27 de septiembre de 2020
27.09.2020

Cabrera: "Cada día que pasa sin los test, para nosotros es dramático"

26.09.2020 | 22:33
Francisco Javier Cabrera Amador.

Perfecto conocedor de la realidad socioeconómica del sur de la Isla, especialmente de la relevancia del sector turístico en el empleo y la economía de la comarca y de Tenerife, llama la atención sobre el creciente nivel de crispación y de enfrentamiento social que genera la crisis sociosanitaria. Advierte de que el desánimo deriva en cabreo que, con origen en esta zona de la Isla, se extiende hasta la capital en forma de tsunami.

Transcurrido medio año desde que se decretó el estado de alarma, ¿qué análisis hace del estado de la comarca?

Lo más grave siempre es lo económico, pero es muy preocupante el estado de ánimo de la ciudadanía. Crece el nivel de crispación y de enfrentamiento social, sube la sensación de impotencia de empresarios y trabajadores... A todos nos inunda el desánimo y un cabreo total que está generando una ola de crispación tan brutal que, aunque el origen está en el Sur por el impacto del cierre de los hoteles, llegará a Santa Cruz en forma de tsunami.

Pero esto va mucho más allá del cierre de los hoteles...

No es solo cuestión de hoteles cerrados y de que aquellos que abrieron echen el cerrojo paulatinamente. Hay más. Piensa en toda la industria que se encuentra alrededor de la actividad hotelera. Hablamos de restaurantes, de empresas de transporte, de las dedicadas a las excursiones, de las suministradoras... Hay gente que no ha facturado desde marzo. Esa tensión no se puede sostener mucho tiempo más sin que empiecen a haber circunstancias que generen en la sociedad luz y un atisbo de esperanza.

¿Quizá ese desánimo también está motivado por el vaivén de las cifras de contagios?

Parece una batalla perdida. Los contagios suben y bajan de una manera algo misteriosa, a veces, y tampoco sabemos qué criterios utilizan para hacer los cálculos. Aunque la gente que se contagia en nuestro entorno no está ingresando en hospitales con patologías graves, gracias a Dios, todo esto está generando desesperanza, porque desconocemos cuándo llegará el final, si dentro de un mes, un año o seis.

Convencido de que los test son la clave en la búsqueda de una solución, se lo trasladaron al presidente y preguntaron al consejero de Sanidad...

Lo hablamos con todas las fuerzas políticas y con los ayuntamientos. Lo curioso es que todos están de acuerdo en que es una de las herramientas que nos ayudaría a salir de la situación, junto con la responsabilidad social e individual. Y lo es porque genera confianza, justo lo que nosotros necesitamos ante los mercados.

De hecho, ustedes toman por referencia lo que ocurre en lugares como Madeira.

Contactamos con los empresarios, a través del Rotary Internacional, y nos aseguraron, de primera mano, que habían obtenido resultados muy positivos tras la implantación de los test. Explicaron que se los hacen a nacionales y extranjeros. Eso les sirvió para abrir nuevos mercados y para que, los que también son nuestros clientes, vieran a Madeira como un destino seguro en el que podía haber incidencias, pero controladas. A nosotros nos llamó la atención que los test se los hacen tanto al portugués como al inglés que viaja a Madeira, cosa que aquí causa cierta reticencia, no entendemos por qué. Sin ningún control, aquí llegan diariamente vuelos de Madrid, el epicentro europeo de la pandemia. No entenderíamos que los test no se hicieran a los vuelos nacionales y sí a los extranjeros. Es un contrasentido.

¿Habría que hacerlo en los viajes interinsulares?

Hoy por hoy, sí. Que mañana consigamos que Canarias esté fortificada y no sean necesarios en los viajes entre islas, pues habrá un gasto menos, pero hoy por hoy hay que hacerlos porque trasladamos el virus de isla en isla, como lo demuestra el hecho de que haya casos en El Hierro y La Palma. ¿Por qué, si el virus no vuela?

¿Por qué no se ha hecho ya?

No lo entendemos. Que desde Madeira también se planteen esa cuestión nos parece destacable, al igual que tienen a todos los contagiados controlados y cero fallecimientos. Sin embargo, aquí todavía estamos clamando en el desierdo para que se hagan esos test a la entrada y salida. Pasa el tiempo y pasa en contra de la sociedad canaria.

¿Qué sensación les quedó en la visita al presidente canario?

Maneja muchos datos, tiene la situación identificada y diagnosticada, pero discrepamos en el tema de la velocidad del tratamiento, que debe ser mucho mayor. Con cierta desgana, podemos entender que la implantación del etst y controles en los aeropuertos para vuelos extranjeros tendrían que ser debidamente sancionados por los países emisores de la Unión Europea, pero no entendemos por qué no se hace aquí, en el mercado interior. Eso se puede estar haciendo ya con repercusión importante cara a los mercados.

¿El pago del test es un problema?

En su momento, pudo ser. Ahora se pide que lo público pague los test que se realicen a la llegada, los de salida los pagan los empresarios. Si el rsultado fuera positivo, está la póliza de seguro que contrató el Gobierno de Canarias. Los test no son un gasto, es una inversión. Lo que produce el turismo excede su coste con creces en recaudación de impuestos y generación de economía.

La marcha lenta o la caravana de vehículos que tendrá lugar el miércoles se presenta como un reto.

Es un movimiento social para hacer visible el descontento de la sociedad de Tenerife con la situación y la velocidad a la que se está gestionando la crisis. No dudamos de que el Gobierno esté trabajando, lo que decimos es que necesitamos más rapidez y capacidad de gestión, porque el tiempo va en nuestra contra. Cada día que pasa, para nosotros es dramático. Debe asistir toda la sociedad tinerfeña. Es muy importante que se active la sociedad civil.

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