El Polígono Industrial de La Campana, en el municipio tinerfeño de El Rosario, está de enhorabuena. La depuradora industrial que acaba de estrenar, y cuya obra se inició el pasado año por emergencia ante la crisis de vertidos al mar de aguas residuales, es la primera que entra en funcionamiento en un polígono industrial en Canarias. Tras la adjudicación del diseño y construcción a Canaragua, la Estación Depuradora de Aguas Residuales Industriales (Edari) de La Campana es una realidad, siendo un hito en lo que a depuración en núcleos industriales se refiere y solucionando los vertidos de aguas residuales al mar producidos a comienzos de 2020.

El Ayuntamiento de El Rosario ha liderado la ejecución del sistema para la eliminación de las aguas residuales industriales de La Campana, que consta, además de la mencionada Edari, de una Estación de Bombeo de Aguas Residuales (Ebar). Tras la crisis de vertidos de principios del año pasado, que llegó a afectar a parte del litoral, el Consistorio desarrolló las soluciones definitivas para acabar con ellos gracias a una inversión de dos millones de euros. La depuradora de La Campana podrá tratar un caudal medio diario de 250 metros cúbicos y dará cobertura a alrededor de 280 empresas radicadas en el Polígono. Incorpora la mencionada estación de bombeo en el punto más bajo del polígono para elevar las aguas a la depuradora.

Uno de los grandes riesgos que sufren actualmente las fuentes de agua de las cuales se benefician las poblaciones del mundo es la contaminación generada por las aguas residuales que surgen desde un hogar o desde grandes empresas. Éstas son vertidas sobre la superficie de las aguas a través de los sistemas de alcantarillado. Las aguas residuales domésticas constan principalmente de papel, jabón, orina, heces y detergentes. Los desechos industriales, en cambio, son variados y dependen de los procesos específicos de las plantas de las que proceden en origen. En algunos casos, los residuos industriales son liberados directamente al mar.

La utilización de sistemas sépticos para el tratamiento del agua residual doméstica para una familia, o bien de plantas de tratamiento de agua residual para un mayor número de habitantes, es la manera más efectiva de evitar la contaminación del suelo y eventualmente de fuentes de abastecimiento de agua. Es importante reconocer lo imprescindible que se vuelve el tratamiento de estas aguas antes de ser vertidas nuevamente a los afluentes naturales y procurar, a través de diferentes acciones como el control y manejo adecuado de las basuras, disminuir la contaminación que se genera en ellas.

El agua residual producida por la actividad humana tiene un impacto directo en el entorno natural en el que se descarga. La gestión responsable de los crecientes volúmenes de aguas residuales representa un verdadero desafío sanitario y medioambiental para todos los actores involucrados ya sean autoridades locales, operadores, industrias, etc. Una población cada vez más creciente, la urbanización y los nuevos modos de producción y consumo están produciendo cada vez más aguas residuales, lo que se ha convertido en un problema real para la salud pública y el medio ambiente.

La eliminación de aguas residuales no tratadas o mal tratadas en el entorno natural produce una contaminación que es catastrófica para la biodiversidad y la calidad de los recursos hídricos. Esta es la razón por la cual es necesario tratar las aguas residuales y alentar su reutilización para proteger la salud pública y los recursos hídricos.

El tratamiento de este tipo de aguas plantea retos que difieren en ciertos aspectos a los que nos podemos encontrar al tratar aguas residuales urbanas, pues el vertido de aguas de origen industrial puede plantear importantes riesgos y problemas de contaminación ambiental. Si no reciben el tratamiento adecuado, estos efluentes pueden contener altos niveles de contaminantes orgánicos e inorgánicos.

Analíticas previas

En base al tejido industrial presente en la zona y a las analíticas previas realizadas hay que realizar el diseño de la planta. Las principales diferencias entre las depuradoras de aguas urbanas y las industriales son la curva de caudal y la contaminación orgánica no biológica.

La curva indica el valor del caudal en función de la frecuencia de su ocurrencia. Se puede construir a partir de caudales diarios, mensuales, anuales, etc. En el caso de las zonas industriales, este se concentra fundamentalmente en las horas de actividad industrial, lo que se deriva en puntas de caudal más intensas y períodos más prolongados como fines de semana, con caudales muy bajos.

Las aguas industriales, a diferencia de las urbanas, son muy heterogéneas. Cada sector industrial genera unos afluentes líquidos diferentes. Incluso dentro de empresas dedicadas a la misma actividad se observa diferencias en sus vertidos en función de las características del proceso productivo, por lo que el diseño de la solución que se plantee debe estudiarse en profundidad.

