Tenerife pierde superficie cultivada desde hace más de una década con remontes puntuales. Una tendencia a la baja que se ha mantenido a partir del inicio de la pandemia, en marzo de 2020, hasta hoy. En los doce años que van de 2007 a 2019 –el último con datos oficiales del ISTAC –el descenso en números absolutos ha sido de unas 7.000 hectáreas, 70 millones de metros cuadrados, el equivalente a unos 14.000 campos de fútbol. En ese período se pasó de un poco más de 22.000 a 16.000, tanto de regadío como de secano. La media de pérdida de terrenos durante la etapa del coronavirus está en torno al 3,5%, un ritmo un poco superior al de los últimos ejercicios cuando la caída ha estado en torno al 3%. Respecto a la etapa más reciente se trata de “sensaciones” porque no hay un mapa de cultivos actualizado de la Isla que debe elaborar el Gobierno de Canarias. Según el consejero de Agricultura del Cabildo, Javier Parrilla, “ya debería estar culminado”. Tanto desde la administración insular como bajo la óptica de las principales organizaciones agrarias, la realidad del campo tinerfeño es ese descenso de la superficie cultivada.

El gráfico del histórico muestra una tremenda bajada en 2009 que coincide con la crisis de la burbuja inmobilaria. Luego se aprecia un leve repunte entre 2012 y 2015. El siguiente intervalo de descenso se mantiene, con algún diente de sierra como el alza de 2018, hasta el año pasado cuando vuelve a bajar la superficie cultivada en la Isla.

Según el modelo de cultivo, el de regadío, mayoritario (11.794 hectáreas), baja claramente en el último año tras un avance en 2018. El de secano (4.302) se mantiene prácticamente inalterable con esa tendencia al ligero descenso desde el año 2016.

Aguacates y autoconsumo.

Javier Parrilla advierte: “Los datos tangibles se remontan al Plan de Cultivos de 2016. Los de ahora son orientativos y extrapolaciones en base a la variación de cantidad de compras de semillas y las informaciones sobre árboles leñosos o la producción de secano”. De todas maneras, “es la valoración técnica de la Oficina Insular de Extensión Agraria”. Por ejemplo, añade el consejero, “se han adquirido más semillas de papas y hortalizas pero es arriesgado decir que eso suponga un aumento de la superficie cultivada”. Sin embargo, desde esta visión profesional, “hay un freno a la tendencia de abandono de tierras por la producción de aguacate y el autoconsumo”. Parrilla reconoce que “en el secano se aprecia un abandono que ronda el 3,5% anual”. Afectaría sobre todo “a las medianías del norte de la Isla”. Como la viña del Nordeste. El responsable del sector primario tinerfeño destaca “un alto incremento en la compra de semillas de papas y de todas las destinadas al autoconsumo. No tendrá referencia en el ámbito comercial ni se verá reflejado en las cifras del POSEI (Programa de la UE por la lejanía y la insularidad), pero sí es terreno recuperado en las medianías”. Parrilla resume: “Crecen el autoconsumo para la alimentación de la familia y el cultivo del aguacate. Incluso hay quien ha quitado plátanos para poner papas. Pero es uno por otro, el espacio es el mismo”. Reconoce que “no es una cifra baladí” ese 3,5% de pérdida en el secano pese a que el autoconsumo lo compense algo, pero, de nuevo “en las mismas zonas de medianías”.

El impulso de las hortalizas.

Ángela Delgado, presidenta de ASAGA Canarias ASAJA, valora: “Las hortalizas son los cultivos que más impulso han adquirido en los últimos años debido a su buena productividad y rápida recolección, aunque hay diferencias”. Detalla: “Tenemos el autoabastecimiento cubierto en lechugas al producir la práctica totalidad de lo que se consume, pero hay margen de crecimiento en productos como calabazas, bubangos, berenjenas o cebollas”. Para Delgado, “lo importante es que los agricultores que opten por los productos hortícolas lo hagan con criterios profesionales, producción planificada y la comercialización asegurada”. Añade Delgado: “Si, además, lo hacen bajo el paraguas de una cooperativa, una empresa especializada o a través de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas (OPHF), mucho mejor”. Y resume: “ Es el modelo de trabajo al que aspiramos para ser competitivos y rentables”. La presidenta de la Asociación de Agricultores y Ganaderos analiza el momento del campo tinerfeño: “En esta pandemia hemos demostrado que somos un sector esencial, pero altamente vulnerable por nuestra gran dependencia del turismo. El cierre de la hostelería y la restauración ha arrastrado a las empresas agrícolas que les suministraban, y provocado situaciones indeseables”. Delgado propone: “Es momento de tejer una estructura productiva y comercial eficiente, respaldada por políticas que faciliten el trabajo al productor, con menos trabas burocráticas y más líneas de actuación dirigidas a impulsar el crecimiento de la agricultura local”. Concluye: “Asaga quiere que conceptos como autoabastecimiento, kilómetro cero, sostenibilidad o economía circular se puedan ejecutar en la práctica para generar riqueza, empleo, paisaje y tener la despensa asegurada”.

Una crisis ‘perfecta’.

