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El exceso de flúor en el agua aún afecta a seis municipios del Norte de Tenerife

Salud Pública mantiene restricciones para menores de 8 años en toda La Matanza y La Guancha, y en zonas concretas de La Victoria, San Juan de la Rambla, Icod y El Tanque

Una mano sujeta un vaso lleno con el agua que sale de un grifo. Carsten W. Lauritsen

La Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias, que depende del Servicio Canario de Salud (SCS), recomienda que los menores de 8 años de edad no beban agua de la red pública ni alimentos cocinados con ella en zonas de seis municipios del Norte de Tenerife, debido a que el exceso de flúor puede causarles manchas en los dientes. Los altos niveles de fluoruro mantienen estas restricciones para los niños menores de esa edad en todos los núcleos poblados de La Guancha y de La Matanza de Acentejo, así como en determinadas zonas de La Victoria, San Juan de la Rambla, Icod de los Vinos y El Tanque.

En la actualidad, las zonas con más exceso de flúor, donde la restricción está vigente para la población de todas las edades son El Convento, Las Montañetas, Las Crucitas, Llano de Méndez, Las Sorribas, Las Longueras, Las Cucharas, Hoya de Pablos, Santo Domingo y El Pinalete, en el municipio de La Guancha; La Florida, Cueva del Viento, Lomo Las Lajas, La Patita y Los Piquetes, en el municipio de Icod de los Vinos, y el núcleo de San José de los Llanos, en El Tanque.

El problema se limita a los menores de 8 años en La Vera, Carril, Los Altos y Los Arroyos, en La Victoria de Acentejo, y en La Vera, Las Rosas, Lomo Guanche, San José, Los Quevedos, El Rosario, Fuente del Bardo y parte del casco, en San Juan de la Rambla.

La razón que lleva a Salud Pública a recomendar que no se consuma el agua del grifo en estas zonas del Norte de la isla es que el exceso de flúor puede producir una enfermedad conocida como fluorosis dental, que produce manchas permanentes en los dientes. Además, si las concentraciones de fluoruro con muy altas en el agua de consumo humano y ésta es ingerida de forma continua y durante largos periodos de tiempo, puede afectar al tejido óseo, provocar un anquilosamiento de los huesos y una pérdida de movilidad.

Debido a estos riesgos, el Real Decreto 140/2003, de 7 de febrero, por el que se establecen los criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo humano como medida de protección de la salud de los consumidores, establece que el valor máximo de fluoruro en el agua de consumo humano es de 1,5 miligramos por litro. Cuando el exceso es de entre 1,5 y 4 miligramos, la restricción se aplica a los menores de ocho años. Si supera los 4 miligramos por litro, se amplía a toda la población. Las medidas aplicadas desde la entrada en vigor de estos límites han permitido avanzar y reducir de forma notable unas restricciones que llegaron a afectar a 14 municipios de la isla.

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