La contaminación orgánica es la más importante en magnitud. Generalmente, estos compuestos orgánicos se descomponen mediante la acción de microorganismos que viven en el agua, los cuales los utilizan como alimento. Así, en el medio acuático tiene lugar una autodepuración, puesto que en último término las sustancias orgánicas se transforman en agua y CO2. Por eso se habla de materia orgánica biodegradable. La contaminación industrial de origen orgánico puede estar constituida por compuestos similares a los domésticos que van a ser biodegradables o por otros completamente diferentes que van a ser muy difícilmente degradables por los microorganismos. Los detergentes y tensoactivos suelen presentarse en concentraciones mayores que en las aguas urbanas derivado de la realización de limpiezas de los recintos industriales. Estos compuestos en ocasiones pueden ir acompañados de concentraciones significativas de desinfectantes.

Datos para el diseño

Para el diseño de la Edar de La Campana se tomaron como base las consideraciones anteriores y otros datos como el caudal a tratar, en este caso de 250 m3/día, los sólidos en suspensión, los valores DQO (demanda química de oxígeno que tiene un agua) y la DBO5 ,o lo que es lo mismo, la demanda bioquímica de oxígeno a los cinco días. La estrategia de diseño adoptada se ha basado en la idea de minimizar el número de unidades de tratamiento a instalar de forma que el resultado fuera una instalación robusta, eficiente y en el contexto de una obra de emergencia con un plazo de ejecución lo más ajustado posible, adaptando los criterios de dimensionamiento habitualmente utilizados para el tratamiento de aguas urbanas a las características del agua a tratar anteriormente mencionadas.

Los aspectos mas relevantes del diseño adoptado serían: el pretratamiento, optando por instalar un sistema compacto que incluye tanto desbaste como desengrasado con aireación y dimensionado para 2,5 veces el caudal medio de diseño de la instalación, al objeto de maximizar la eliminación de los potenciales hidrocarburos, aceites y detergentes que puede contener el agua. La laminación, mediante la instalación de un depósito con capacidad para el 50% del caudal nominal, tiene un doble objetivo: amortiguar tanto las variaciones de caudal vinculadas al vertido en horario industrial como homogenizar el agua y reducir las variaciones que puede presentar en sus características F/Q.

Reactor biológico

El tratamiento biológico es otro aspecto relevante, optando por un reactor biológico de mezcla completa y aireación por difusores dimensionado con un tiempo de retención a caudal de diseño de 48 horas (muy superior al normalmente considerado para agua urbana). Igualmente se sobredimensionan en un 50% los sistemas de aporte de aire al objeto de compensar potenciales picos de carga, así como la perdida de eficiencia que se puede producir por la presencia de hidrocarburos y detergentes. Y finalmente, la sensorización y automatización, con el objetivo de poder responder de forma rápida y adecuada a variaciones inesperadas en las características del agua a tratar y alteraciones en el proceso que se puedan producir y afectar negativamente a la calidad del agua tratada, incluyendo control de pH y conductividad en agua bruta, de oxígeno y redox en tratamiento biológico, medición de caudales de aire aportados, medición de sólidos, turbidez en salida… Toda esta sensorización, integrada en un sistema de automatización y control muy potente que permite al sistema en la mayor medida posible reaccionar de forma automática ante variaciones inesperadas en las características del agua o del funcionamiento del proceso y obtener la mayor calidad y estabilidad posible en el agua tratada.

Canaragua es líder en Canarias en la gestión del ciclo integral del agua. Asimismo, es el primer operador del mercado privado y mixto del agua en Canarias: 283.000 clientes, factura agregada de 150 millones de euros y plantilla consolidada de 800 personas. Gestiona 35 contratos relevantes, con actividad en todas Islas, dando servicio en todo o parte del ciclo integral del agua a más de 1,5 millones de habitantes de Canarias.

La compañía lidera también el sector de tratamiento del agua a través de su implicación en el diseño, construcción y operación de plantas de tratamiento de agua potable, depuradoras de aguas residuales, plantas desaladoras por ósmosis inversa y tratamientos terciarios para reutilización del agua. Aborda desde el diseño de las infraestructuras de agua con capacidad para atender los principales retos del agua y asegurar la disponibilidad y gestión sostenible de este recurso hasta la construcción, operación y financiación de las mismas.