11 de octubre de 2020
11.10.2020

De profesión, sus abejas

Su nuevo proyecto es una finca ecológica y visitable en Icod: La Abejera de Ecoalpispa

10.10.2020 | 23:02
La desaparición de los polinizadores. Al descubrir, mientras estudiaba Biología, el riesgo que supone para el planeta la desaparición de los insectos polinizadores, Natalia Díaz se acercó a la apicultura.

La icodense Natalia Díaz tiene 29 años de edad, es licenciada en Biología, experta en la conservación de la biodiversidad en islas, y desde 2017 cambió los laboratorios y la precariedad de la investigación científica en España por la apicultura y el desarrollo de envoltorios biodegradables y reutilizables.

Natalia Díaz Luis es una joven icodense de 29 años que se licenció en Biología y cursó un máster en conservación de la biodiversidad en islas. Durante varios años trabajó como investigadora en proyectos de biología de la conservación en Canarias y en la península, pero mientras vivía en la precariedad permanente de la investigación científica en España, se convenció de que lo suyo no eran los laboratorios ni las becas, sino el campo y la emprendeduría. Desde que era estudiante, mostró interés y preocupación por el riesgo que supone para el planeta la desaparición de los insectos polinizadores y eso la llevó a formarse y especializarse en la cría de abejas. En 2017 fundó una empresa que fabrica envoltorios ecológicos y biodegradables con cera de abeja y algodón ( www.ecoalpispa.com). En unos días, en pleno y aciago 2020, inaugura una finca dedicada a la apicultura y la agricultura ecológica. Bienvenidos a La Abejera de Ecoalpispa.

Su amor por las abejas llegó mientras estudiada y tuvo su origen en una sincera preocupación: sin insectos polinizadores no es posible conservar la biodiversidad del planeta. Todo empezó con una colmena en una finca de su abuela, en la zona alta de Icod de los Vinos. Nadie en su familia se había dedicado nunca a la apicultura, pero ella no se arrugó y comenzó a consultar a expertos y a participar en cursos y talleres. También trabajó en el CSIC y Centro de Investigación Apícola y Agroambiental de Marchamalo, en Guadalajara.

Toda aquella experiencia le sirvió para que en septiembre de 2017 pusiera en marcha un proyecto pionero en Canarias: la ?elaboración de envoltorios ecológicos, flexibles, biodegradables, compostables y reutilizables elaborados básicamente con cera de abeja y algodón. Así nació Ecoalpispa y su "especie de papel de aluminio" en versión cien por cien sostenible que ya se encuentra en 70 puntos de venta de Canarias y la península, así como en una tienda on line que puede hacer envíos a prácticamente cualquier rincón del planeta.

Ecoalpispa vende bolsas de algodón reutilizables y tres tamaños de su producto estrella: el eco-envoltorio. "Funciona como el papel de aluminio tradicional y los tenemos en tres tamaños (17x20, 25x25 y 33x33 centímetros). Se puede usar para tapar una ensalada o envolver un bocadillo o media calabaza y, simplemente, se lava y se puede volver a utilizar durante aproximadamente un año. Es reutilizable y, cuando ya finalice su vida útil, es totalmente biodegradable y compostable", explica Natalia Díaz. El precio de los paquetes de estos envoltorios respetuosos con el plantea oscila entre 7,70 euros, en el caso del tamaño mediano (M), y 14,50 euros, el lote con los tres tamaños (S, M y L).

Nuevos retos

Estos eco-envoltorios han tenido buena aceptación y Natalia ?Díaz ha logrado ganarse la vida y plantearse nuevos retos. A finales de 2018 comenzó a trabajar en un terreno familiar, que llevaba 40 años abandonado, situado en la zona icodense de La Patita. Aquella parcela experimental, donde comenzó a trabajar con abejas y agricultura ecológica, se ha convertido ahora en La Abejera de Ecoalpispa: una finca con un pequeño centro de visitantes donde se hará venta directa de su producción y, en cuanto las abejas se asienten en su nuevo hogar, habrá mieles y cera, "probablemente a partir de 2021".

Las instalaciones de La Abejera de Ecoalpispa son cien por cien sostenibles: cuentan con placas solares para el suministro de luz y biodepuración de las aguas residuales, y todo el material que se utiliza para el mantenimiento, la limpieza y el uso general en las instalaciones cuenta con sello ecológico y se compra a granel para evitar el uso de recipientes de plástico.

Esta nueva instalación, única en la Isla por mezclar la apicultura profesional con la agricultura ecológica, las flores comestibles y las visitas guiadas, aspira a "convertirse en un centro de referencia para la conservación de las abejas y los polinizadores, tan importantes para la proliferación de la flora de las Islas y por tanto para la ?mitigación de los efectos del cambio climático".

La pandemia del coronavirus obligará a organizar visitas en grupos muy reducidos y de forma segura, pero La Abejera nunca se concibió como un producto de turismo masivo, sino como un rincón sostenible, con escasa huella medioambiental, donde conocer el proceso de producción de la miel y la importancia de estos pequeños insectos para la vida en el planeta.

Las personas que visiten La Abejera, ubicada muy cerca del Centro de Visitantes de la Cueva del Viento, podrán acercarse a las 200 colmenas que existen en la finca con toda la ropa necesaria y, además, disfrutar de una cata exclusiva de mieles canarias, "cuyos sabores se distinguen del resto de las producciones por las características propias de nuestra flora".

A lo largo de la visita se podrán leer, en varios idiomas, paneles explicativos sobre la vida de las abejas y su complejo mundo, el proceso de producción de la miel, la flora, los diferentes tipos de miel o cuales son las amenazas que sufren los polinizadores y cómo podemos ayudar a su conservación. A partir del 18 de octubre, será posible formalizar una reserva para visitar La Abejera a través de www.ecoalpispa.com.

Abeja negra canaria

Natalia Díaz apuesta por mantener sus colmenas con la abeja negra canaria de la miel, una de las muchas especies de abejas que pueden encontrarse en este ?Archipiélago. Por el momento, esta bióloga y apicultora se encarga en solitario de mantener la finca y de elaborar "a mano" los eco-envoltorios, con alguna ayuda puntual de amigos y familiares. "Ojalá todo vaya bien y podamos crear empleo", asegura. Uno de estos apoyos ha sido la empresa Flaura, de Laura López Terrón, que ha colaborado con la creación de un bosque comestible, donde las flores están a disposición de las abejas y, en algunos casos, también de los visitantes.

Este proyecto agrícola y ganadero, ya que la apicultura se considera una forma de ganadería, ha sido reconocido por el Programa de Desarrollo Rural de Canarias, que desarrollan de forma conjunta el Gobierno de España, la Comunidad Autónoma de Canarias y el Fondo Europeo de Desarrollo Rural (FEADER) con el objetivo de "contribuir a un desarrollo del sector agrícola más equilibrado, más competitivo, innovador y respetuoso medio ambientalmente".

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