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Agricultura | Terrenos abandonados

La pandemia y el auge del aguacate dan un respiro al campo norteño

Javier Parrilla espera que el Mapa de Cultivos refleje en el futuro un frenazo en el abandono

Un agricultor en una huerta de papas bonitas en Icod el Alto, en Los Realejos. E. D.

Los efectos colaterales de la pandemia del coronavirus, que han generado un aumento en las pequeñas explotaciones de autoconsumo o de complemento de rentas, y el crecimiento del cultivo de aguacates han dado un respiro al campo tinerfeño, que ve frenada la tendencia al abandono de zonas de cultivo, según reconoce el consejero insular de Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo de Tenerife, Javier Parrilla. Dice el refrán que no hay mal que por bien no venga y, tras los desastrosos efectos del Covid-19 en la economía, aparecen algunos brotes verdes en el sector primario, en forma de una modesta vuelta al campo que ya es habitual en contextos de crisis en Canarias.

El consejero insular de Agricultura, Javier Parrilla. | | E.D.

«Es cierto que hemos visto que hay gente que tenía sus parcelas o sus fincas familiares abandonadas y que, debido a los expedientes de regulación temporal de empleo (Ertes) y a la incertidumbre económica, ha vuelto a plantar para autoconsumo o para producir algún complemento a la economía familiar», detalla Parrilla. El consejero espera que el próximo Mapa de Cultivos que elabora el Gobierno de Canarias, que será el primero desde 2016, pueda reflejar ese cambio de tendencia en una isla que hace cinco años contaba con casi 21.000 hectáreas de terreno cultivable abandonado y apenas 18.117 hectáreas en explotación, con la platanera como cultivo mayoritario (3.934 hectáreas), seguido de la viña (3.193 Ha.) y las papas (2.358 Ha.).

Agricultor no profesional

Ese frenazo al abandono tiene mucho que ver con el llamado agricultor no profesional, que atiende sus terrenos para generar un complemento a la economía familiar o simplemente dedica su producción al autoconsumo. «Se ha visto que, principalmente en las medianías, la gente retomó el cultivo de la huertita propia durante el confinamiento y en los meses posteriores, y eso ha generado también una actividad económica mediante la compra de semillas e insumos», indica el consejero de Agricultura. La puesta en explotación de huertos familiares se dejó notar, por ejemplo, en la masiva compra de semilla de papa blanca.

El papel de estos pequeños agricultores no profesionales, que han contado con más tiempo para volver al campo, se ha visto complementado con las apuestas de grandes productores que en Fasnia, por ejemplo, han hecho una gran inversión en la mayor explotación de fresas de Canarias; han ampliado terrenos para el cultivo de papa negra yemahuevo, o han querido crecer, en la medida de sus posibilidades». Un crecimiento que en el sector de la papa ha generado algunas pérdidas a causa, paradójicamente, de una buena cosecha que saturó el mercado.

Riesgo de incendios

Respecto al riesgo de incendio que pueden suponer los terrenos de cultivo abandonados, Parrilla advierte de que ese peligro no se limita a las fincas, «sino también a los terrenos que bordean las viviendas, que pueden incrementar los niveles de riesgo». Al menos en las medianías del norte de Tenerife, el consejero entiende que los terrenos baldíos no suponen un factor clave respecto a los incendios, «máxime cuando se están dando fuegos que, aparentemente, son provocados por algunas personas».

«Más que pensar en incendios, lo que me preocupa de un terreno agrícola abandonado es, precisamente, que se trata de un espacio con potencial uso agrícola que está abandonado y no colabora en favor del mantenimiento de nuestra biodiversidad agrícola. Para evitarlo, trabajamos en medidas que tratan de evitar ese abandono progresivo», apunta Parrilla.

El consejero insular lamenta el retraso «por cuestiones de personal» en la publicación del esperado Mapa de Cultivos de Tenerife, que el Gobierno de Canarias elabora con datos de las observaciones realizadas en 2019. «Debió publicarse en 2020, pero nos vamos a ver casi en 2022 con los datos de 2019», señala. Este documento no reflejará el impacto de la pandemia, cuyas consecuencias sólo podrán medirse cuando se estudien la segunda mitad del año 2020 y todo el año 2021.

A falta de ese estudio global, los datos de las agencias de Extensión Agraria señalan que la situación «va, como en casi todas las facetas de la economía insular, por barrios», según Parrilla, quien añade que «hay zonas del Valle de La Orotava donde se está recuperando mucho terreno que en su momento fue abandonado y ahora se pone en explotación para plantar aguacateros. Con la expectativa de buenos precios, aún se prevé más crecimiento».

"Trabajamos en medidas que tratan de evitar ese abandono progresivo"

Javier Parrilla - Consejero insular de Agricultura

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En la zona suroeste de la Isla, que se beneficia de las aguas de riego de Lomo del Balo, «hay unas 50 nuevas parcelas, de más de 1.500 hectáreas, que están a la espera de obtener agua de Balten para acceder a un agua a mejor precio y con mayor calidad». Javier Parrilla señala que allí donde hay agua de calidad, sea desalada o regenerada, «la gente apuesta por poner en explotación terrenos que estaban abandonados».

Al consejero sí le preocupa el progresivo abandono de los cultivos de viña en zonas como Tegueste o Daute: «Vemos que se está dejando de atender un cultivo que requiere un trabajo más complicado, que necesita personas con conocimientos previos». E insiste que el sector agrícola «depende mucho de la disponibilidad y de la calidad del agua de riego, y también de las expectativas de negocio».

«Tenemos datos objetivos de que el cultivo del aguacate está creciendo, aunque en algunos casos es un poco triste que se cambie la tradición de la viña por el aguacate», reconoce. A su juicio, «se mantiene el territorio y hay una actividad agrícola, pero perdemos una seña de identidad. Por eso desde el Cabildo de Tenerife estamos intentando mejorar la formación para que se cuente con más personal capaz de mantener las viñas. Mención aparte merece el cordón trenzado, que requerirá un proyecto especial para promocionar su conocimiento y protegerlo para que no se pierda».

Casi 21.000 hectáreas abandonadas

Javier Parrilla espera que el Gobierno de Canarias publique en breve plazo la actualización del Mapa de Cultivos de Tenerife, pendiente desde hace ya cinco años. En la última campaña analizada, la de 2015-2016, el estudio determinaba que en la isla de Tenerife hay casi 21.000 hectáreas de terrenos de cultivo abandonados, el equivalente a toda la superficie de La Orotava, que es el mayor municipio de la isla. El total de la superficie agrícola cultivada era entonces de 18.117 hectáreas, de las que 3.934 estaban dedicados al cultivo mayoritario: la platanera. Muy cerca se situaban las 3.193 hectáreas dedicadas a las viñas, una superficie que en los últimos años podría haber sufrido una merma en beneficio de cultivos como el aguacate, que entonces ocupaba 458 hectáreas. La papa se plantaba en 2016 en un total de 2.358 hectáreas. Los frutales, con 1.835 hectáreas, ocupaban más terreno que las hortalizas, con 1.693. Había otras 814 hectáreas de cereales y leguminosas; 365 hectáreas de plantas ornamentales y aromáticas; 216 de tomates, y 196 de pastos.

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