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El Tanque instalará una plataforma suspendida en el mirador de La Atalaya

La alcaldesa, Esther Morales, señala que su modelo es el mirador de Abrante, en La Gomera

Mirador de La Atalaya, en El Tanque

Mirador de La Atalaya, en El Tanque

El Ayuntamiento de El Tanque quiere relanzar el fallido mirador de La Atalaya, cuya cafetería lleva casi 20 años cerrada, con la mejora de su accesibilidad y la creación de una plataforma acristalada y suspendida en el aire que atraiga visitas y dé viabilidad al negocio. La alcaldesa tanquera, Esther Morales (PSOE), confirma que el proyecto de mejora de este mirador ya está en manos de Gesplan y que su modelo está en «el mirador de Abrante, en La Gomera».

La pasarela, que se desplegaría sobre unas espectaculares vistas del casco histórico de Garachico y la Isla Baja, cumpliría la función de nuevo atractivo, que se completará con la dotación de una zona de aparcamientos y algún sistema de acceso para personas con movilidad reducida y mercancías.

Esther Morales explica que «se barajan diversas opciones» para resolver las dificultades de acceso, como por ejemplo un ascensor que, al estilo de un funicular, permita acceder desde la calle hasta el mirador, salvando el sinuoso camino empedrado.

Los tres grandes problemas del mirador de La Atalaya son la lejanía, la accesibilidad y la falta de aparcamiento. Para llegar a La Atalaya desde Garachico es necesario conducir durante casi nueve kilómetros por la sinuosa y deteriorada carretera TF-421, la subida de Las Cruces, o dar un gran rodeo de casi 13 kilómetros por Icod de los Vinos, San Juan del Reparo y El Tanque. Al llegar a la calle La Atalaya, que es estrecha y sin salida, no hay ni una plaza de aparcamiento reservada para acudir al mirador, que sólo es accesible a pie tras bajar unos 150 metros por un camino no apto para sillas de ruedas, carritos de bebé ni personas con movilidad reducida.

El municipio norteño ha invertido casi 50.000 euros en la redacción del proyecto técnico

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Este nuevo proyecto pretende acabar con dos de esos tres problemas: la accesibilidad y el aparcamiento. Respecto a la distancia, se pretende compensar con el atractivo que ejercerá la pasarela, tal y como ocurre en el citado mirador de Agulo. Tras la negativa de algunos de los propietarios de los terrenos más cercanos, el Consistorio trabaja en la adquisición de terrenos anexos a la TF-421. En el caso de que estuvieran muy alejados, se baraja la alternativa de ofrecer un servicio de transporte entre el estacionamiento y el mirador, al estilo del clausurado Sunset 290, en La Orotava.

«Queremos que el mirador se convierta en un polo de atracción, para que la gente esté dispuesta a venir a este rincón de la Isla, algo que beneficiará a El Tanque, pero también al resto de la comarca», apunta la alcaldesa. Junto al ecomuseo de El Tanque y el reabierto mirador de Lomo Molino, el mirador de La Atalaya aspiraría a convertirse, 20 años después, en atractivo para el turismo.

Mirador de La Atalaya, en El Tanque María Pisaca

El mirador de La Atalaya ofrece unas de las mejores vistas del casco histórico de Garachico, el roque y la costa de la Isla Baja. Es un maravilloso balcón sobre el océano Atlántico, dotado con una fotogénica plataforma de madera que permite disfrutar de un entorno de gran belleza y valor etnográfico, pues se ubica en unos antiguos lavaderos. Se trata de un lugar de gran belleza, construido con buenos materiales y servicios, pero costó 400.000 euros de dinero público y ya ha cumplido 19 años con sus instalaciones cerradas.

El exalcalde de El Tanque Román Martín anunció en 2013 que lo transformaría en el primer albergue rural municipal y que estaría listo antes de 2014. Aquella idea se descartó muy pronto y sí se ejecuta en el mirador del Mazapé, en San Juan de la Rambla, que contaba con mejores condiciones para ese uso. La última vez que alguien planteó la posibilidad de poner en servicio este mirador-cafetería fue en enero de 2017. Román Martín anunció que el mirador abriría sus puertas «por primera vez después de 15 años de espera», pero tampoco se hizo realidad. El proyecto actual, encomendado a Gestur por casi 50.000 euros, es la última esperanza para La Atalaya.

Casi 20 años de cierre

La cafetería del mirador de La Atalaya cumplirá 20 años cerrada en 2022. Toda la instalación costó unos 400.000 euros y, pese a que el Ayuntamiento lo ha intentado en varias ocasiones, el negocio nunca ha podido adjudicarse. Incluso se llegó a plantear su reconversión en un albergue para senderistas. El proyecto encomendado a Gesplan pretende mejorar su atractivo y darle viabilidad y accesibilidad.

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