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Juicio al exjefe de contabilidad del Recinto Ferial | Segunda sesión

La auditora Violeta Yanes: «Había un agujero contable de 124.000 euros»

Testigos y peritos coinciden en que el asiento de pagarés vencidos que hizo el acusado no tenía sentido alguno | Según el actual gerente, Ignacio Pintado desconocía la deuda

El acusado de malversación de caudales públicos y falsedad documental.

La auditora Violeta Yanes aseguró que «no sé si se llevó el dinero, pero el agujero contable era de más de 124.000 euros» en las cuentas del Recinto Ferial de Tenerife, empresa pública del Cabildo. Esta profesional fue contratada para hacer una valoración de las cuentas de dicha sociedad mercantil y le sorprendió mucho que en una cuenta de Tesorería, la «578», hubiera numerosos pagarés que no se habían cobrado desde hacía 14 o 16 años, que sumaban una significativa cantidad de dinero. Cuando le preguntó por este asunto al ahora acusado de malversación de caudales públicos y falsedad documental, Ignacio Castillo, la respuesta de este no le pareció del todo clara.

Según Yanes, contestó que eran pagarés muy viejos, que no sabía, que deberían estar en otra cuenta de contabilidad y que lo iba a mirar. Así lo planteó dicha mujer en la segunda sesión del juicio con Jurado que se sigue en la Audiencia Provincial por desfalco en la sociedad pública Recinto Ferial, donde figura como investigado el exjefe de Administración y Contabilidad.

Tras dicho episodio, Violeta Yanes acudió al despacho del entonces gerente, Ignacio Pintado Mascareño, y de la persona encargada de Recursos Humanos, donde los informó de que había importes «grandes» de dinero en pagarés sin cobrar. «Ambos se miraron», expuso la auditora, y le volvieron a pedir que se los explicara. Yanes les señaló que había pagarés pendientes de cobrar desde hacía más de doce años.

A esta encargada de revisar los procedimientos contables también le llamó la atención lo que, según ella, ocurrió después. Presuntamente, indicó Yanes, el ahora acusado incorporó una anotación contable con los pagarés que no había cobrado desde el año 2001 o 2003, pero al apartado de efectivo de la empresa, es decir, el dinero del que se dispone de forma habitual para gastos de urgencia o el cambio en las taquillas. Por ese motivo, ese apartado daba una cantidad global de 128.000 euros. Ante esa situación, Violeta Yanes hizo un arqueo de caja para saber de forma exacta cuánto dinero en efectivo tenía la empresa. Y había 4.000 euros.

Según el gerente, el acusado firmó un papel en el que reconoció que dejó irregularidades

Movimientos sospechosos

Dicha auditora, al igual que los dos empleados del departamento de Administración y Contabilidad, Estrella y José, y el actual gerente nunca comprendieron por qué Ignacio Castillo decidió llevar a la cuenta «578» los pagarés acumulados desde hacía más de 12 años, ya que, según el Plan General de Contabilidad, la adecuada para ello es la «431». Pero, hasta ese momento, en ninguna auditoría de la empresa o del Cabildo se había puesto salvedad alguna a dicho proceder. Yanes también se preocupó, ya que «si llevaba una década sin arreglarlo, ¿cómo lo iba a arreglar en 15 días?». Y es que ese era el tiempo que faltaba para que Castillo se jubilara. Según Yanes, en los días en que trabajó en la auditoría, le costaba mucho que el exjfe de Contabilidad le entregara la documentación que solicitaba.

El actual gerente de Recinto Ferial, Ignacio Domínguez, que hoy en día también dirige personalmente Administración y Contabilidad, afirmó que Castillo actuaba en su área con «casi autonomía plena», puesto que a Pintado «no le gustaba la asignatura de Contabilidad». En palabras de Domínguez, cuando llegó el momento de su jubilación, el hoy acusado llegó a pedir al exgerente que si podía seguir colaboando desde su casa, mediante conexiones por ordenador en remoto; algo a lo que Pintado se opuso. Según el actual gerente, esa situación hubiese supuesto «una anomalía tremenda».

El responsable de la sociedad tuvo dudas entre 2013 y 2016 sobre el control del dinero en efectivo

Frente a lo expresado en la primera sesión del juicio por el investigado, el mencionado testigo comentó que Ignacio Castillo firmó un documento en el que renunció a parte de la prima de gratificación por jubilación (unos 6.000 euros aproximadamente) para compensar algunas irregularidades contables que el hoy acusado presuntamente había cometido, como «falta de documentos que justificaran» los descuadres contables.

Tres meses después de la jubilación del investigado, Ignacio Pintado, ya fallecido, presentó la denuncia por desfalco en las cuentas. El Consejo de Administración de Recinto Ferial destituyó a dicho gerente, supuestamente, por «pérdida de confianza».

«Anímicamente destrozado»

Domínguez afirmó que en los meses siguientes habló varias veces con Pintado y lo encontró «anímicamente destrozado», puesto no sabía cómo se había llegado a tal situación de descuadre en las cuentas. Pero entre 2013 y 2016, Pintado sí empezaba a tener dudas sobre «el manejo de efectivo». Y es que por aquella época surgió el desfalco que afectó a otra sociedad insular, Sinpromi. De forma concreta, el exgerente tenía inquietud sobre si el control de las cantidades en efectivo que se ingresaban era suficiente y si había alguna manera de reducir esos movimientos.

Para Domínguez, el exgerente ya fallecido nunca le comunicó que hubiera pagarés antiguos y que el montante de esos impagos pusiera en riesgo de disolución a Recinto Ferial de Tenerife. Para el actual directivo, lo lógico es que, en el año en que se vence el pagaré, dicho documento se pase a pérdidas. Y así no hay riesgo de acumular una deuda excesiva.

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