El Archipiélago canario estudia convertir el aceite vegetal usado doméstico en combustible para la automoción sin necesidad de que se realicen ajustes especiales en los motores de los vehículos. El Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) y las empresas canarias de valorización de residuos Ayagaures Medioambiente y la Fundación Ataretaco-Ecatar firmaron esta semana un convenio para analizar y estudiar la rentabilidad y viabilidad económica para producir biocombustibles a gran escala en las Islas.

Una producción que permitirá reducir la dependencia de los combustibles fósiles, evitará la exportación del aceite usado a la Península, con el consiguiente ahorro de costes y el impacto ambiental, y posibilitará el impulso de una nueva actividad económica con la consecuente creación de empleo, en este caso de personas en exclusión social. Este análisis cuenta con una inversión de 155.000 euros y sus resultados se conocerán dentro de nueve meses.

El objeto de este convenio, cuya rúbica materializaron la consejera de Economía, Conocimiento y Empleo del Gobierno de Canarias, Elena Máñez, el director de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información, Carlos Navarro, el gerente del ITC, Gabriel Megías Martínez, el gerente de Ayagaures Medioambiente, Antonio Díaz Estévez, y el director de la Fundación Ataretaco-Ecatar, Luis Jorge Sánchez García en las instalaciones del ITC ubicadas en Pozo Izquierdo, en elmunicipio de Santa Lucía de Tirajana, es transferir el conocimiento y la tecnología del ITC a las empresas para demostrar que la actividad tiene futuro, que hay mercado y que las Islas serán capaces de generar biodiesel.

Capacidad anual

A través de una planta piloto en Pozo Izquierdo se analizará la viabilidad de la puesta en funcionamiento de dos instalaciones, una en Tenerife y otra en Gran Canaria, para reciclar el aceite doméstico usado y convertirlo en biocombustible.

Se trata, en definitiva, de valorizar un residuo que constituye un problema medioambiental, ya que solo un litro de aceite es capaz de contaminar 1.000 litros de agua, y convertirlo en una oportunidad de negocio que genera industria, empleo verde y riqueza en el Archipiélago.

Salvador Suárez, jefe del departamento de Energías Renovables del Instituto Tecnológico de Canarias, calcula que las dos potenciales plantas que se construyan tendrán capacidad para tratar y reconvertir hasta 3.000 toneladas de aceite vegetal doméstico al año.

Ello evitará que tenga que derivarse todo el aceite usado en Canarias hasta la Península para su valorización o eliminación.

Aprovechar el 100% de este residuo como biomasa energética contribuye a reducir el impacto ambiental, ya que se reducen las emisiones de dióxido de carbono en más del 75% en comparación con el diésel obtenido del petróleo.

La consejera regional de Economía, Conocimiento y Empleo, Elena Máñez, destacó la importancia de esta iniciativa como "ejemplo de economía circular". "Tenemos capacidades, a través del ITC, para apoyar y acompañar al tejido productivo en iniciativas que se pueden convertir, una vez se demuestre su viabilidad, en generadoras de actividad económica y de empleo", afirmó.

Mientras tanto, el director de la Fundación Ataretaco-Ecatar, Luis Sánchez, se mostró "agradecido" por "cumplir un sueño" de la fundación en pro de la economía circular y la gestión social de los residuos. "La economía circular y local, que empieza con la recogida del aceite vegetal usado, va a terminar con la producción en las islas de biocombustumble, y lo hacemos con personas que están en exclusión social o riesgo de padecerla. Es un éxito", señaló Sánchez.

Por su parte, el gerente de Ayagaures Medioambiente, Antonio Díaz Estévez, mostró el entusiasmo de la compañía por embarcarse en este negocio. "Sabemos que lo podemos hacer; lo que tenemos que saber es cuánto cuesta, qué dimensión tiene el mercado canario, y definir bien todas las fases del proyecto", explicó.

Si fuese rentable, esta compañía aportará la capacidad financiera suficiente, mientras que la Fundación Ataretaco-Ecatar se encargará de la gestión del personal, que provendrá de colectivos de difícil inserción social que tendrán una oportunidad en el mercado laboral.

Hay que destacar que la planta piloto de biodiésel de Pozo Izquierdo forma parte del espacio BioenergyLAB, complejo de infraestructuras y laboratorios del ITC para el desarrollo de I+D en el uso de bioenergía.