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Las balsas de Tenerife mantienen un «aceptable» 33% de su capacidad total

El consejero insular del sector primario, Javier Parrilla, hace un balance «positivo» porque en años anteriores se llegaba a estas alturas del año a menos del 30% de media

Balsa de San Antonio, ubicada en el municipio de La Matanza, en una imagen de archivo. Carsten W. Lauritsen

Las balsas de la Isla almacenan 1.628.618 metros cúbicos de agua, el 33% de su capacidad total. Una cifra que el consejero insular del sector primario, Javier Parrilla, valora como «aceptable» ya dentro del trimestre final de 2021, al compararla con el «27% o 28%, en todo caso menos del 30%, que se alcanzó de media a estas alturas en los últimos años». Parrilla añade: «No ha llovido como el otoño pasado, que fue muy bueno». De hecho, indica, «si hubiera sido similar, tendríamos garantizado el agua hasta el próximo verano».

Parrilla participaba el pasado viernes en el Consejo de Administración del Consejo Insular de Aguas de Tenerife (Ciatf). A su término, valoraba para El Día: «La situación del almacenamiento de las balsas de la Isla, dependiente de la empresa Baltén, está un 6% por encima respecto a la misma fecha del año pasado». El total de almacenamiento asciende a ese señalado 33%, 1,6 millones de metros cúbicos. «Más que en 2020, pero en los niveles de 2019, que dio un buen inicio de año», valora el consejero.

Cabe recordar que las balsas lograban alcanzar el 87% de su capacidad en el primer trimestre del año como consecuencia de las lluvias y al aumento de la generación de agua regenerada, de galerías y pozos y desalada. Ya a finales de enero y febrero se habían superado los niveles históricos de estas instalaciones, una red de 21 embalses repartidos por la Isla.

Parrilla recuerda que «no ha llovido este año. Pasaron el Cristo y el veranillo de San Miguel y habrá que mirar al cielo a la espera de precipitaciones, pero también planificar». Apunta que «de haber llovido estos mes como el año pasado tendríamos garantizado el agua hasta el verano que viene».

Cree que «mantenemos el tipo por el agua regenerada y la redistribución de las minerales en el Nordeste o el Sur». Resalta que «en el Norte contamos ya con un aporte de almacenamiento de la recién puesta de nuevo en funcionamiento balsa de Llanos de Mesa, en San Juan de la Rambla». Tras las obras de acondicionamiento almacena ya 8.200 metros cúbicos del total de 75.000.

Resulta clave garantizar al agua de regadío. Señala el consejero que «tenemos que ir al mercado a para cubrir el servicio público». Al respecto, anuncia «inminentes» medidas correctoras ante el elevado precio por el consumo de una electricidad que es fundamental en procesos imprescindibles como el bombeo o la desalinización. «Ya tenemos una primera financiación para establecer un equilibrio energético en el consumo de Baltén», explica. El camino «es la instalación de placas solares, proceso en el que trabajamos. Tenemos cuatro proyectos constructivos con ficha financiera».

Insiste Parrilla en una idea: «Nuestra preocupación se centra en suministrar agua de calidad, pues de nada sirve tenerla almacenada si es inapropiada para los cultivos». El consejero insular de Agricultura, Ganadería y Pesca apostilla: «Nos han propuesto comprar aguas muy salinizadas y las hemos rechazado. Ya tenemos problemas de flúor en el norte de la Isla».

En el mismo sentido expone que «nos preocupan de manera especial dos zonas en las que tenemos tensiones hídricas». Por un lado, «el oeste, donde se realizan obras para obtener aguas de calidad con intervenciones en las estaciones depuradoras comarcales, que aportarán al sistema agua regenerada»; por otro, la Isla Baja, «donde esta solución no la podremos poner en marcha al no estar implantada la depuración comarcal». Y subraya: «Seguimos contando con los aportes de la desaladora de La Monja, de la que almacenaremos las aguas sobrantes».

Otro ámbito de trabajo son los tomaderos, porque, valora Parrilla, «hay que insistir en la recuperación de agua». Reconoce la escasa efectividad de algunos, porque «el agua corre por el barranco con mucha suciedad». Aporta el ejemplo positivo del situado a la altura de la Escuela de Idiomas, en Santa Cruz, que lleva agua hasta Tegueste. En el otro lado, el del barranco de Ruiz, entre La Guancha y San Juan de la Rambla, con un acceso muy complicado. «Pero la idea se mantiene», resume.

El consejero insular concluye: «Soy optimista, pero con cautela. La estrategia del agua regenerada –aguas residuales previamente depuradas y tratadas– funciona y garantiza estabilidad en el suministro a la agricultura insular».

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