El Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife apoyan sin condiciones la construcción de una central hidroeléctrica para reforzar el sistema energético, abastecer a la red y acabar con los denominados ceros energéticos que han dejado a Tenerife apagada hasta en cinco ocasiones, las dos últimas veces en los meses de julio y septiembre del año 2019.

Así lo manifestaron ayer el consejero de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias, José Antonio Valbuena, y su homólogo en la Corporación insular, Javier Rodríguez, a la hora de valorar la demanda de la presidenta de Red Eléctrica Española (REE), Beatriz Corredor, que apuntaba este pasado domingo en declaraciones a EL DÍA que “el problema de los ‘ceros’, que yo ya viví el 15 de julio, cuando acababa de llegar, ocurren porque el sistema es muy vulnerable”. Se trata de una de las razones por las que la construcción de una central de este tipo es importante, ya que “es la única solución para que no pasen más apagones”.

Sobre ello, tanto Valbuena como Rodríguez mostraron su total apoyo a esa idea, “una iniciativa que las dos administraciones ya tienen avanzadas y solo falta decidir el emplazamiento final entre dos ubicaciones en la Isla”. Estas se adaptan a las necesidades constructivas de la infraestructura energética. En este caso, la zona de extracción de áridos de Güímar y la opción de los barrios de Erjos-Sibora, en El Tanque y Los Silos.

Dos embalses

Estas son las mejores opciones, en opinión de los técnicos, para albergar una central que necesita la construcción de dos embalses. Uno de ellos estaría a una cota superior y otra en la parte inferior, para poder precipitar el agua sobre una turbina y poder generar la energía que será transformada por unos grandes alternadores. Se trata de una infraestructura muy compleja y que su construcción tendría un coste de más de 370 millones de euros, según las últimas previsiones presupuestarias. A cambio se solucionarían muchas de las situaciones de déficit energético que se han sufrido la Isla durante los últimos años.

En cualquier caso, el consejero regional José Antonio Valbuena recordó que “en Tenerife y Canarias, en general, necesitamos un almacenamiento de energía por varios motivos. El más importante es garantizar una mayor penetración de energías renovables y después tener una mayor seguridad en caso de fallos en las centrales térmicas. Con todo ello se garantiza el tener suministro eléctrico constante”.

Necesidades de la Isla

En su opinión, ”Tenerife necesita en torno a 400 MW/hora de mayoría de almacenamiento en forma de salto hidráulico. Ya hay distintas ubicaciones en donde poder desarrollar la central. Esperamos que este año acabemos de definirla que reúne las mejores condiciones. Ahora de forma conjunta REE y Gobierno de Canarias vamos a ver cuál es la que concentra las mejores características”.

“¿Qué creo como consejero que es la mejor opción? La de Güímar tiene ventajas que no tiene la de Erjos-Sibora, en el Norte. La principal es que por la zona pasa un línea de alta tensión. Está cerca y ya existe un terreno en donde se puede colocar la infraestructura. Es como una central térmica, pero en modo almacenamiento y encima existe una infraestructura perfilada, con lo que se abaratarían costes”, matizó Valbuena.

Mientras que el representante regional tiene clara su preferencia, “aunque decidirán los técnicos”, el consejero insular de Desarrollo Sostenible y Lucha contra el Cambio Climático, Javier Rodríguez, prefirió no mostrar su prioridad sobre la mejor localización de la futura central hidroeléctrica. Al respecto, aclaró que cada una de las opciones que se barajan de un total de 24 localizaciones registradas ya en el Plan Hidrológico de Tenerife elaborado por el Consejo Insular de Aguas “tienen sus fortalezas y debilidades”.

“No obstante, hay dos localizaciones en concreto que son 'pata negra' para acoger una central hidroeléctrica, que son Güímar, en la zona de extracción de áridos, y la de Erjos-Sibora, barrios de los términos municipales de El Tanque y Los Silos”.

