Yohanna Benítez lleva 15 años, casi media vida, dedicada a adiestrar perros. Natural de Gran Canaria, estuvo más de una década en Barcelona donde se formó como auxiliar de veterinaria. Pertenece al colectivo Zendog de educadores caninos y está siempre dispuesta a acudir donde su tarea sea necesaria, incluidos domicilios particulares, pero sobre todo a refugios y albergues. Allí ha pasado mucho tiempo como voluntaria. El pasado viernes, por ejemplo, estuvo en el Refugio Internacional de La Cruz Santa, en Los Realejos. Considera que trabaja “por el bienestar de los animales”.

Explica de entrada qué es Zendog Educación Canina –zendogeducacioncanina.es en internet–: “Una asociación de educadores con una misma filosofía y fin: el bienestar de los perros”. Su declaración de intenciones: “La educación canina ha de ser amable con el animal, basarse en el respeto y debe tener en cuenta las necesidades y las etapas de desarrollo”. La pregunta surge de inmediato en relación a esos perros potencialmente peligrosos que en ocasiones puntuales aparecen en los medios de comunicación por algún episodio de ataque. Aclara alguien que es experto en ellos que “hay más fama que realidad en estos casos”.

Subraya que la peligrosidad “depende siempre de lo que cada uno consideremos porque todos los perros independientemente de raza o tamaño pueden morder”. Respecto a los PPP “no son tan peligrosos como los pintan”. La experta considera “clave la educación que recibe un perro y el ambiente donde se encuentra a la hora de definir su carácter”.

El protocolo para adoptar estas razas, explica Yohanna, “es igual que para cualquier otra”. Hay que responder un cuestionario con preguntas básicas como el tiempo disponible y el que pasará solo el animal, el espacio, si hay otros animales en casa, familiares, etcétera. Además, para tramitar la adopción se pedirán los requisitos necesario que marca la ley en el caso de los PPP.

Yohanna enumera lo que se solicita a quien quiera tener un perro con estas características: “Ser mayor edad, carecer de antecedentes penales graves, la licencia, seguro de responsabilidad civil”.

Apostilla que “se adiestran como cualquier otro perro, ser un PPP no implica diferencia en cuanto aprendizaje”. Advierte de que “ninguno de los perros que hemos usado en las fotos de este reportaje es considerado PPP. Llevan años en busca de hogar, tampoco quiero que se les estigmatice y cueste más encontrarlo”.

Una recomendación: “En todas las adopciones tenemos que mirar al individuo. Si su personalidad, independientemente de edad, tamaño o color se ajustará a la nuestra y al estilo de vida que llevemos Por ejemplo: un perro muy activo con una familia tranquila; igual no van a darle lo necesario al animal y esto puede derivar en discordancias futuras”.

La adiestradora valora: “Cuando se tiene un perro siempre se recomienda empezar lo antes posible, si es desde cachorro mejor, pero no esperar a que se tenga un problema para contactar con un profesional”. En este sentido añade: “La educación preventiva nos ayudará no solo a entender mejor a nuestro perro, sino a pulir cosas para mejorar la convivencia y como a prevenir posibles problemas futuros”. Yohanna asegura no haber tenido nunca una mala experiencia con PPP.

La historia de ‘Blanki’

En su trayectoria profesional afirma haber tenido múltiples anécdotas “que darían para otro reportaje”. Señala que “he tenido la suerte en estos quince años rodeada de perros de todo tipo de dar con familias estupendas con unos grandes ejemplares”.

Se queda con la historia de Blanki, un american staffordshire. La relata: “Con Anabel forma un binomio adorable al que tenemos un gran cariño. Los conocimos hace algo más de un año porque Blanki a raíz de que lo mordieran desarrolló reactividad por miedo a otros perros y ese miedo se fue acentuando hasta ser un problema para el día a día”.

Anabel contactó con Zendog “e hicimos la valoración y el plan de trabajo”. Yohanna valora y recuerda: “Es una propietaria ejemplar y trabajó duro para que hoy día Blanki tenga el alta y disfruten cada día juntos. Aun recuerdo el primer encuentro después de años de Blanki con otros perros, fue un día muy emotivo con lagrimilla incluida.

Según Zoocan Registro Canario de Identificación Animal en 2018, último dato disponible, había cerca de 156.000 perros censados en Tenerife –590,000 en Canarias–. El Cabildo tiene 500 canes recogidos en sus refugios de Tierra Blanca (230) y El Ravelo (270) a la espera de ser adoptados. La intención desde la institución es crear un consorcio insular para promover el bienestar animal y luchar por erradicar la tenencia irresponsable en la Isla.

Los tres objetivos

Fomentar la identificación mediante microchip, la esterilización para evitar las camadas indeseadas y educar y concienciar en valores y conductas éticas a la población. Son tres objetivos para impulsar el respeto y la tenencia responsable de animales a través de herramientas como campañas publicitarias centradas en la concienciación. Y un compromiso de “sacrificio cero” para los refugios.

Yohanna desde su experiencia diaria apuesta por eso. Sin estigmas ni técnicas agresivas para educar porque siempre trabaja por el bienestar de los animales, Ella susurra a los perros.