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León Álvarez destaca en esa obra que para la ubicación de la batalla, entre los actuales municipios de La Matanza de Acentejo y La Victoria de Acentejo, fue clave «la investigación realizada por Juan Bethencourt Alfonso a finales del XIX para tratar de esclarecer el marco geográfico exacto en el que se produjo la batalla, cuestionando los planteamientos precedentes y aportando novedades al estudio con el trabajo de campo».

En la segunda parte de este libro de la Editorial Gárgola Despierta se realiza un análisis comparativo entre la batalla de Acentejo y otras dos muy significativas en la historia mundial: la de Las Termópilas, en el 480 a. C. en Grecia, y la de Roncesvalles, en el año 778. «En las tres el condicionante geográfico, en un caso barranco y en los otros un desfiladero y una garganta, juega un importantísimo papel, sin olvidar la mezcla de historia y leyenda que rodeó a dichos acontecimientos, las estrategias militares que se ejecutaron y el interés que posteriormente el arte mostraría sobre estas batallas», advierte el autor.

En el bando guanche, que se enfrentó a las tropas de Alonso Fernández de Lugo, se destaca la figura de Bencomo, mencey de Taoro. Turismo de Tenerife recuerda en su web que «durante la conquista, el menceyato de Taoro estaba gobernado por Bencomo. Desde su territorio, que ocupaba la Villa de La Orotava, La Victoria de Acentejo, Santa Úrsula, Puerto de la Cruz, Los Realejos y San Juan de la Rambla, lideró las fuerzas aborígenes que se opusieron a la invasión castellana, lo que le valió el sobrenombre de Rey Grande. Falleció durante la Batalla de La Laguna, frente a las tropas del gaditano Alonso Fernández de Lugo. Su hijo Bentor le sucedió como mencey e ilustró, con su trágica historia, la fatalidad que supuso la conquista para el pueblo guanche. Al verse derrotado por los españoles tras la batalla de la Victoria de Acentejo, se lanzó al vacío desde lo alto del barranco de Tigaiga, en Los Realejos. Allí se le recuerda con una escultura ubicada en el mirador de El Lance».

La periodista y escritora Nieves Concostrina definió esta batalla como El triunfo del ingenio guanche en su espacio Acontece que no es poco, que se emite en la Cadena Ser. Con su peculiar estilo, subraya que «los castellanos salieron malparados, muy malparados, porque infravaloraron el genio y, sobre todo, el ingenio guanche y pasó lo que pasó: la famosa batalla de Acentejo». Una victoria en la que la emboscada, el factor sorpresa y los palos y piedras de los guanches pudieron con la superioridad en armamento, medios y hombres de los castellanos. Una victoria que cambió de bando el 25 de diciembre de 1495, semanas después de la batalla de La Laguna, que ya habían ganado los castellanos, y que ha pasado a la historia como La Victoria de Acentejo, el nombre del municipio situado al oeste de La Matanza.

Desde el punto de vista arqueológico, el barranco de Acentejo, que ahora da categoría de Villa Histórica a La Matanza, tiene un gran interés, especialmente la zona del risco de La Sabina, también declarada BIC en febrero de 2004. El decreto de protección del barranco de Acentejo, o de San Antonio, señala que «las numerosas cuevas naturales que se abren al cauce constituyen un modelo característico de hábitat; mientras que las cavidades peor acondicionadas o situadas en puntos de más difícil acceso podrían haber sido utilizadas como nichos funerarios. La mayoría de las cuevas situadas por encima de la autopista del Norte han sido reutilizadas con fines ganaderos o como cuartos de aperos, y la mayor parte de su relleno arqueológico se ha perdido. No obstante, constituyen un modelo paradigmático del hábitat prehistórico del norte de Tenerife».

En el año 1494

Este reconocimiento se fundamenta en la matanza de Acentejo, en 1494, cuando los conquistadores fueron derrotados por los guanches, «quienes aprovechándose de las condiciones de un terreno que conocían muy bien, acorralaron y atacaron a los castellanos en el barranco de Acentejo»

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