Decenas de personas disfrutan del tradicional baño de cabras que se desarrollo en el muelle del Puerto de la Cruz, donde se cumple con el ritual de llevar a la manada al agua para purificarla y efecto propiciatorio para la fecundidad. 

Desde antes de las ocho de la mañana, decenas de personas aguardaban la llegada de los rebaños al muelle, en el único día del año, coincidiendo con la festividad de San Juan, que las cabras tiran para el agua. Aunque el baño no fue de buen grado. Ahí fue fundamental la labor de Miguel González, de 37 años, que salió desde la noche de ayer con su rebaño desde La Romántica, en Los Realejos, para llegar junto a su hermano puntual a la cita. 

Entre los primeros espectadoras, Luis Anselmo Valladares Abrantes, el artesano muñequero que el año pasado hizo viral su video en el que se le veía con una cabra simulada en el transportín de su moto. 

No se había llegado al muelle, y ya Puerto de la Cruz evidenciaba que vive de fiesta este día de San Juan, con sus chorros de agua engalanados con frutos de la tierra, o el altar instalado en la calle Cupido precisamente en honor de San Juan. 

En el muelle, el pescador Pedro López, a quien todos llaman el Porro aunque en nunca lo ha probado, se apresura a matizar, hoy cede el hábitat de toda la vida a los cabreros que cumplen con este ritual ancestral, mientras se dedica a preparar su matadero de morenas para cuando acabe el parón marcado por el Covid y vuelva a la mar en septiembre. 

Juan Amílcar Fariña Acosta, presidente de la Asociación Cultural de Amigos de las Cabras en el Mar, destacó la importancia de este acto. No es una novelería sino una tradición que se mantiene desde la época aborigen, de ahí su importancia y necesidad de protegerla. 

En presencia del alcalde de Puerto de la Cruz, Juan Amílcar Fariña, recordó que el pleno del Ayuntamiento portuense aprobó solicitar la declaración del baño de las cabras como Bien de Interés Cultural, iniciativa que se aprobó y trasladó al Cabildo de Tenerife, donde espera que se materialice. 

Marco González, alcalde de Puerto de la Cruz, alternó la visita al muelle con una mesa de contratación para aprovechar y saludar a los participantes y destacar la importancia de recuperar la tradición que el año pasado hizo un paréntesis por el Covid. 

"Ayer mismo me llamaron para ver si se suspendía por la declaración del nivel 3, pero ya dije que entra en vigor el sábado. Además, mira la gente que hay aquí... No es un espectáculo ni hay tanto público", afirma mientras una pareja de Policía local pasa al lado del público pidiendo que se mantenga la distancia de seguridad. 

Después de la manada de Miguel, llegado de Los Realejos, le siguió Domingo Donis, que antes estaba en Benijo hasta que se instaló en la Cruz Santa. Con el, su sobrino, Adrián Farrais Hernández, que estudia tercero de Primaria y que presume de ser uno de los dos chicos de su clase que cuida ganado. 

El tajaraste de El Amparo puso música al total del baño de las cabras, mientras se celebraba una exhibición del juego del palo mientras se sucedía el baño de las cabras.