En el municipio sureño, “las zonas de extracción de áridos pueden albergar los embalses en el fondo del hoyo, que sería el único proyecto serio para restituir el ámbito degradado, pero que contiene cotas importantes para la precipitación de las aguas. Es una opción que está muy alejada de las ocurrencias de algunas personas en el pasado con planes incomprensibles. Luego está la opción de Erjos-Sibora (El Tanque-Los Silos)”.

“En Güímar el terreno estaría preparado para desarrollar y acoger actuaciones de una gran infraestructura, además de ser zona por la que pasa el eje energético. Con la opción de Erjos-Sibora daríamos a la dorsal Norte una infraestructura que posibilitaría, también, mucha robustez al sistema, quedando la generación distribuida en el entorno de Tenerife”, detalló sobre las mejores propuestas.

“La central energética, por tanto, es una pieza esencial de la estrategia insular para robustecer el sistema energético”, tal y como plantea Red Eléctrica de España (REE), “y es la única solución para que no suframos más ceros energéticos en la Isla”, dijo Rodríguez en relación a los últimos apagones energéticos registrados el 14 de julio y el 29 de septiembre del año 2019.

Fueron unas incidencias que se han repetido con demasiada frecuencia por un motivo u otro en los últimos 20 años. Es una situación que “delata las debilidades” que existen en el sistema y redes de Tenerife, deslizó el responsable político.

El consejero insular puso en valor que el Cabildo de Tenerife haya contratado a la Universidad de La Laguna (ULL) “una auditoría energética para tener una valoración propia y más precisa acerca del estado en el que se encuentra la red de generación, transporte y suministro en la Isla”.

La deuda con Güímar

Precisamente, el alcalde de Güímar, Airam Puerta, fue bastante claro y señaló que “la Isla de Tenerife tiene una gran deuda con este municipio y es el momento de pagarla. La central hidroeléctrica debe estar aquí, justamente de donde se extrajo casi todo el árido que ha servido para el crecimiento de Tenerife tal y como lo conocemos”.

El regidor explicó con firmeza que la infraestructura “es el objetivo”, recordando que “la zona de extracción de áridos de los barrancos de Güímar está inservible. Sufrió el mayor atentado paisajístico de Canarias y se extrajo de forma incontrolada mucho árido para desarrollar Tenerife. En este punto digo que la Isla está en deuda con Güímar y por tanto nos tenemos que solidarizar para que se haga justicia y los que cometieron este delito paguen por ello”.

“Una vez dicho esto, con garantías y de forma correcta debemos pensar qué vamos a hacer con la situación creada. Y es ahí donde se genera la posibilidad de que este espacio sea una gran área de concentración de empresas relacionadas con el medio ambiente y vinculadas a las renovables, por ejemplo. Justamente esto sucede donde se tenga la posibilidad de que se haga una estación hidroeléctrica para generar energía limpia y totalmente descarbonizada”, matizó Airam Puerta para concluir.

El precedente santacrucero

Fue el pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz de junio de 2012, presidido por el actual alcalde José Manuel Bermúdez (CC), cuando el grupo de Sí Se Puede (SSP) sacó adelante con el apoyo de todos los grupos políticos su proyecto de construir una central hidroeléctrica en la presa de Los Campitos y su conexión con la desaladora de la dársena pesquera con un salto de agua, desde donde se bombearía agua. Su defensor fue el exconcejal Pedro Fernández Arcila y su proyecto, avalado por el entonces catedrático en el área de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) RoqueCalero, y el ingeniero de Obras Públicas José Miguel Aguarta. Casi dos años después, en marzo de 2014, Arcila aplaude que el Consejo Insular de Aguas, dependiente del Cabildo de Tenerife, asuma en el Plan Hidrológico de Tenerife la propuesta que venía defendiendo desde el año 2007. Hoy en día, el eje Los Campitos-Jagua es una de las 24 localizaciones incluidas en el plan que en pequeña o gran medida podrían albergar una central hidroeléctrica para abastecer el sistema desde distintos puntos de la Isla. La opción chicharrera supondría cubrir el 30% de la demanda de Santa Cruz.