Más de un centenar de los 614 artesanos censados en la Isla han firmado un documento para protestar por “el abandono” al que entienden que les tiene sometido el Cabildo. Por un lado, porque “las ayudas de 1.000 euros a 70 de nosotros son totalmente insuficientes”. Por otra parte, porque “no han cumplido” la promesa de celebrar alguna feria en unas Navidades “que ya han pasado”.

El manifiesto deja claro que “la crisis sanitaria generada por la pandemia de la Covid-19 ha afectado de forma directa al sector artesanal en Tenerife”. Recuerda que están censadas con carnet del Cabildo unas 614 personas. Su situación, incide el texto, “es variada, pero todas tienen algo en común: el total abandono por parte de la institución responsable en gestionar la actividad del sector”.

Desde que comenzó la crisis sanitaria, argumentan, “se han suspendido todas las ferias en la Isla, por lo que el sector lleva casi un año sin poder comercializar sus trabajos de forma directa al público”. Sin embargo, aclaran, “quienes actúan con alta en la Seguridad Social siguen pagando regularmente su cuota en el régimen de autónomos: entre 286,15 y 310 euros al mes”. Subrayan que “son más de 600 familias sin respuesta y, en muchos casos, tienen como única fuente de ingreso el trabajo artesanal”.

En el desglose de los acontecimientos de los últimos diez meses, los artesanos apuntan: “El inicio de la gestión de la crisis de la Covid-19 por parte del Cabildo parecía traer buenos augurios. Hubo varias reuniones virtuales con las personas afectadas, se recogieron sus propuestas en un plan de trabajo y se diseñaron ayudas específicas para el sector”. Pero “nada, absolutamente nada, se llevó a cabo de forma eficiente”.

Posteriormente, en junio de 2020 se convocaron ayudas. Insisten las fuentes en que “la promesa fue repartir cerca de 70.000 euros solo entre 70 artesanos y muchos quedaron fuera”.

Esos 1.000 euros a cada persona no fueron abonados hasta ayer mismo. Para los artesanos en su manifiesto “un dinero prácticamente insignificante para el apremio de pagos que cada artesano tiene como autónomo”. La administración, subrayan, “no ha estado a la altura de la situación y ha respondido de forma burócrata y autómata”. Lo hace con un sector al que siempre describe como “vital para el desarrollo cultural de las tradiciones canarias y fundamental para el impulso turístico y económico de la Isla”. En realidad, destacan, “la artesanía no es un sector ni vital ni fundamental para el Cabildo, adjudicándose acciones que, en la práctica, son inexistentes.”

Pasó la Navidad y...

Los artesanos son contundentes: “Las fiestas navideñas han pasado y las ferias de artesanía prometidas no se realizaron”. Critican que “centros comerciales y locales de venta al público mantuvieron puertas abiertas y ventas”. E insisten: “El Cabildo parece no entender o no reconocer la gravedad de la situación. Los recursos destinados a las ferias presenciales no se han invertido y ese dinero público no se puede perder”.

El sector artesanal no solo reclama “su derecho a una gestión transparente y eficiente”, sino que exige al Cabildo “que no le de la espalda”. Los artesanos esperan “un punto de inflexión para cambiar la dirección de la gestión con cauce al trabajo participativo, a la digitalización y modernización y al fomento del comercio local, con medidas reales”. Y concluyen: “Los artesanos exigimos responsabilidades por el abandono, ineficiencia y falta de empatía a artesanía del Cabildo. La crisis sigue y las respuestas deben cambiar”.

Abonadas las ayudas por 72.000 euros

Puede ser casualidad o no, pero lo cierto es que el Área de Empleo, Desarrollo Socioeconómico y Acción Exterior del Cabildo de Tenerife anunciaba ayer, en un comunicado, que ha abonado el total de los 72.000 euros en subvenciones directas a artesanos “para paliar los efectos negativos de la comercialización del producto como consecuencia de la crisis ocasionada por la Covid-19”. Las bases se publicaron en el BOP en agosto de 2020 y fueron solicitadas por 89 personas. De ellas, 17 quedaron desestimadas. Estas ayudas tenían un presupuesto inicial de 50.000 euros, ampliado con posterioridad en 22.000. Los beneficiarios debían ser personas físicas con domicilio fiscal y residencia en la Isla, así como con carné de artesano o documento de calificación de empresa del sector en vigor. Además, tenían que estar cotizando en el régimen especial de trabajadores autónomos. El sector, cuyos miembros han protagonizado ya acciones de protesta como una concentración el pasado diciembre en la puerta del Cabildo, consideran estas ayudas “totalmente insuficientes”.