El joven artista e imaginero Alejandro Hernández Pérez, con apenas 20 años, fue el encargado de confeccionar el tapiz del Corpus de la Villa Arriba. Una obra de arte efímero confeccionada «a la antigua», desde la pintura sobre la tabla hasta la marmolina tintada sobre el pavimento.

El Corpus de San Juan, la otra gran fiesta del arte efímero en La Orotava, retomó el pasado domingo la esencia de la tradición de manos de un artista de apenas 20 años de edad. Alejandro Hernández Pérez fue el encargado de confeccionar, con marmolina tintada a falta de tierras del Teide, una alfombra «a la antigua usanza», elaborada desde la pintura de una obra original en una tabilla hasta el suelo de la plaza, donde minúsculos granos de piedra molida dieron forma a un canto a la esperanza en tiempos de pandemia.

Aunque inicialmente se planteó elaborar una obra con referencias más explícitas al Covid-19, este joven escultor, pintor e imaginero de la Villa optó por «mirar hacia adelante» y jugar con la luz para recordar que «dentro de la oscuridad siempre hay una pequeña luz que no se apaga y que nos guía hacia la esperanza». Ni toda la oscuridad del mundo puede apagar la luz de una sola vela, una frase de San Francisco de Asís que es la principal referencia a la pandemia y, a la vez, recuerda la luz de la fe que emana en su diseño de la forma eucarística que ilumina los rostros de «tres ángeles o virtudes», junto «al cordero de Dios».

Todo comenzó con un encargo por parte del colectivo de alfombristas de San Juan y la Hermandad del Santísimo Sacramento. Luego vinieron los bocetos en papel que se convirtieron en una obra pintada en tablilla que sirvió para trazar la cuadrícula sobre el suelo de la plaza. Con la ayuda de algunos familiares, que colaboraron en los rellenos de color y los bordes, Alejandro Hernández trabajó durante horas el pasado domingo 6 de junio para recuperar la esencia de esta fiesta.

De la tablilla a la plaza

Agapito de Cruz Franco, que se encarga desde hace más de 30 años de coordinar al colectivo de alfombristas de San Juan, considera que «Alejandro Hernández, estudiante de Bellas Artes, desarrolla su arte desde el futuro, creando imágenes originales, pero plasmándolas a la manera tradicional, primero en un cuadro y luego sobre el suelo. En este tapiz central de la plaza de San Juan, la luz ha sido el elemento principal. Una luz que procede del Corpus Christi en el centro de la composición. Refleja la esperanza en los rostros ante la pandemia que sufre el mundo y buscando lo positivo frente a la tristeza de una sociedad enmascarada».

Sobre esta alfombra caminó un año más el Santísimo Sacramento, en manos del párroco de San Juan Bautista, Roberto León, y acompañado de la Venerable Hermandad del Santísimo Sacramento, que preside Gustavo Rodríguez, y por las autoridades municipales. La Banda de Música de San Juan puso la banda sonora a un Corpus Christi de nuevo atípico, sin las más de 70 alfombras que cada año se elaboran en las calles de la Villa Arriba.