Manuel Redondo es técnico de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de Canarias (COAG). Manifiesta que “no hay datos oficiales pero por lo q ue percibimos seguro que se ha producido una reducción de superficie cultivada durante la pandemia”. Argumenta que ”el sector aguantó más o menos bien la crisis de 2008 pero entonces no se hundió el turismo y ahora sí”. Por eso, añade, “hay sectores como el de flores y plantas que no era esencial (alimentación) durante el confinamiento en situación muy complicada”. Otros, explica, “caso del cultivo de hoja con una alta producción se ven sin demanda al no existir su mercado por el 0 turístico. Ha desaparecido una población permanente de aproximadamente 300.000 personas que necesitaban el abastecimiento para la hostelería y la restauración. Es un efecto dominó porque se da una caída de precios que afecta a todo el sector. Una cadena”. Reflexión final: “Hay quien con la crisis se dedica ahora a la agricultura pero es algo residual que incluso crea desequilibrios e el mercado. Sobre todo respecto a los profesionales que han tenido que dejar de plantar o reducir su producción”.

En primera persona.

Testimonio en redes sociales de un agricultor del Norte: “La agricultura ha cambiado mucho, solo se mantiene para la familia. Nosotros nos fuimos a trabajar en la construcción y los servicios para el turismo; ahora, nuestro nietos tendrán muy difícil volver al campo”. Reflexiona: “Es divertido ir dos veces a los canteros a coger papas y vendimiar, pero con el caldero asegurado siempre”. E insiste: “Los mayores no queremos lo vivido en la niñez y la juventud para los nuestros. Yo sí he dejado abandonadas las tierras de mis abuelos. Me duele mucho pero comes y educas bien a los hijos o atiendes los canteros. Recuerdo ver trigo, chícharos, garbanzos lentejas .. Pero hay que sembrarlo y recogerlo. Trabajo duro y poco valorado”.

De Norte a Sur.

La orografía de la Isla marca la distribución de las zonas de cultivo. Así, las ocupaciones de suelo más elevadas se encuentran, por un lado, en las medianías de la vertiente Norte, debido a las condiciones climáticas y edáficas y, por otro, en las plataformas costeras, a través de una intensa transformación del territorio. Las medianías del Sureste y el Suroeste se caracterizan por una mayor dispersión, con suelos improductivos entre explotaciones. Las zonas más altas, que llegan hasta los 1.700 metros, constituyen enclaves de gran singularidad en el agro tinerfeño. Los agricultores de Tenerife han tenido que adaptarse a los condicionantes que impone el medio. Las técnicas empleadas imprimen un carácter propio y una identidad. Se traducen en la preservación de recursos naturales esenciales como el suelo o el agua. O en la reducción de insumos perjudiciales para el medio ambiente. Parte de un patrimonio cultural con beneficios intangibles para la sociedad.

Agrojoven, una iniciativa para el relevo generacional

El Cabildo ayudará de manera directa a a las pequeñas producciones este año con 204.800 euros repartidos en cuatro líneas de subvención; rotación de cultivos; recuperación y puesta en producción de terrenos agrícolas; apoyo desde la institución a los modelos agrícolas tradicionales y sostenimiento de los sistemas vitivinícolas. Sin olvidar el impulso a la comercialización del producto local en Mercatenerife. Las acciones del Plan de Rescate de Espacios Agrarios se enmarcan dentro del eje de la triple sostenibilidad, económica, social y medioambiental y bajo la política de sostenimiento de la productividad. La intención desde el Cabildo es en este sentido facilitar la incorporación y profesionalización de los emprendedores en el sector primario de Tenerife mediante el apoyo a la recuperación y puesta en producción de tierra agrícolas en desuso. Una herramienta para impulsar proyectos e ideas son los Premios Agrojoven 2021. La consejería insular promueve una nueva edición, tras no celebrarse la del año pasado por la pandemia. El Consejo de Gobierno ha aprobado la convocatoria y las nuevas bases reguladoras de estos galardones, que deben publicarse ahora en el BOP. Su objetivo es fomentar la profesionalización y la participación de personas jóvenes vinculadas al sector primario para contribuir al relevo generacional en este ámbito e intentar paliar las consecuencias negativas que para el medio rural y el medio ambiente genera el abandono de las tierras agrícolas en la Isla. El consejero Javier Parrilla subraya la importancia de estos premios: “Vienen a poner en valor a las nuevas generaciones de empresarios del mundo agroganadero, con proyectos innovadores y viables económicamente, que promuevan empleo y la valorización y desarrollo del mundo rural, sobre todo” Estos premios cuentan con dos modalidades: Iniciativa empresarial e Idea empresarial. Como novedad, este año se otorgarán dos galardones por categoría. El apartado Iniciativa empresarial se dirige a proyectos puestos en marcha dentro de los 24 meses anteriores a la fecha de finalización del plazo de presentación de las solicitudes, otorgándose un primer premio por importe de 3.600 euros y un segundo cuya cuantía es de 2.200. En cuanto a la Idea empresarial debe estar en marcha a la fecha de presentación de la solicitud con dos galardones por 600 euros a cada ganador. El plazo de presentación de solicitudes será de 20 días hábiles partir del siguiente al de la publicación en el BOP.