La Concejalía de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Tacoronte, que dirige Carmela Díaz Vilela (SSP), ha implicado a 30 familias del municipio en un proyecto de compostaje comunitario con ayuda de lombrices rojas, cuyo objetivo es promover la reutilización de los residuos orgánicos de los hogares. Los dos huertos urbanos de la localidad cuentan ya con puntos de compostaje comunitario, una iniciativa que surge a través de Comunidades Circulares, un proyecto liderado por el área de Transición Ecológica del Cabildo de Tenerife, en el que también están implicados los municipios de La Laguna, El Rosario y Tegueste, y la Universidad de La Laguna (ULL). 

Carmela Díaz Vilela resalta que Tacoronte «apuesta por el método del vermicompostaje, cuya peculiaridad estriba en que se aplica el procedimiento de producción con la lombriz roja (Eisenia Foetida), un proceso natural que reduce el trabajo necesario por parte de los participantes, ya que nuestros vecinos colaboradores solo tendrán que aportar materia prima a las vermicomposteras. Del resto de trabajo se encargan los invertebrados, que elaboran el mejor compost de la naturaleza”. 

Esta experiencia requiere que estas familias aporten los restos orgánicos de sus domicilios, así como los residuos que produzcan los dos huertos urbanos de La Atalaya y la Avenida V Centenario. «Aunque de momento hay unas 30 familias que se han sumado la experiencia, unas 85 personas en total, la intención es doblar o triplicar la cifra, y poder alcanzar más de 220 participantes». 

La concejala aclara que se trata de un proyecto piloto, así que su expansión a otras zonas del municipio dependerá de cómo funcionen estas dos primeras experiencias. Con ayuda del Cabildo de Tenerife, Tacoronte extraerá datos que serán extrapolables al resto de la isla de Tenerife «respecto a la eficacia de los métodos y técnicas aplicadas». 

Díaz Vilela asegura que la aplicación del sistema de vermicompostaje supone un ahorro de vertidos orgánicos que se irían directamente a los contenedores y, desde ahí, a los vertederos. «A cambio se obtiene un compost de magnífica calidad, lo que también se traduce en un ahorro considerable en transporte y tasas de recogida de residuos. Si en este municipio se llegara a aplicar en un 100% este procedimiento natural, nos ahorraríamos trasladar el 45% de los residuos que producimos en casa, que se quedarían en forma de abono para nuestros suelos», resalta la edil de Sí se Puede. 

«Cada una de las familias que participa en este proyecto deja de llevar al contenedor un 45% de sus residuos que, con los procesos actuales de tratamiento, se desaprovechan y se entierran», lamenta Vilela, quien añade que el Cabildo «ya tiene entre sus planes la puesta en marcha de una planta de residuos orgánicos en el Complejo Ambiental de Arico, lo que aún implicaría un coste de traslado». La intención de Tacoronte es «bonificar a las personas que no utilicen el futuro contenedor marrón, destinado a residuos orgánicos, sino que apuesten por el vermicompostaje comunitario».